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De las cosas que ya no tenemos en Sabaneta

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Por: El Arquitecto y Escritor Ricardo González Quiñones

«Nadie se muere de verdad, si queda en el mundo alguien que respete su memoria.»
Juan Bosch Escritor, Profesor, Político y Ex presidente Dominicano.

Me retumbaba en la memoria, una frase que le dijo la Amiga Altagracita Robbins en un comentario que le hiciera a mi hermano Nito Leclerc. Cito: «Lo que pasa es que cuando se habla mucho del pasado, es porque nos estamos poniendo viejo.» Fin de la cita.

Muy cierto, aunque no sé si me estoy poniendo viejo o si me estoy envolviendo entre añoranzas y morriña. Pero quiero compartir con ustedes mis amigos lectores, algunas cosas que viví en Sabaneta y que con el tiempo se marcharon para siempre.

Aquellos martes de molienda en el Guanal, donde Crucito y donde Espinal. Íbamos con una cantimplora a beber guarapo de caña y a darles vueltas a los bueyes alrededor del trapiche. (El Ayuntamiento debería comprar esos trapiches para colocarlos en el Museo que tanto hemos anhelado).

Aquella canción que cantábamos cuando salíamos de gira a otro pueblo o a otro lugar fuera de Sabaneta y decíamos: Quién viene ahí/ Pregunta la gente/ Y yo como prudente/ Le contesto así/
Somos sabaneteros que venimos a pasear/ A los de Puerto Plata, venimos a Visitar….
Les confieso que en mis investigaciones no he podido encontrar el nombre del autor de esta linda canción, si alguien me ayudara, mi gratitud sería inmensa, ya que ésta figura en el cuarto libro que estoy escribiendo en la actualidad.

Aquellos finales de febrero con Mimín y Senei vestidos de «macarao» por todo el pueblo, asustando a los pequeños y deleitando a los grandes. No sin antes entrar en los colmados o «Pulperías» a pedir algo de dinero por sus excentricidades.

Aquellos Matinée en el Cine Edda, con aquellas películas de «vaqueros» o de «Kun Fu», y en la acera, una bocina con las canciones de Leonardo Fabio antes de comenzar la función. Y a la salida, un pañuelo en la nariz dizque para evitar un resfriado.

Aquellas «Corrida de Sortija» y «El Palo encebao» que se celebraban en el parque los 24 de septiembre en la tarde, donde los muchachos pedaleaban unas bicicletas con un lápiz en la mano, tratando de enganchar la sortija y ganarse un premio. Y en el otro caso, trataban de subir por un palo untado de cebo, para arrancar unos premios que había en la parte más alta de dicho palo.

Aquella carreta cargada de carne fresca, moviéndose desde el matadero de La Sabana hasta el mercado, conducida por El Mocho y su compañero Paquiar, y el primero vociferándole a su mulo Jala-Jala.

Son muchas añoranzas amigos, por lo pronto me quedaré con éstas, en otra entrega les mencionaré más.

«El gran secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarte nunca de tu procedencia cual si fuese dos gotas de aceite en una cuchara».
El Alquimista, Paulo Coelho

Hasta pronto, Dios querrá
Ricardo González Quiñones
Sabanetero

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9 comentarios

  1. Muy bueno, me lo goze, sobre todo lo del panuelo a la salida del cine jajaja. Recordar es vivir.. Eso dicen parece q es verdad. Dios te bendiga.

  2. Siempre me he preguntado: quien impondría el desacertado hábito de salir del Cine Edda con la nariz cubierta, ya fuera con un pañuelo o con las manos, como bien dices tú Ricardo? Y digo desacertado, porque no existe base científica alguna de que

  3. Ricardo: que articulo mas tierno. Una de las cosas que recuerdo de las corridas de sortijas era el premio. » Los tigueres» tratando de enganchar una sortija que correspondiera a una de las muchachas bonitas y tener la suerte de estamparle el beso en

  4. Hola Nito, si, de los recuerdos mas lindos que tengo son los juegos que, dirigidos por Emilio (kilometro) Vargas, se celebraban en el pueblo por las fiestas patronales. Eso era precioso, siempre recuerdo a los jovenes de la epoca participando en la c

  5. Jajajajaja, Gracia!! Cuánta risa me da que hayas traído lo de los «pedos atómicos». Eran huevos y desperdicios que se introducían en una botella que se enterraba por varios días, convirtiéndose en inmundicias nauseabundas y malolientes. En e

  6. Oh, que ocurrente Raymond Fermin, yo no sabia que las anecdotas estaban prohibidas y que no forman parte del acervo cultural de los pueblos. Recuerde amigo que hay tomos enteros de anecdotarios de paises gloriosos como Italia, Espana, Francia y aun h

  7. Parece que el comentario a quien G. Reyes le esta contestando (Raymond) fue borrado. Lo que pasa es que hay personas que su vida es tan vacia, que ni siquiera los recuerdos se anidan en ellos. Que pena! Sera que han tenido una vida desgraciada y a

  8. Nito, te la sabes todas, amigo. Es bueno que como medico des informacion sobre esos mitos de nuestros padres que aveces nos ponian en apuros delante de los otros muchachos. Como soy asmatica desde chiquita, mi madre juraba y perjuraba que las nublazo

  9. Gracia: las espero, si Dios quiere nos reencontraremos en nuestro querido Sabaneta, será gran placer. Abrazos.

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