Juan R. Peralta Pérez

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Papo Fernández - Escritor.

“El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”
Aristóteles.

POR: PAPO FERNÁNDEZ. Escritor Reside en Santo Domingo.

El viernes 12 de junio, al pasar por la estación de combustible que forma parte del consorcio comercial “Don Chucho” propiedad de Juan Peralta, en horas de la mañana, me detengo en el área utilizada para el lavado de vehículos y después de solicitar un servicio de “solo lavado por fuera”, me acerco a la cafetería de la estación y pido un jugo de avena con lima (exquisito por cierto) y me siento a disfrutarlo contemplando el trajinar de mi querido pueblo Sabaneta.

Es la Avenida Próceres de la Restauración. Tres hoteles, la estación de combustible, la cafetería, el “car wash” y la esquina de “Relaciones” junto a la gomería y la parada de motoconchos, convierten esta zona en una farra muy peculiar.

Mientras disfruto el jugo, mi vista se posa en una famosa foto colocada en el vidrio de la oficina que por decenas de años acupara don Juan Peralta para dirigir sus empresas, aquella donde aparece junto a Joaquín Balaguer y el Papa Juan Pablo Segundo, en su tercera visita al país en 1992.

La foto está ajada ya, y se me ocurre que un documento de tanto valor histórico no puede dejarse perder. Me acerco con mi “celular inteligente”, tomo una foto, y con las maravillas que se pueden hacer con este aparato, la retoco y la guardo en mis archivos.
Al final de este escrito se la comparto.

¿Se fijaron que al inicio dije que era 12 de junio? Ahí está el detalle de este artículo. En horas de la tarde, me llega la noticia del fallecimiento de don Juan. Pensé en los recodos del camino que te construye el destino. ¡Cuánta coincidencia!

Ahora que se acercan las elecciones, qué bueno sería pensar en la forma de hacer política de este hombre que fue Síndico, Senador y hasta llegó a ser Ministro de Interior y Policía. Y aunque en su último periodo como Senador, mi edad estuvo entre los 14 y 18 años, puedo recordar la sencillez de su trato y de su accionar; nada de escoltas en vehículos franqueadores (a pesar de que ese último periodo era Presidente del Senado), nada de escándalos, nunca insultó, nunca hizo falsas acusaciones y se comportaba como un ciudadano más de su pueblo.

Hay que volver urgentemente a adecentar el discurso político de los militantes y dirigentes en la forma de hacer política y campaña en estos tiempos. Hay que volver al respeto, a los juicios de valor basados en la verdad y en la simple condición de ser contrarios en las ideas políticas, pero compañeros, amigos y compueblanos.

Es tiempo de volver la cara hacia la manera de don Juan Rafael Peralta Pérez, a quien los cargos ni la posición económica obnubilaron su juicio en el trato y el respeto a los demás.

Aprovecho además, después de lo compartido, recordar algo, debido a que hasta periodistas de alta talla de nuestro pueblo, comunicadores y altos dirigentes políticos han estado propagando un error histórico respecto a las veces y los años que Juan Peralta fue senador. No fueron 4 periodos ni 5, no fueron 24 años, ni 20, ni siquiera 16.

Don Juan fue nuestro senador de 1970 (sustituyendo a don José Bueno, 1966-70) hasta 1982, es decir, por 3 periodos o lo que es lo mismo, por 12 años; dejando la plaza a su amigo y compañero de partido Claudio Placencio, de 1982-1990.

Lo que pasa es que hay personas que dejan una honda huella en su accionar y sus aportes son tan grandes, que sus años al servicio parecerían más. Ojalá y los que sean electos por sus pueblos puedan accionar en la dirección de hacer creer que duraron más de lo que fue en la realidad.

Hasta la próxima para más.
Muchas gracias.

El Papa Juan Pablo II, el presidente Doctor Joaquín Balaguer y Juan Rafael Peralta Pérez.

¿Y tú, que opinas?

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