EMILSEN TOVAR LOSADA psicologa colombiana
EMILSEN TOVAR LOSADA - Psicóloga Social y Comunitaria Reside en Colombia.

Desarrollo humano, social y espiritual en tiempos de pandemia

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POR: EMILSEN TOVAR LOSADA – Psicóloga Social y Comunitaria

A continuación, y gracias a la colaboración especial de la Psicóloga Social y Comunitaria Emilsen Tovar Losada se expone el segundo artículo sobre cómo se pueden fortalecer los lazos afectivos frente a la Pandemia.

Estar informados sin caer en la exageración. 

La incertidumbre nos empuja al deseo de saber. La constante búsqueda de información relacionada con la pandemia solo centra el foco de atención nutriendo el miedo y la angustia. 

En este sentido, se necesita filtrar la información desde la objetividad y saber enfocar la atención hacia lo que nos permita el fortalecimiento de la energía vital, desde el pensamiento y la visualización positiva de las posibilidades que nos provee el mismo universo del que somos parte y no permitir que la información que procede de los medios existentes en el sistema que nos rige, nos gobierne, aminorando la potencialidad que se nos ha entregado por naturaleza propia al venir a este plano de la existencia.

El ejercicio físico, desde su práctica distrae la mente y la aísla de temores, de pre – ocupaciones con ideas de algo que se considera ocurrirá, sin probabilidad de que ocurra.

Mantener la mente ocupada, distraída, libre de temores propicia bienestar físico y emocional. 

Mantener buena actitud.

En el universo existen 3 niveles elementales de vibración energética de acuerdo con nuestro nivel vibratorio personal.

 – Un nivel de vibración de energía baja donde hace presencia la depresión, la angustia, el miedo, las enfermedades y todas las emociones negativas que se puedan discernir y que nos llevan a vibrar energéticamente en un nivel muy bajo y a generar una permanente sensación de malestar, con las ya conocidas consecuencias como son la desprotección y fragilidad del sistema inmunológico generando atracción de más problemas de salud y malestar. 

 – El otro nivel energético, es la vibración media donde se encuentran todas aquellas personas que consiguen soluciones a los inconvenientes del día a día, permitiendo sin drama que la vida fluya con actitud optimista. 

 – El último nivel energético es el de la vibración alta, donde se concibe la existencia desde la perspectiva de la paz, armonía y bienestar del espíritu, generándose un impacto positivo en la salud física y emocional de los individuos. 

El estado de bienestar se puede originar desde la construcción de las relaciones saludables. 

De ahí la importancia de cuidar esos niveles energéticos y procurar mantenerse en el nivel energético medio o alto. 

No olvidar que una persona feliz contagia a otros y a su entorno creando vínculos fuertes. La felicidad y la actitud positiva crean endorfinas que protegen nuestro organismo, constituyéndose en calidad de vida para sí mismo y para los demás. 

Afirmaciones y visualizaciones positivas.

Dado a que pensamientos, palabras y acciones son los creadores de vibraciones energéticas de niveles altos que como ya se explicó co – crean bienestar tan necesario para la re -ingeniería y la re -invención personal en momentos críticos y de obstáculos y así poder, desde la potencialización de la propia energía vital con la que contamos, crear nuevas posibilidades en medio del caos.

Desarrollar ejercicios de relajación. 

Aprender técnicas de relajación, pues existen varias como la meditación, la respiración consciente, el uso de la música para alcanzar niveles de relajación. 

Otra técnica muy simple se logra realizando unas cuántas respiraciones profundas, manteniendo la atención en el aire que ingresa al organismo, esto gratifica mágicamente, ya que proporciona la activación y un mejor funcionamiento de los órganos del cuerpo físico, contribuyendo a la salud y al bienestar tan necesario.

Por último, en ese qué hacer en tiempo de confinamiento para conseguir el bienestar y desarrollar armonía, se recomienda construir valores pro – sociales: como la empatía, la comprensión, la generosidad, la humildad, la obediencia a las buenas prácticas y cooperación, entre otras potencialidades con las que contamos y nos hemos negado a reconocer y desarrollar.

Emilsen Tovar Losada – Psicóloga Social y Comunitaria

emi060368@gmail.com

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