Génesis
Por: Sergio H. Lantígua
Scotrun, Pennsylvania, USA. Con una indolencia bochornosa, se deslizaba el desgarbado atardecer, acunado por el asueto de una mórbida brisa provocativa al cavilo de metáforas sin propensión prefijada; instigadoras al desparpajo de urdimbres alucinantes transeúntes de mi subconsciente nomadismo. Y de ese sopor acomodaticio emerge esta prosa con ascendientes cosmonáuticos.
GÉNESIS
Soplaba la brisa en componenda con el subterfugio que ofrecía la noche
Propicia al beso furtivo que en sibarita desparpajo me ofrecía tu boca
Y como el ave Fénix sentía que se remontaba mi alma al etéreo divinal
A un cielo descampado de nebulosas colonizado de rutilantes asteriscos
A millones de años luz, entronizado en el infinito de un suspiro galáctico
Confinado a un cosmos desolado donde no existieran los 10 mandamientos
Asteroides cuya órbita no había sido violada por las huellas del hombre
Donde se agazapa el eclipse cuya sombra se interpone entre el sol y la tierra
Ese espacio donde pueda amarte a mi antojo, impertérrito, sin sobresaltos
Un viajero interplanetario – apático a la evolución paulatina del tiempo
El pasajero sideral que orbitara en el candil fosforescente de tus pupilas
Sujetas a la serpenteante rabiza imaginaria de un místico cometa birlocho
Darnos al amor equilátero, la zalema ecuánime, y a la efímera connivencia
A la pasión encinta de impericias y podamos soñar bajo una aurora boreal
Quimerista convergencia de sueños emparentados a la impudicia del deseo
Y te beso, y te acaricio tratando de desenchufar la importuna luz de la luna
Que se asoma inquisitiva como noctívago centinela en su nocherniega vigilia
En la oscuridad veo centelleos dorados en la púdica mirada de tus ojos
Y siento tu cuerpo vibrátil oscilando entre constelaciones y mares siderales
Ora mórbido y subyugado a la inagotable algarabía de abrazos voluptuosos
Y al fin se capitulan tus mozuelas pupilas a mis pretensos ebrios de amor
Que sea nuestro desperezo en un nuevo día saturado de frescor y rocío
Para cuando el sol se despierte y perciba que te pasaste la noche conmigo
Consienta que nuestro amor es comparable al de Adán y Eva en el paraíso