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¿Estará dormido el camarón?

POR: NÉSTOR ESTÉVEZ – Periodista. Reside en Santo Domingo.

“Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Así se decía antes. Con los cambios que vive el mundo, destacando esa acepción dañina de “competir”, esa que invita a “comerse al otro”, han reelaborado la expresión. Ahora plantean: “Camarón que se duerme, se lo come otro camarón”.

Cuando el tema se adapta a la sociedad en que vivimos, el verbo “dormir” se vuelve sinónimo de “distraer”, entendido en su acepción de “desviar de lo esencial”. Y para ese desvío sobran los recursos en esta etapa de la humanidad.

Desde buscar un bolígrafo que está enganchado en el pelo hasta pasar de una habitación a otra y no recordar a qué, sumado a dejarse llevar por lo que “aparece en pantalla” mientras buscas una información que necesitas para algo “urgente e importante”, se han vuelto “pan de cada día”.

Más del autor: ¿En manos de quién estamos?

Ahora, una cosa debe quedar clara. Hay quienes no se dejan distraer tan fácilmente. No todo el mundo está en que si Rochy tal cosa, en el meme a los aspirantes que participaron en un debate, en lo que dice una encuesta amañada, en lo que promete fulanito, en que tal estrella se divorcia, entre otros muchos recursos distractores.

Hay quienes demuestran claridad meridiana en relación a qué tienen, qué quieren y qué -además de cómo- harán para conseguirlo. Por ejemplo, mientras los enfrentamientos armados, con su vergonzosa e inhumana cuota de vidas inocentes truncadas, han llegado a tratarse como “espectáculo”, China se enfoca en la creación de un nuevo modelo de desarrollo y en modernización a su estilo.

El país más poblado del mundo anuncia que “aplicará estrategias financieras, de promoción y desarrollo verde para fortalecer su comercio exterior en medio de un contexto internacional complejo”. El propio ministro de Comercio, Wang Wentao, adelantó detalles de iniciativas relacionadas con servicios financieros y el intercambio de personal.

Mientras mucha gente sigue desviada de lo esencial, la XIV Asamblea Popular Nacional de China y la segunda sesión del XIV Comité Nacional de la Conferencia Consultiva política del Pueblo Chino, dos estructuras de altísimo nivel, están bien despiertas y atentas, además de centradas y diligentes, en las decisiones que les permitirán ubicar a tiempo las oportunidades para conseguir lo que quieren.

Y alguien podría decir “pero eso es por allá; tú también estás distraído”. Y eso, por ahora, ni lo discuto. Prefiero, esta vez, referir algo de “por aquí”, algo que –quizás por estar tan cerca- posiblemente no estemos viendo o sencillamente se diluye entre la “cháchara” que nos desvía de lo esencial.

Nuevamente República Dominicana intenta ingresar a la Comunidad del Caribe (Caricom). Se dice que ahora aumentan las posibilidades de lograrlo por esa especie de simpatía mutua entre Luis Abinader, presidente dominicano, y Mohamed Irfaan Ali, presidente de la República Cooperativa de Guyana, país en donde tiene sede Caricom.

Desde hace varias décadas se ha entendido que, por tratarse de una alianza entre vecinos de República Dominicana, Caricom representa una fuente de oportunidades para el país. Recordemos que, desde el siglo pasado y todavía en 2013, la República Dominicana solicitó unirse a esa comunidad. La última vez que se suspendieron las conversaciones fue por la deportación a gran escala de haitianos por parte de República Dominicana. Ahora estamos, otra vez, en una posición delicada por la situación que vive Haití.

Lo real es que, además de vecinos con quienes hemos mantenido escasísimas relaciones, estamos hablando de países con un mercado que, en población, duplica a la República Dominicana. Estamos hablando de 15 Estados Miembros y 5 Asociados, en su mayoría islas de las Antillas Menores, y otros países de la región.

¿Cuáles oportunidades tiene República Dominicana? ¿Cuáles sectores dominicanos tienen mejores posibilidades para aprovecharlas? ¿Necesitamos hacer algunas adaptaciones para ello? ¿Qué representa eso para el sector agropecuario? ¿Hay oportunidades para productores dominicanos? ¿Hay oportunidades para otros subsectores de los agronegocios? ¿Las hay para otros sectores? ¿Qué necesitamos hacer para lograr el mejor aprovechamiento?

Ojalá estas preguntas tengan la virtud de poner en movimiento, si es que está dormido el camarón; no vaya a ser cosa que se lo lleve la corriente o le pase eso otro que dicen.

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