Dimensión literaria de Armando Arturo Sosa Leyba

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Dimensión literaria de Armando Arturo Sosa Leyba

POR: WILLIAN Y. ESTEVEZ – Educador Reside en Santiago Rodríguez.

Con la dedicación de la 3ra Feria del Libro Santiago Rodríguez 2020, al poeta Armando Arturo Sosa Leyba, se pretende reivindicar la vida literaria de un intelectual de fuste que llegó a la provincia Santiago Rodríguez en la década de los años cincuenta, designado por el Estado como procurador fiscal.
Armandito, como solían llamarle sus contertulios, destacó por contribuir en el área deportiva del entonces municipio Santiago Rodríguez, hoy Sabaneta (en esa época la provincia y el municipio tenían el mismo nombre). Aquí se ocupó de construir un estadio de béisbol junto a otros jóvenes de la época; en la actualidad ese estadio lleva su nombre.
Además de abogado y activista deportivo, Sosa Leyba fue un poeta de gran sensibilidad y fino estro, y un prosista exquisito.
Escribió el libro «Historia emocional de Neyba», donde muestra sus dotes de investigador y refinado escritor. En el prólogo de la citada obra, Eddy Mateo Vásquez señala lo siguiente: «…Poeta de envidiables estrofas; prosista de fina contextura; jurista de sólida estructura académica; orador de extraordinarias virtudes en la tribuna y en la tertulia, Armando Sosa Leyba elevó más allá de la estatura del localismo la voz autorizada de su personalidad intelectual». De manera que estamos ante un hombre sobresaliente en el ámbito de la literatura y la cultura.
Al hilo de lo anterior debemos destacar que Sosa Leyba fue colaborador del Listín Diario, donde publicaba su columna «Nuestra América Latina». Además, su labor literaria junto a la de otros escritores de su pueblo, le valió que fuera tomado en cuenta por Julio Cuevas, Óscar Acosta y Fernando Fernández en un panel en la Feria del libro Peravia 2014. Sosa Leyba figura en la «Antología literaria de Neyba», de Eddy Mateo Vásquez.
Como poeta, poseía un lirismo de altos vuelos, sus versos están edulcorados con imágenes frescas; hay un acento sentimental en sus poemas que delata su fina sensibilidad y su preocupación por el país, porque fue un excelso patriota que combatió a las hordas yanquis en abril de 1965.

A continuación, algunos de sus poemas…
24 de abril
Era un país latinoamericano,
un pequeño país en las Antillas
que un día emergió incontenible
de su abismo de sombras.

Un pequeño país,
con lágrimas amargas pegadas a los ojos
y un inmenso dolor clavado en sus entrañas,
un pequeño país americano
que un día tiró sobre las rutas de un mar esclavizado
su ancestral infortunio
Y quiso revivir la epopeya de Duarte y de Bolívar.

Un pequeño país,
con ríos y palmeras
y campos esmeraldas
y soleados valles,
con inmensas riquezas
que hace tiempo robaron
insaciables ladrones.

Una isla antillana
que hace siglos enarboló pendones de conquistas
en todo el continente americano.

Pero de nuevo
despertaron sus playas
pobladas de piratas, armados de cañones, de bombas y fusiles.
Oh, pueblo! que perforan tu pecho
aviones y escopetas,
donde están tus hermanos de América y del Mundo.

Ansiedad del Olvido
Tengo que irme de viaje,
un viaje largo, sin noción de regreso
y por rutas de olvido
celebrar funerales de tu nombre.

Mi equipaje de ausencia,
sin el más leve asomo de un recuerdo,
llevará la etiqueta de un lugar muy lejano,
no se precisamente donde?
Pero tendrá que ser un lugar muy distinto,
donde la rosa, el alba, los astros, la raíz,
el árbol que frutece y muchas cosas más
no me sugieran esta loca obsesión.
de tenerte prendida aquí en el alma.

Borracho de nostalgia
mis pasos imprecisos serán notas del himno
de un corazón esclavo que empieza a libertarse;
será de noche el viaje, solo, con las palabras
rotas en el duro silencio del paisaje.

Podrá ser que inoportunamente
aquel viejo sereno, cazador de luceros en el parque
me pregunte la hora, o adónde vas…?
Quizás me solicite un cigarrillo
para quemar los últimos reductos de la noche…?
yo seguiré indiferente, mudo
y absortas las miradas de infinito.

Tú estarás más dormida que nunca,
tal vez un sueño leve de algo sin importancia:
Por ejemplo, el próximo vestido para la fiesta próxima,
la tienda de efectos femeninos,
el último muchacho que te lanzó una rosa en la palabra,
o aquel que con los ojos
te hizo trizas el vestido el último domingo.

