El Patrón y los mediocres a través de la historia
“El ser humano es un mero mortal con defectos y virtudes, y no adquiere entidad divina por el hecho de desempeñar un cargo público”.
POR: TONY CEDEÑO – Escritor. Reside en Ecuador.
– Ibiza Melián
El ser humano tiene en su corazón sueños, ideales y propósitos, pero, penosamente, enceguece, enloquece y se afana enrumbándose hacia el peor de los horizontes cuando pretende ser un dios entre los hombres. Allí su lado más oscuro florece en medio de innumerables riquezas que obtiene mediante actos de corrupción, de esta manera se instala en él un insano pasionismo vitalicio junto al loco y desvariado fanatismo de sus más fieles heraldos.
El primero lo lleva a efecto en su círculo más íntimo aquí la verbena es interminable en todo el cenit del frenesí con un derroche que no se mide en gastos y en excesos.
El segundo son los grupos que lo adoran, le rinden culto y reverencia casi casi hasta le lustran los zapatos elevando a su majestad hasta colocarlo en el trono de los más grandes inmortales.
Éstos súbditos son como un puñado de beodos que pasan profundos desvelos esperando las dádivas de su patrón de turno así dócilmente se entregan como una mascota que monta largas vigilias cuidando las espaldas de su idealizado benefactor.
Así ama el mal político todo lo terrenal defendiendo su postura que se mancha muchas veces de sangre cuando mata y silencia a la verdad transformándose en la más terrible de las bestias convirtiéndose en un ser ingobernable que dentro de su absoluto tilda de pedante a la línea moral porque ante ella queda pequeña su ineficaz conciencia pues no posee oficios de buena fe quien se corrompe a diario.
Cuesta tanto a los seres humanos poseer un corazón puro en medio de un mundo cosificado porque las vanas pasiones, el crimen y otros menesteres han gobernado a través de la historia a muchísimos débiles de carácter lo que los pone a la vista de todos como a unos galardonados mediocres.
Así terminarán su vida deseando conquistar todo el oro que los apasiona y los conmueve, pero nada, ni un gramo se llevarán en la caja mortuoria.
Tony Cedeño – Escritor / Poeta / Motivador


