Breve historia de la evolución de la música en Sabaneta

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Dr. José Andrés Leclerc Núñez.

Por: José Andrés Leclerc Núñez.
En el día 22 de Noviembre, se celebró el DIA INTERNACIONAL DE SANTA CECILIA, patrona de la música. Esta celebración data desde hace 417 años, cuando el Papa Gregorio XIII en 1594 la oficializó en honor al nacimiento de tan venerable santa.

El municipio San Ignacio de Sabaneta ha sido desde épocas muy recientes llamado con acreditados argumentos: «La Tierra de los músicos» pero, para ser calificados como tal, necesariamente tenemos que conocer los orígenes de la historia de la música en nuestro amado terruño; y es por esto amados lectores, que a continuación dejamos a consideración de Uds. este humilde y modesto opúsculo acerca de la evolución de tan deleitable y placentero arte en nuestro pueblo:

EVOLUCIÓN DE LA MÚSICA EN EL MUNUCIPIO DE SAN IGNACIO DE SABANETA.

Basándonos de que el principio de la música «organizada» en Sabaneta coincidió con los finales de la dictadura del gobierno del dictador U. Hereaux (1899), podemos calcular más o menos 113 años de evolución. Para comprender esta evolución es obligatorio separar estos periodos de tiempo en cinco (5) etapas:
a) Primera etapa: Comprendida desde 1899 a 1940.
b) Segunda etapa: Desde 1941 hasta 1963.
c) Tercera etapa: Va desde 1963 a 1973
d) Cuarta etapa: Del 1973 a 2002.
e) Quinta etapa: 2002 a la actualidad.

Banda música de 1941: 1ra fila: sentados de izq. a der. a) Desconocido b) Chichí Thoma’s. c) Juan Rosado (gafas) d) Nicolás Thomas e) Rafael Méndez f) Joseíto Bourdierd. 2da fila, detrás: a) Mauro Sosa b) José Vargas c) Carlos Diloné d) Chicho Rodríguez e) Pepe Bourdierd f) Víctor I. Ramos. No aparecen Rafael Lozano ni Militico Hidalgo.

PRIMERA ETAPA; LOS ORÍGENES.
Los primeros músicos «organizados» de los que se tenga conocimientos en el municipio de San Ignacio de Sabaneta, datan desde el final de último cuarto del siglo XlX, específicamente 1899, año de la muerte del dictador «Lilís». Su primer director fue el Señor Rafael Rodríguez y luego Don Olegario Hernández, que a la vez tocaba el clarinete. Este periodo se caracteriza por el aprendizaje empírico, sin escuela ni academia para la formación musical, es decir, eran músicos principalmente de «oído». Treinta años después, en 1930, los munícipes que fungían como integrantes de una «banda de música» eran los siguientes: Emilio Hidalgo (flauta y bombardino), Juanico Monción (Bugle), un tal «Clefón» y Pedrito Leclerc (Cornetín), Marcial Bueno y Baldemiro Rodríguez (Clarinete), también: Miguel Ángel, Félix y Alejandrito Bueno entre otros. Esta vetusta generación fue sustituida en 1939-40 por la del señor José De Jesús Núñez (Síndico municipal) y Manuel De León, el primero tocaba la flauta y el violín, el segundo era el director. Es en esta fecha que queda oficialmente formada la primera Banda Municipal. SEGUNDA ETAPA; LA LLEGADA DEL MAESTRO. Para el final de 1940, nuevos aires, conocimientos más modernos, novedosos, actualizados y una disciplina de escuela, regirían el grupo musical que amenizaría las actividades festivas del municipio. Una nueva actividad sería implementada paralelamente al deleite que produce tocar un instrumento: El estudio y la enseñanza, sinónimos de la creación de una escuela de música; era el final de lo empírico y quien quería ser músico tenía que ser estudiante. Estos acontecimientos tuvieron lugar con la llegada a Sabaneta de un mozuelo de 24 años de edad, oriundo del pueblo de Tamboril y radicado en el sector Los Pepines de la ciudad de Santiago, que gravitó en el campo de la música, la sociedad de nuestro pueblo y la región, y por 61 años sería figura cimera del arte musical: EL MAESTRO DON JUAN ANTONIO ROSADO CAPELLÁN: El Maestro Don Juan, aventajado y aprovechado apóstol, se había formado como avezado profesor profesional de música a muy temprana edad en la ciudad de Santiago De Los Caballeros, bajo la tutela del profesor Camejo; del cual, adquirió profundos conocimientos básicos de: lectura musical, armonía, arreglos y composición . A corta edad casó con Doña Ana Polanco, procreando dos hijos con quienes a finales de la década del cuarenta fue trasladado al municipio de San Ignacio de Sabaneta, para que como frondoso y bienaventurado árbol ahondara profundamente sus raíces en la plácida y feraz estepa, zigzagueada por las frescas cristalinas aguas del legendario YAGUAJAL, brindándonos por seis décadas provechosas y fructíferas sombras de sabiduría y conocimientos en el campo de la música, al igual que en el área de la costura. Aquí, al breve tiempo de su arribo enfrentó el infortunio de quedar viudo, su compañera esposa fallecería luego de dar a luz a su último hijo.

