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La inteligencia artificial se topa con su límite físico. Foto: Geralt / Pixabay
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La inteligencia artificial se topa con su límite físico: electricidad, centros de datos y regulación

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Por SabanetaSR

EE. UU. – La carrera mundial por la inteligencia artificial ya no se juega solamente en laboratorios de software. Ahora también depende de terrenos, redes eléctricas, chips, transformadores, permisos regulatorios y contratos de energía. El crecimiento de los centros de datos se ha convertido en uno de los puntos críticos de la economía tecnológica global.

Inteligencia artificial enfrenta presión por electricidad y centros de datos

La Agencia Internacional de la Energía estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos podría duplicarse hasta alcanzar alrededor de 945 teravatios hora en 2030, lo que representaría casi el 3 % de la demanda eléctrica global. El informe también señala que, entre 2024 y 2030, el consumo eléctrico de los centros de datos crecería cerca de 15 % anual, más de cuatro veces el ritmo del resto de sectores eléctricos.

El motor principal de esa presión es la inteligencia artificial. Según la IEA, la demanda eléctrica de los centros de datos creció 17 % en 2025, mientras que los centros orientados específicamente a IA crecieron aún más rápido. El mismo organismo advierte que el uso de energía de los centros dedicados a IA podría triplicarse para 2030, impulsado por más usuarios, modelos más potentes y nuevos usos como agentes de IA.

Las grandes tecnológicas ya están respondiendo con inversiones masivas. En enero de 2025, OpenAI anunció junto a SoftBank, Oracle y MGX el proyecto Stargate, con la intención de invertir hasta 500.000 millones de dólares en cuatro años para construir infraestructura de IA en Estados Unidos. La compañía afirmó que comenzaría con un despliegue inicial de 100.000 millones de dólares.

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Inteligencia Artificial. PEXELS/ TARA WINSTEAD

Esa ambición ha crecido rápido. En abril de 2026, OpenAI dijo que ya había superado su meta de asegurar 10 gigavatios de infraestructura de IA en Estados Unidos para 2029, y afirmó que añadió más de 3 gigavatios en los 90 días anteriores. La empresa defendió que la expansión del cómputo es necesaria para llevar los beneficios de la IA a más personas.

Pero el problema no es solo construir servidores. La IEA advierte que los centros de datos pueden ponerse en marcha en dos o tres años, mientras que la infraestructura eléctrica suele requerir plazos mucho más largos, inversiones altas y procesos de planificación complejos. Esa diferencia de velocidad está generando cuellos de botella en conexiones a la red, suministro de transformadores, turbinas de gas, chips avanzados y otros componentes críticos.

La presión también llega al terreno legal. En Europa, la Ley de Inteligencia Artificial clasifica los sistemas por nivel de riesgo y establece obligaciones para desarrolladores y usuarios. La Comisión Europea explica que las aplicaciones de alto riesgo —como herramientas de empleo, acceso a servicios esenciales, justicia, migración o ciertas funciones policiales— deben cumplir requisitos de gestión de riesgo, calidad de datos, trazabilidad, documentación, supervisión humana, ciberseguridad y precisión.

Este 7 de mayo de 2026, el Consejo de la Unión Europea informó de un acuerdo provisional para simplificar y ajustar partes de la aplicación de la ley. Entre los cambios, las normas para sistemas de IA de alto riesgo independientes pasarían a aplicarse el 2 de diciembre de 2027, mientras que los sistemas de alto riesgo integrados en productos quedarían para el 2 de agosto de 2028. El acuerdo también introduce una prohibición contra la generación de contenido sexual o íntimo no consentido y material de abuso sexual infantil mediante IA.

La conclusión es clara: la inteligencia artificial dejó de ser únicamente un desafío algorítmico. Ahora es un asunto de infraestructura nacional, energía, regulación y seguridad. El próximo salto tecnológico dependerá tanto de los modelos como de la capacidad de los países para alimentar, conectar y supervisar las máquinas que los hacen funcionar.

Fuentes:

  1. Agencia Internacional de la Energía — “Energy and AI”
    https://www.iea.org/reports/energy-and-ai/energy-demand-from-ai
  2. OpenAI — “Building the compute infrastructure for the intelligence age”
    https://openai.com/index/building-the-compute-infrastructure-for-the-intelligence-age/

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