Calculen bien

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Por: Robert Núñez Cabrera.
Tres periodos presidenciales crean indefectiblemente sentimientos encontrados en cualquier sociedad. Los que se beneficiaron del gobierno, incluyendo a los que se identifican políticamente y los que observaron desde las gradas sin participar de las ventajas del poder, ni mucho menos simpatizaban con el mismo.

Pero existe otro grupo que puede estar o no influenciado por esos motivos, son los resentidos sociales, aquellos que están inconformes siempre. Personajes que no le conceden absolutamente nada bueno a nadie, porque de hacerlo no tendrían razones para quejarse y justificar ante sus acólitos sus fracasos y devaneos.

Sin entrar en el fondo de las acusaciones, ni convertirnos en defensores de Leonel Fernández, que bastantes defensores debe tener como ex mandatario y presidente del partido mas organizado del país que ostenta en el poder en estos momentos, creemos que Fernández debería de estar agradecido, principalmente de Guillermo Moreno, por esos cuestionamientos.

¿Por qué decimos esto? Porque Moreno fue parte de uno de sus gobiernos, porque su hijo fue favorecido por la fundación que su padre cuestiona y porque su esposa ha ocupado cargos importantes en el estado por su capacidad, pero también porque ha contado con el beneplácito de Fernández. Aunque esto no descalifica a Moreno como acusador.
Pero asumamos que las intenciones de Moreno son buenas, que buscan adecentar la política vernácula, ustedes se imaginan lo poco que sonaría un Leonel opacado por las ejecutorias del actual gobierno si estos sectores no lo mantuvieran en la palestra pública con esos ataques, mas bien, cualquiera podría pensar que en vez de ser contrarios están en componenda con Fernández o que son tontos útiles..

Con su partido en el poder y obligado a ceder el protagonismo a Danilo Medina, Leonel tiene la suerte de que estos sectores le brindan la oportunidad de mantenerse activo, recibiendo apoyo de sus seguidores e impidiendo cualquier cuestionamiento que pudiese hacérsele a lo interno de su partido. Calculen bien, la desesperación, el odio, la incapacidad o el fanatismo a veces ciegan, el pretender sepultar a Leonel puede terminar creando un liderazgo de dimensiones incalculables.
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