La Navidad y María

Por Astacio Castro
«Y habiendo entrado el Ángel a donde ella estaba le dijo: Dios te salve ¡Oh llena de gracia! el Señor es contigo:
Bendita tu eres entre todas las mujeres.» San Lucas 1,28-29.
Nos ha tocado en varias ocasiones escribir sobre la Navidad, su significado, sus raíces religiosas y su arraigo cultural en nuestro pueblo. La Navidad es parte esencial de lo que somos como nación, tan así es, que marca la pauta para muchos eventos importantes de nuestras vidas. Es innegable a la vez, como ha sucedido con otras tantas fechas importantes, esta celebración ha venido modificándose; pero sin dejar de reconocer en ella lo fundamental, el nacimiento del niño Dios, del Salvador del mundo, de aquel que llegó al extremo de dar su propia vida por nosotros.
La Navidad continua siendo el punto de encuentro más importante para la familia, en esta ocasión nos detendremos en una figura no tan exaltada en su celebración, pero igual de importante, María, aquella muchacha judía, que según narran las escrituras fue elegida por Dios para ser la portadora y generadora del niño de Jesús, nuestro Señor. «Y habiendo entrado el Ángel a donde ella estaba le dijo: Dios te salve ¡Oh llena de gracia! el Señor es contigo: bendita tu eres entre todas las mujeres.» San Lucas 1,28-29. María, la que reacciona sorprendida ante tal pedido: «Al oír tales palabras la Virgen se turbó, y se puso a considerar qué significaría esta salutación» San Lucas 1,29-30, y continua el relato, «Mas el Ángel le dijo ¡Oh María! No temas, porque has hallado gracia en los ojos de Dios. Has de concebir en tu seno y parirás un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo y al cual el Señor Dios dará el trono de su padre David, y reinará en la casa Jacob eternamente.»
Esas y otras palabras encontradas en todas las versiones de la biblia, de cualquier traducción e interpretación exegética, innegablemente atribuidas al Evangelio de San Lucas, son palabras excepcionales, únicas, no encontradas en ninguna otra religión dichas a otra mujer y solo repetidas de María en el Corán (libro sagrado del Islam), de ahí que es un hecho sin precedente. ¿A qué otro mortal el mismo Dios, le ha pedido algo similar, ¿puede ser cualquier mujer aquella que un Ángel se le aparece para llevarle el mensaje del mismo Dios?
Sabio como suele ser a veces el ser humano y viendo la magnitud de las palabras del Ángel, hizo y sigue haciendo alrededor de la figura de María múltiples homenajes: rezos, cantos, veneraciones, salves, etc…. porque si un enviado del Altísimo le dice «Bendita tu entre las mujeres…, porque has hallado gracias delante de Dios», nosotros, simples mortales pecadores, qué otra cosa podríamos decir, más que repetir mil veces, lo que dicen las escrituras de esta mujer que tuvo la gracia de dar Dios al mundo.
Al celebrar nueva vez la Navidad creo justo reconocer el papel de María, su SI incondicional a Dios y con ello a toda la humanidad. Y por qué no, intentar recuperar muchos valores asociados a su figura y que han sido soportes de la familia y generadores de tantos hombres y mujeres valiosos y de fe para nuestra sociedad.