Héroes poco conocidos

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Victor Perata

Por Víctor M. Peralta
Héroes poco conocidos que participaron en el ajusticiamiento de Trujillo.

A propósito del quincuagésimo cuarto aniversario de la muerte de Trujillo, se hace necesario que sigamos ahondando, para bien de la presente y futuras generaciones de nuestro país, de todo lo que tiene que ver con las tres décadas de terror y muerte que vivió en carne viva el pueblo dominicano.

Amado García Guerrero, Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda, Luis Modesto Díaz, Amiama Tió, Juan Tomas Díaz, Antonio de la Maza, Roberto Pastoriza y Antonio Imbert Barrera, son nombres que encarnan el valor y la valentía que identifican a muchos hijos de esta tierra que se llama República Dominicana.

Pero también hay otros héroes, desconocidos por la gran mayoría de los dominicanos, que tuvieron una destacadísima participación en la trama, y que al igual que los antes señalados, ofrendaron sus vidas, y las de los suyos, con el único pretexto de quitarnos de encima el yugo de tan funesta era de vileza y de maldad sin límite.

Antonio García Vargas, Pablo Antonio de la Maza, Bolívar de la Maza, Mario de la Maza, Ernesto de la maza, Miguel Ángel Díaz y Luis Manuel Cáceres Michel (Tunti), tienen suficientes méritos para que les honremos con el reconocimiento que se merecen.

Antonio García Vargas.
Antonio García Vargas fue la primera persona del grupo de Moca que constató Juan Tomas Díaz en la Vega en el año 1959. Su papel en la conjura fue de primer orden, viajó con Tunti Cáceres los miércoles anteriores al día 30 para ejecutar el plan en la avenida, pero el tirano no se presentó. García Vargas fue el último en ser apresado la madrugada del 30 de Mayo en Moca. Estuvo en la 40, el 9, y la Victoria. Y no obstante haber sido cruelmente torturado, nunca le pudieron sacarle nada de la trama y la posterior ejecución del tirano. Salvó la vida milagrosamente. Murió en Bogotá, Colombia, en el año 1980.

Pablo Antonio de la Maza.
Pablo Antonio de la Maza, Pirolo, no estaba previsto que fuera a la avenida, por lo que permaneció en la casa de su hermano Antonio. Del libro «30 de Mayo, Trujillo Ajusticiado» de la autoría de Eduardo García Michel, hemos extraído lo siguiente: «Estando Pablo de la Maza preso en el centro de torturas del 9, Ranfis ordenó traerlo a su presencia, inmediatamente se le trajo lo que quedaba de aquel mozo, fuerte y joven, con todo el descaro, la misma vanidad, la insolencia y la estampa del padre ajusticiado, con mirada fría y asesina, Ranfis miró fijamente a aquella criatura que había dejado de ser, y con voz de cementerio, le dijo: –«Su hermano Antonio acaba de morir de cuatro tiros en el pecho; mañana, bien temprano, usted correrá la misma suerte» Efectivamente, al despuntar el sol de la mañana siguiente, Ranfis cumplió con su palabra: lleno de estoicismo, sacó su pistola, la sobó, apuntó su cañón hacia el indefenso prisionero, y le dio cuatro tiros en el pecho.

Bolívar de la Maza.
Bolívar de la Maza, hermano de padre de Antonio de la Maza, al igual que sus otros hermanos se involucró, en cuerpo y alma, en el complot. Eran cinco hermanos en total. Bolívar fue apresado en Moca la misma noche del 30 de mayo, llevado a la fortaleza de la vega, fue asesinado a palos en el patio del recinto.

Mario de la Maza.
Mario de la Maza debía viajar a la capital, junto a su hermano Ernesto, Antonio García Vargas y Luis Manuel Cáceres, Tunti, en la mañana del 31 de mayo, el golpe sería esa noche, pero los planes se adelantaron 24 horas. Mario de la Maza no estuvo presente en la avenida a la hora del ajusticiamiento del tirano. Fue apresado en la madrugada del 30 de mayo, sin enterarse que el plan había sido todo un éxito. Fue ejecutado a palos esa misma noche, junto a su hermano Bolívar en el patio de la fortaleza de la vega, bajo las órdenes y presencia de Patán Trujillo.

Ernesto de la Maza.
Ernesto de la Maza debía ir, junto a su hermano Antonio, en el Chevrolet, pero los planes se adelantaron y tuvo que permanecer en la Vega. Fue arrestado alrededor de la 3.00 de la madrugada, y llevado a la fortaleza, desde allí lo trasladaron a la 40. Este valeroso hombre fue castigado inhumanamente. Se cuenta que, mientras Clodoveo Ortiz, Cándido Torres, el teniente Germán Pérez Mercado, y Juan Reyes, esbirros del régimen, masacraban de manera inhumana su cuerpo atosigado en la silla eléctrica, unos de éstos le preguntaba, insistentemente:
–¡Coño, pero es que no me vas a decir quién mató al jefe!
Ernesto le respondía, rota la voz:
—Cien veces más debió morir el asesino.

Miguel Ángel Báez Díaz.
Miguel Ángel estaba al tanto del complot en contra de la tiranía a través de los hermanos Díaz. Pero cuando el malestar rebosó la copa de su honor, fue cuando su hija Pilar, murió, de manera misteriosa, de una profusa e inesperada hemorragia, luego de la cesárea a que fue sometida para alumbrar su primer hijo. Don Miguel Ángel fue apresado la misma noche de la ejecución, compartiendo celda con Modesto, ambos fueron torturados de manera salvaje en el centro de tortura del 9, y para ahondar más su dolor, su hijo Miguel Ángel Báez fue asesinado en el mismo lugar delante de sus ojos. Se presume que don Miguel Ángel, Padre, durante las torturas, a principio de junio, aún estaba con vida, fue rematado, y su cadáver desaparecido para siempre. Tenía 49 años.

Luis Manuel Cáceres Michel (Tunti)
Tunti Cáceres fue apresado y llevado a la 40, de ahí lo trasladaron a la cárcel del 9, fue masacrado de manera salvaje, pero sobrevivió a los primeros días de horror. Fue juzgado y condenado. Estuvo recluido en la Victoria, hasta el 18 de noviembre, cuando fue llevado a la Hacienda María donde lo asesinaron junto a otros de los héroes que mataron a Trujillo.

Finalmente debemos decir: que ni los asesinos materiales de los Héroes del 30 de mayo, ni sus colaboradores, han recibido ningún tipo de condena; ni social, ni moral, ni económica ni mucho menos judicial.

Cada 30 de mayo el pueblo dominicano recuerda con devoción y agradecimiento a este selecto grupo de patriotas que, llenos de coraje, sin pensar en las consecuencias, sin plan de contingencia, y sabiendo que ponían en riesgo a toda su familia, sacrificaron sus vidas para devolvernos el derecho más sagrado a que pueda aspirar una persona:
La Libertad.

victor.escritor@hotmail.com

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