La gota que rebosó la copa

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Arismendy Rodriguez 3
Por Arismendy Rodríguez – Abogado y docente universitario

La imagen fotográfica de Aylan Kurdi, el niño sirio hallado muerto en una playa de Europa, ha conmocionado al mundo. La desgarradora imagen fue capturada por la fotorreportera turca Nilüfer Demir y muestra a un bebé con el rostro hacia la arena y el embravecido mar golpeando su cabecita.

El cuadro dantesco representado por el niño ahogado se hizo viral en las redes sociales, el mundo se rasgó las vestiduras, la reacción de condena fue generalizada.

Nino ahogado playa FE

El padre de Aylan, destrozado y roto por dentro, lo relató de esta manera, según recoge el diario El País:
«La guardia costera [turca] nos detuvo y después nos liberó. Nosotros mismos conseguimos un bote y empezamos a remar hacia Kos». Después de alejarnos unos 500 metros de la costa, en el bote empezó a entrar agua y se nos mojaron los pies. A medida que aumentaba el agua, cundía el pánico. Algunos se pusieron de pie y el bote volcó. Yo sostenía a mi mujer de la mano. Las manos de mis dos niños se escaparon de las mías, intentamos quedarnos en el bote, pero el aire disminuía. Todo el mundo gritaba en la oscuridad. Yo no lograba que mi esposa y mis hijos oyeran mi voz».

La tragedia del niño sirio, un hermano de este y su madre, apenas representan la punta del iceberg, la gota que rebosó la copa. Pues, desde hace casi 5 años, miles de niños han corrido una suerte similar a la de Aylan en su intento de huir de la guerra que ha devastado gran parte de Siria.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos estima en más de 11,000 los niños fallecidos en el intento de huir del conflicto bélico sirio, pero que han quedado en el anonimato, puesto que sus historias no se han hecho virales, nadie las cuenta, a nadie interesa. Los países europeos se han mantenido mirando para otro lado, hasta este momento, en el que la tragedia y el drama humanitario que viven millones de inocentes han tocado sus costas.

La comunidad internacional se ha mostrado demasiado pasiva ante los crímenes directos e indirectos que desde hace tiempo viene impulsando el grupo insurgente ISIS (Estado Islámico de Irak y Siria). La sangre derramada de tantos inocentes clama por una respuesta más enérgica, que nuestra voz y el dedo acusador conduzcan a una solución definitiva a este conflicto que amenaza a toda la humanidad.

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