Hay que volver a hacer amistades físicamente
Por: Dr. Milton Jiménez
Los cambios en la sociedad van conduciendo al hombre a convencerse de actitudes que no son del todo buena y no es que sean actitudes malas en su propia esencia, sino más bien existen otras que dan mejores resultados en la vida. Si hago un balance de las personas que he compartido, serian tantas que no tengo capacidad de poner cualitativa ni cuantitativamente un valor al beneficio que han dejado y han marcado en mí. Hay personas amargas como la hiel, las hay tan extrañas que nos parecen locas, hay personas de todas formas. Hay gente muy perversa y aunque no lo creas hay manipuladores y aprovechados, hay falsas y traidoras. Las hay que son tan dañinas que hacen daño hasta sin saberlo; pero las hay muy buenas y llena de dulzuras. Hay gente con ideas muy nobles capaces de cambiar el mundo, hay gente con rumbo fijo que son dignas de un apretón de mano y un abrazo fuerte lleno de energía, como una copa rebosante de alegría que se derrama por la amistad.
Los sentimientos son como los explosivos, que se inventaron para hacer estallar cosas que son de difícil extracción, como las minas, pero una mala disposición de la perversidad del hombre los ha llevado a usarse en contra de su propia especie. Así son los sentimientos, son sensaciones y/o actitudes capaces de llevarnos a tomar conductas irreflexivas que pueden concluir en grandes daños, pero que si la adoptamos de forma correcta pueden aligerar la vida de forma tal que nos devuelvan toda la paz necesaria. Para esto, es necesario que haya mas de uno convencido de lo mismo y estén dispuesto a vivirlo compartiéndolo con los demás y de manera reciproca, es necesario adema que se devuelvan la misma carga de satisfacción, convencido de que la entrega sin miedo y confianza que da una verdadera amistad, es igual a la libertad, y la libertad emotiva es un grito grande que no hace daño para vivir, al contrario, llena el vacio que nos deprime el pecho y nos convence de que la vida sigue siendo agradable.
Las telecomunicaciones nos están aislando más. Una amistad se está fundamentando en una conversación con mucho sentido lógico, en la que primero escribes y luego analizas, para entonces borrar la parte del mensaje que no genere beneficio y hacerle entender al otro que eres lo que quieres ser y no lo que realmente eres, como si fuéramos una compañía de publicidad que edita y reedita cada expresión de la vida para vender una imagen mercadológica a quienes decimos son nuestros amigos. Los sentimientos de las telecomunicaciones van acompañado de un icono que refleja si eres feliz o no ().
No podemos seguir viviendo pensando que nos podemos entender sin estar de frente, sin socializar personalmente, dejando que un teclado sea el contacto más cercano entre los demás y yo. Hay que sacar el momento de compartir y hacer que nuestros hijos maduren un sentimiento directo. Hay que estar en contacto con la gente que dicen ser nuestros amigos. Hay que sentir cuando se equivocan, hay que ver como se manejan cuando son capaces de admitir un error, hay que vivir cara a cara que se siente pedir un perdón o que hacen cuando dicen sentir una felicidad exagerada al enterarse de un éxito entre uno y otro.
