Por: Eli Heiliger.
Santo Domingo, RD. El tema de la reforma fiscal comenzó a dominar el debate en la actual campaña electoral, a pesar de que el Gobierno le rehúye, temeroso de que afecte sus perspectivas electorales por el rechazo de la población a nuevos impuestos.

Hablar de crear más gravámenes resulta odioso porque disminuyen el poder adquisitivo y con ello el nivel de vida de la población, pues producen aumentos de los precios en un amplio abanico de productos y servicios.

A las discusiones de la reforma fiscal se unen el interés de la cúpula empresarial dominicana por el curso que han tomado en los últimos años el incremento de la deuda externa y el gasto público.

Rafael Blanco Canto, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), dijo durante un encuentro con Luis Ainader, candidato a la presidencia de la República del Partido Revolucionario Moderno (PRM), que: “Cualquier déficit fiscal termina cubriéndose con endeudamiento externo, porque ya no hay capacidad para recaudar esos recursos internamente”.

El propio mandatario, durante su intervención el pasado jueves ante los miembros del CONEP, dijo que solo un pacto fiscal frenaría el creciente endeudamiento del país.

“Lo único que va a impedir que el país siga endeudándose es que vayamos a un balance primario que supere el problema del pago de intereses y amortización del capital de la deuda. En este momento nos centraremos en una economía de equilibrio que podamos crecer”, fueron las palabras del mandatario.

La población, los economistas y la oposición entienden que cuando se habla de “pacto fiscal” se quiere decir más impuestos, que es encarecimiento de la vida, como ha ocurrido con las reformas fiscales implementadas en los últimos años.

El candidato a la presidencia de la República por el opositor PRM, Luis Abinader, dijo que si la reelección presidencial resulta triunfante habrá nuevos impuestos que agravarían las condiciones de vida del pueblo dominicano.

“Todos sabemos que cuando Danilo habla de hacer una reforma fiscal se está refiriendo a gravar con nuevos impuestos los servicios telefónico y de Internet y hacer lo que nunca se había hecho, que es gravar con impuestos a los salones de belleza, sin descartar la salud y educación”, explicó.

En tanto, el diputado de la Fuerza Nacional Progresista, Vinicio Castillo Semán, calificó de burla el planteamiento de Medina, en el sentido de que se requiere de una reforma fiscal para detener el endeudamiento.

Guillermo Moreno, candidato presidencial de Alianza País y una coalición de fuerzas políticas, propuso que en lugar de aumentar el Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados se deben reducir a un 8%.

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El ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, afirmó que dentro del “Pacto Fiscal” se establecerá de dónde procederán los ingresos que necesitará el próximo gobierno para dar respuestas a las demandas de la población, como son el 5 % del PIB para el sector salud.

“Vamos a tener que sentarnos a discutir de dónde van a proceder los ingresos que el Estado dominicano necesita para darle respuesta a la demanda de salud, de ayuntamientos, a la demanda de la justicia, a la demanda de la seguridad ciudadana”, expresó.

Recomendaciones
El sector empresarial y la oposición recomiendan al Gobierno cualificar el gasto público y reducir los gastos innecesarios antes de aplicar una nueva reforma fiscal.

Se considera que el Gobierno tiene los bolsillos abiertos para gastos improductivos, que concede miles de “botellas” para el clientelismo que alimenta la maquinaria electoral, por ejemplo, ahora se le critica que para imponer la reelección gaste 18 millones de pesos cada día en propaganda.

En lo que resta de la campaña electoral el fantasma de otra reforma fiscal estará en la palestra pública. Por un lado, el Gobierno, tratando de justificar nuevos ingresos para enfrentar las demandas del Estado y por el otro, la oposición y los empresarios exigiendo cualificación del gasto público.

El sector oficial toreará el tema, pues resulta odioso en tiempo de campaña electoral, aunque tomó fuerza desde mediados de semana a partir del encuentro del CONEP con Medina y Abinader, por lo que hay temores en amplios sectores de la sociedad ante la perspectiva de que un nuevo gobierno de Medina cuelgue sobre el pecho del pueblo dominicano otra reforma fiscal, que por más eufemismos con que sea disfrazada significará incrementos de gravámenes que disminuirán los niveles de vida de los más pobres.
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