Banda de música de 1950:
1ra fila, de izq. a der a) Blanco Rosado b) Desconocido c) Vinício Lora (cuclillas) d) Pepe Saint Hilaire e) Juan Rosado (cuclillas). 2da fila de izq. a der, detra’s. a) Frank Durán. b) Víctor Ramos c) Arismendy Rosado e) Mauro Sosa f) Checo Zapata g) Rafael(gusano) Lozano h) Ramón Gómez i) Desconocido j) Piringo Sosa j) Diógenes Zapata.

LA BANDA MUNICIPAL BAJO LA TUTELA DEL MAESTRO.
La llegada del Maestro a Sabaneta, constituyó el despegue y consolidación de un grupo musical que aunque tenía cierta experiencia, no constaba con un guía y mentor formado de una escuela, que tenía todo el buen deseo de poner a disposición de los demás sus grandes dotes de preceptor, su gran capacidad y noción en materia musical. El 2 de Febrero de 1941, inicia como director de la Banda Municipal y profesor de la escuela a la edad de 24 años (Ver foto), comienza a corregir los errores, vicios y malas costumbres adquiridas cuando se aprende de la experiencia, sin formación ni academia, es decir, conocimientos basados en el empirismo. El gran esfuerzo tuvo sus grandes recompensas; nuestra banda musical bajo la dirección del Maestro Don Juan, llegaría a convertirse en una de las más famosas y vitoreadas de la línea Noroeste, a tal grado, que se dice era una de las preferidas del déspota en sus visitas por estos lares. Se institucionalizaron las retretas, amenizar actos oficiales públicos con el respectivo toque del Himno Nacional en frente de los cuarteles y el izamiento de la bandera adquirieron un aspecto de más formalidad; alboradas o mañanitas y bailes en la Casa Consistorial los días patrios y navideños, el acompañamiento de funerales con melodías luctuosas de personalidades importantes; además de sus viajes a otras regiones, constituían las principales actividades. Los integrantes fueron dotados de uniformes color kakis y corbatas, se usaba el quepis; esta forma de vestimenta fue usada hasta la desaparición de la banda de instrumentos de viento. Las paradas eran tipo «militar» o de batton ballet, donde el director se situaba al frente, dotado de una batuta, y al son de la pieza que se interpretaba, con rítmicos movimientos, daba las pautas a los demás. La columna posterior de la Banda de Música estaba formada por una cola o hilera de mozalbetes y niños de distintas edades; descalzos, harapientos, ataviados de jirones y remiendos, los menos afortunados, llevaban solamente el raído calzón, el cual, no tenía espacio ni para el más exiguo de los zurcidos, con gorros de papel periódico o cualquier otro material, alegres y danzantes formaban el apéndice del peculiar y gracioso espectáculo. ¡Que no se confunda el lector! Esto último no era teatro ni actuación, era el drama real de las penurias materiales de esos tiempos; éramos pobres, sin ninguna preocupación, y muy felices. Estas pintorescas y simpáticas escenas y el maestro Don Juan, se mantendrían inalterables los días festivos de cada año; lo que sí cambiaría, sería la mayoría de los integrantes de la banda, que al pasar el tiempo eran sustituidos por nuevos músicos, manteniéndose el buen sonido intacto e invariable y de mucho más calidad. Al ocaso del 1950, el 30 de Diciembre para ser exactos, se realizaron los actos de inauguración de la provincia que estaban dormidos y latentes desde 1948. Con cinco bandas de música se realizaron los festejos, las ovaciones, aplausos y positivas críticas para la del patio fueron abrumadoras (Ver foto). El nuevo Parque Ramfis, con su redonda plazoleta sería el escenario de preponderancia para las actuaciones de la Banda Municipal, se donaron «nuevos» instrumentos y los conciertos se realizarían dos días a la semana: Jueves y Domingos. Los niños, impacientes y ansiosos esperaban; no los Jueves sino los Domingos. Llegado el día, y en el clímax de la melodiosa faena nocturna, unos; infatigables inocentes, en su ajetreo, tratando en vano de dar alcance con sus torpes y candorosos movimientos de hombros, pies y cadera a los apresurados y cadenciosos pasos del merengue; otros, quizás abstraídos en la ejecución del mismo, con la quimera de algún día emular aquél adulto romántico bohemio. A mediado de la década del 50 Ariosto Rosado (Bombardino) y José Blas Durán (Clarinete) eran integrantes de la banda. De este modo advenían las cosas en Sabaneta y para 1960, teníamos un formidable y completo grupo musical de veinte y cuatro miembros (Ver foto).