Después, con todos los caminos cerrados de regreso,
con la palabra nada crecida aquí en el pecho,
yo seré en mi lejana residencia de olvido:
un hombre nuevo, hueco de tí
y vacío del imposible anhelo de tus cosas.

Canto para el Futuro
Cuando la primavera
madure los estambres
y tu materia sienta
el calor de la mía;
Cuando el cansancio sientas
de la espiga cargada y caigan desde el tiempo
nueve lunas maduras; del viento de la tierra
brotará el agua pura
y verás su existencia
prolongarse en el tiempo
con sus frutos de carne.

Un lazo de ternura
de su frente a tu frente
de su frente a la mía
florecerá de ensueños
y dulces esperanzas
y emprenderemos juntos
largo viaje por todos
los caminos del mundo;
Una lluvia de risas
desprendidas del barro
que es parte de tu barro
y parte de mi barro
tejerá enredaderas
de dulces alegrías
en la extensión de toda
la ruta sin retorno;
Surgirá de su fuente
una canción de vida
y correrá tu fuente
y correrá mi fuente
la noche será corta
para sentirlo todo
el día será corto
para mirarle todo
y envolverlo en tus versos
y envolverlo en tus versos.

Un día los años habrán poblado,
de árboles el camino
y tu nombre y mi nombre
viajarán con el tiempo.

Elegía a Francisco Bueno
Era un largo silencio de inertes corazones,
era un duro silencio de apagados clarines,
de tumbas olvidadas; era un quebrar de alas,
un perecer de trinos,
un enterrar de voces y esperanzas.

Pero llegó Francisco, ágil, incontenible,
valiente, audaz, con temblor de epopeyas,
en los labios y un sol de redención en las miradas.

Como el águila con las alas tendidas
en urgencias las alturas,
con la heroica estatura de sus antepasados,
llegó Francisco Bueno;
fue entonces que su grito de libertad
saltó de cumbre en cumbre
con amplitud de cielo redimido.

Y Francisco volando entre agrestes montañas
portando la bandera de su patria.

Después todo fue un viaje
de eternas dimensiones;
y el nombre de Francisco como un sol refulgiendo
sobre nuevos caminos de esperanzas.

Quién solloza en la tierra…?
Y ese fluir de lágrimas deslizándose.
en enfermas mejillas…?
Quién fecunda la tierra con el río de sus venas?
Por qué tanto dolor, tanto albergar el odio
el corazón del hombre…?
Sucede que Francisco fue un tributo de sangre,
para que no haya sangre, para que no haya lágrimas,
para no haya odios ni dolor en el mundo.

Poema de tierra sur
No es la tierra donde crece de acordes
La sinfonía del agua,
ni donde la rosa ríe con el alba.
No es la tierra donde los árboles
se quiebran de racimos
ni donde los caminos
florecen primaveras.

No es la tierra que canta
con labios de estaciones florecidas,
no es la tierra crecida
de músicas de pájaros
y trajeada de espigas;
no es la tierra
de aromadas praderas encendidas;
Es la tierra del cactus
sempiterno vigilia de los años
de epidermis sedienta
y raíces delgadas.

Es la tierra del dolor,
tierra de angustias
donde la luna pálida
se disuelve de lágrimas,
donde un viejo crepúsculo
sangra de tardes trágicas,
donde el aliento último del hombre
en surcos de dolor se concretiza.

Tierra de imploración
donde entibiada brisa
crece de signos tristes
enfilado hacia el cielo.

Tierra ardida de sol
trenzada de caminos
en actitud de espera confundidos.
Tierra, extendida plegaria
bajo un cielo indolente.
Tierra, tierra,
sedienta tierra sur
en el vivo reclamo de su vientre.

Bibliografía:
• Despliegue de expresiones culturales en la Feria Regional del Libro Peravia 2014 (27 de octubre del 2014). Recuperado de http://diariodominicano.com/…/despliegue-de-expresiones…
• Gómez, L. A. (28 de septiembre de 2012). Armando Arturo Sosa Leyba: el hombre (Parte 1 de 3). Sabanetasr. Recuperado de https://www.sabanetasr.com/armando-arturo-sosa-leyba-el…/
• Montás, O. (2009). Recordando al amigo, coronel, poeta y combatiente… Dejando Huellas. Recuperado de http://onorioster.blogspot.com/…/recordando-al-amigo…
• Sosa Leyba, A. (1981) Historia emocional de Neyba, Editorial Alfa y Omega.