HACER UNA ALTO EN EL CAMINO
Santiago Rodríguez- no han transcurrido cuatro meses, luego de haber finalizado las elecciones legislativas y municipales en la República Dominicana; y el país se encuentra en un ambiente matizado por un proselitismo desmedido e irrespectuoso, que transgrede la facultad de la Junta Central Electoral, de regular los procesos electorales, tanto internos de los partidos políticos, como en el marco general.
El consejo nacional de la empresa privada (CONEP), alerta, en su sano juicio, a los políticos y partidos políticos, hacer un alto en el camino, en cuanto a una campaña electoral prematura, ya que la misma, imposibilita el crecimiento económico de la nación, sustentado en el crecimiento que puedan experimentar los diferentes sectores productivos de nuestro territorio, lo que podría generar un clima de inseguridad y alejamiento de la inversión local y extranjera.
Este proselitismo desmedido y fuera de época degenera en un cuaquerismo en la clase política nacional, además, no permite, que las problemáticas estatales y de la sociedad puedan ser tratadas con esmero y propiedad. Todo es magnificado. Ejs.
El tema de la corrupción
El endeudamiento externo e interno (deuda pública) y el crecimiento económico del país son temas que se manejan desde la oposición y desde las esferas del gobierno, con criterios políticos partidarios, dependiendo de la circunstancia, esto con lleva a que la población no tenga en quien creer.
Los organismo reguladores de las economías mundiales y de financiamiento multilateral, llámese FMI, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, BID, Corporación Andina de Fomento (CAF) o Banco Centro Americano de Interacción Económica (BCIE), de las cuales República Dominicana es miembro, abalan el crecimiento económico del país, que el Banco Central sitúa en un 5,7% para 2010; mientras para los políticos de oposición el crecimiento económico local es deprimente y el país atraviesa por situaciones difíciles y de calamidad.
Como diría Arturo de Arce, nada es verdad ni mentira, todo es del mismo color del cristal con que se mira.