Banda de música de 1960: 1ra fila,sentados de izq. a der.: a)Frank Echavarri’a b)Vi’ctor I. Ramos c)»Musiquita» d)Juan Rosado. 2da fila izq. der. a) Grin Gómez b) Domingo (Fun) Rodríguez c) Fabano Lantígua d) Tito Lantígua. e) Freddy (Siquilo) Villalona f) Desconocido g) Arcadio González h) Guillermo Blanco j) Fofo Castellanos k) Mauro Sosa. 3ra fila, izq a der.:a) Frank Duran b) Polincito Thomas c)Eduardo Núnez d)Alberto Sosa e) Confesor Acosta f)Rafael Saint-Hilaire g) Elías Gonell h) Diógenes Diloné’ i)Papito Toribio j) César Toribio.

TERCERA ETAPA; LA SALIDA DEL MAESTRO DON JUAN.
Por razones que conocemos y que no son la finalidad de este artículo, en 1963, el Maestro Don Juan fue reemplazado por el profesor Vinicio Lora, quien en sus tiempos de estudiante había sido excelente alumno, tocaba la tuba y el trombón de vara con increíbles habilidades. Esta sustitución, desde el punto de vista del desempeño y funcionamiento de la Banda Municipal, «no produjo» perturbaciones ni trastornos algunos aparentes pero, tuvo incidencia negativa en la continuidad de seguir formando nuevos músicos al ritmo que se venía haciendo en tiempos anteriores. Dos años después, llegaría la Revolución del 24 de Abril 1965 y por seis meses se suspendieron los conciertos; reiniciados estos, la Banda Municipal sufría una reestructuración, o sea, «que no todos los que se fueron de vacaciones regresaron a trabajar». El grupo estaba formado de la siguiente manera: Vinicio Lora (Director)» Cayito» Diloné’, Leo y Nelson Pimentel(Trompetas) Mauro Sosa, Víctor Ramos, Fabano Lantígua (Saxos)Elías Gonell, Fernando Sosa, Víctor Ramos(Clarinetes) Polín Thomas y Eduardo Núñez(Bombardinos) Orlando Rodríguez Fanfan (Trombón) Piringo Sosa y Roberto Sosa(Tubas) Confesor Acosta, Domingo(Fun) Rodriguez Ambiorix Tueros, y «Musiquita»(Percusión). Años más tarde, Víctor Ramos ocupaba la dirección. En 1972 los trompetistas eran Eddy Rosario y Blanco Paulino; Miguelito Leclerc y Quilvio de La Cruz (clarinetes) Nito Leclerc ( Saxo) y Fita Gonell (Tuba), eran nuevos integrantes; se suspendieron los Jueves como días de concierto y se hizo el ensayo de tocar en el municipio de Villa los Almácigos, proyecto muy efímero, los viajes eran nocturnos y se hacían en la parte trasera del volteo recogedor de los desperdicios del ayuntamiento de Sabaneta. Una mañana de Julio 1972, la ciudadanía recibiría estupefactos y llenos de asombro la sobrecogedora noticia de la disolución de la Banda Municipal. Indignada estaba la población, el sentimiento de aflicción y pesadumbre de los munícipes ante la penosa realidad de la suspensión de los conciertos era indescriptible. Esta vez no hubo regreso, a sus 32 años desaparecería para siempre la banda de instrumentos de viento; nunca supimos con certeza la causa de tan infausta decisión.
¡ De crespones vestisteis las azules noches,
de opacas estrellas con diáfano perdido;
se escondió en las sombras la trompeta triste,
y aullaba sus notas como un lobo herido !!

