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Juan Pablo Bourdierd

La falta de respeto en sector educativo dominicano

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Crisis de valores y desafíos en el sistema educativo dominicano. No más engaño al pueblo dominicano, no más artimañas a la sociedad, en una educación sin “MMG”.

POR: JUAN PABLO BOURDIERD – Comunicador. Reside en Santiago Rodríguez.

​En la sociedad contemporánea, nos encontramos con diversos escenarios donde la falta de respeto puede manifestarse de formas alarmantes. Pueden ser situaciones cotidianas o escenarios profesionales: un hijo que insulta a su padre, un empleado que se comporta de manera irrespetuosa con su jefe, un transeúnte que usa lenguaje ofensivo hacia un extraño en la calle. La falta de respeto se ve en todas partes, y es una problemática que se encuentra en el núcleo de la dinámica social. En la República Dominicana, este problema ha sido especialmente notorio en el ámbito educativo, donde los educadores deben enfrentar constantemente la desfachatez de sus estudiantes.

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En la educación Primaria y Secundaria del ​m​inisterio de Educación (Minerd) de la República Dominicana, los educadores se enfrentan a una dura realidad: la falta de respeto es un desafío diario. Los insultos y el lenguaje ofensivo, simbolizado por el argot popular «MMG», se han convertido en el pan diario de cada día para muchos profesores, un testimonio desalentador de la falta de consideración hacia su papel en la sociedad.

En teoría, el educador debe ser una figura respetada y valorada por su labor en la formación de los ciudadanos del mañana. Pero la realidad es otra: se encuentran con las manos atadas, sin poder actuar ante el desprecio y el desdén. Esto es una imagen preocupante del sistema educativo dominicano y refleja una sociedad donde se ha perdido el respeto a la autoridad y al prójimo.

Desde el ámbito de la administración, esta problemática debe ser abordada con urgencia. El presidente de la República, Luis Abinader, debe tomar medidas efectivas para mejorar el ambiente educativo. Los estudiantes necesitan entender el valor del respeto y el significado de un trato respetuoso. Esta tarea no solo recae en los educadores, sino también en los padres, que deben inculcar estos valores en sus hijos desde temprana edad.

Pero también es importante recordar que este problema no se limita al sistema educativo. Nos enfrentamos a una crisis de respeto que se extiende a todas las áreas de la sociedad. Ya seas un profesor, un gerente de un banco, un ministro de Educación o un padre de familia, todos enfrentamos el desafío de lidiar con el irrespeto; ¿pero es bueno saber que haría uno de ellos si un empleado o compañero institucional le dice, “MMG”?  hablaré por el profesor, él tiene que seguir callado como si no hubiera pasado nada, eso es lo que busca el Minerd, el maestro está atado, no tiene ni voz ni voto, excepto cada cuatro años. Es hora de revisar las reglas de juego.

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Cada uno de nosotros tiene una opción: podemos elegir tolerar el comportamiento irrespetuoso o podemos tomar medidas para cambiarlo. La falta de respeto es una opción, y es nuestra responsabilidad como miembros de la sociedad elegir un camino diferente. Es nuestra obligación enseñar a las generaciones futuras que el respeto es un valor fundamental para la convivencia pacífica y armoniosa. Como sociedad, debemos luchar contra esta crisis de respeto y trabajar juntos para fomentar una cultura de respeto mutuo en todos los aspectos de la vida.

La participación activa de los padres en la educación de sus hijos es un pilar fundamental en el proceso educativo. Tradicionalmente, se considera al padre como el principal aliado del docente, brindando respaldo y apoyo en la formación de los jóvenes. Sin embargo, en la realidad actual, esta relación parece haber cambiado. Ahora, se observa que muchos padres solo acuden a los centros educativos cuando surge algún problema con sus hijos, y a menudo, llegan con una actitud defensiva y agresiva hacia el docente o el director. Esto, en lugar de contribuir a la solución del problema, solo lo agrava.

El sistema educativo debe ser reformado con la anuencia de la Apmae – (padres, madres y tutores), gobierno, maestros, ADP y la sociedad, porque en momentos actuales no se augura nada “halagüeño”.

Esta crisis de valores en el sistema educativo dominicano no “pinta” buenos augurios.

Estos padres, en lugar de ir a los centros educativos con la intención de entender la conducta de sus hijos y su desempeño en las diversas asignaturas, parecen estar más interesados en confrontar al profesor o al director. Esta actitud negativa hacia los docentes y la falta de interés en la responsabilidad de sus hijos en la educación crean un ambiente tenso y contraproducente en las escuelas. Los padres deben entender que su papel es crucial en la formación de sus hijos y que la educación es un esfuerzo conjunto entre ellos y los docentes.

Asimismo, el Ministerio de Educación (Minerd) ha estado publicando una serie de ordenanzas que favorecen a los estudiantes, otorgándoles derechos y libertades. Si bien es importante que los estudiantes conozcan y ejerzan sus derechos, también es crucial que estén al tanto de sus responsabilidades. En este sentido, el Minerd debería también esforzarse en publicar ordenanzas que detallen las obligaciones y deberes de los alumnos, y que les enseñen a respetar a sus profesores y al sistema educativo en general.

Es evidente que, para superar la crisis de respeto que se vive en las escuelas dominicanas, se requiere un cambio de actitud tanto de los padres como de los estudiantes. Los padres deben desempeñar su papel de apoyo y los estudiantes deben ser educados sobre sus responsabilidades. Además, las instituciones educativas y gubernamentales deben garantizar un entorno en el que los docentes sean respetados y valorados por la labor esencial que realizan.

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