CUARTA ETAPA; EL RENACIENTO. NACE UNA NUEVA ESCUELA DE MUSICA.
El corazón de la vieja escuela aún latía, pero muy débilmente; su profesor Víctor Ramos hacía lo que podía, pa parecía cundir en él el desaliento. Una tarde de inicio Otoño de 1972, cuatro alumnos se dirigían dubitativos a la casa # 62 de la calle San Ignacio: José A. Bourdierd (bajo) Nito Leclerc (Sax Tenor) Miguelito Leclerc (Clarinete) y Blanco Paulino (Trompeta), todos obsesionados con un sólo pensamiento. El Maestro Don Juan, en su exilio involuntario de 10 anos parecía estar esperándolos, el diálogo fue directo y sin ambigüedades; le hicieron la propuesta de que fuera su profesor de música; gustoso aceptó el ofrecimiento. Al grupo se unió Eddy Rosario (Trompeta). Un comité pro escuela fue formado y varios días después estaban en el patio recibiendo las clases tan anheladas: solfeo, armonía y ensayos, la sala de proyección del Cine Edda era el lugar de práctica del quinteto formado; nacía la nueva Escuela de Música MATEO CEPEDA, la que daría a luz tiempo después, una nueva generación de músicos de ambos sexos por primera vez en nuestra historia. Quedó formado luego un grupo juvenil que entretenía las actividades de los clubes, escuelas e instituciones de nuestro pueblo y otros de la región. De aquí germina a mediados de 1974, la nueva Banda Municipal formada principalmente por jovencitas, que traerían de nuevo la alegría perdida, al reiniciarse los conciertos en el parque. Y de este modo, una hermosa y jubilosa noche otoñal de un Domingo cualquiera de 1974; Janina Rosado, Miguelina Medina, Carmen y Dolly Vargas, Mary, Josefina y Rosina Ferdinand, Mirtha González, Karini Leclerc, Eddy Rosario y Blanco Paulino, Yolandita Cruz, Santos Jiménez y Gibson Alba, entre otros, interpretaron en la glorieta del parque Patria las notas gloriosas de nuestro Himno Nacional, seguido de las primeras piezas musicales que no se ejecutaban desde hacía casi dos años. Este era el «Renacimiento» sabanetero del arte de la música, en el que se formaron veintenas, cientos de estudiantes, la más fructífera de las cinco etapas; producto del trabajo, esfuerzo y sacrificio de un hombre que seguía dedicando su vida a la enseñanza. En este nuevo inicio, el Maestro Don Juan no contaba con ayuda del estado ni la municipalidad, por lo que se comprende las dificultades que tuvo que atravesar para seguir adelante con un proyecto que crecía cada día pero, la perseverancia, la dedicación y abnegado esfuerzo darían, al igual que en los viejos tiempos , cosechas con los frutos deseados. El trabajo era agotador, las y los estudiantes más aprovechados servían de profesores para los nuevos alumnos. Es aquí donde quien bautiza a Sabaneta como «La Tierra de los Músicos» imaginamos, basó sus conocimientos para llamarnos de tan agradable y apropiada manera. Al tiempo, luego de » el Ayuntamiento y luego la Secretaría de Cultura oficializaron la institución y la nueva Banda, la escuela adquirió carácter de formalidad, es decir, una academia; para luego ser llamada: Academia de Música Don Juan Rosado; en ese entonces estaba solventada por el estado. El arduo trabajo continuaba; más y más niños y jóvenes llegaban ansiosos de formar parte del proyecto, los unos; como el ave, curiosos y peregrinos, los otros; más firmes y decididos a que la música formara parte de su vida y su futuro.

QUINTA ETAPA: RETIRO «PUBLICO» DEL MAESTRO». LA MUERTE DE DON JUAN.

Para 1997, el incansable octogenario hizo caso a la justedad del reclamo que le hacía su extenuado cuerpo, al transferir sus funciones como director y profesor de la Banda Municipal a su alumno Rafael Amarante. No fue un retiro propiamente hablando, se trató más bien de las funciones públicas y nocturnas, porque su morada era refugio de decenas de estudiantes de violín y de otros que le buscaban como consejero, o disfrutaban de su anecdótico saber. Una fría madrugada del 28 de Diciembre de 2002, faltándole 21 días para sus 86, se marchó el Maestro. Profesor, músico, compositor, arreglista, consejero, padre, amigo, útil y provechosa compañía. 2002 HASTA EL PRESENTE; LA BANDA MUNICIPAL ACTUAL. Esta parte de la 5ta etapa será redactada en un posterior artículo.
«Enseñar es un ejercicio de inmortalidad». Rubem Alves.

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