Bolivia se prepara para un cambio político tras dos décadas de hegemonía izquierdista. (foto: pixabay.com)
Bolivia se prepara para un cambio político tras dos décadas de hegemonía izquierdista. (foto: pixabay.com)
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Bolivia se prepara para un cambio político tras dos décadas de hegemonía izquierdista

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Por: Juan Pablo Bourdierd.

Un país al borde de un viraje ideológico

Santiago Rodriguez, RD. Bolivia cambio político 2025: después de veinte años de gobiernos de izquierda encabezados por el Movimiento al Socialismo (MAS), Bolivia se encuentra al borde de un viraje político hacia la derecha. Las próximas elecciones presidenciales podrían marcar el fin de una era iniciada con Evo Morales en 2006 y continuada por Luis Arce, actual mandatario.

Según Reuters, la segunda vuelta prevista para este 19 de octubre enfrenta a dos candidatos del centro y la derecha, lo que “confirma un cambio histórico en la orientación política del país tras dos décadas de hegemonía progresista”. Este escenario representa una inflexión en un país que, durante dos décadas, apostó por un modelo estatalista, con fuerte intervención del Estado en la economía y un discurso centrado en la inclusión indígena y la redistribución social.

Desgaste del modelo y cansancio social

El desgaste político del MAS ha sido evidente. Las divisiones internas, la desaceleración económica y las denuncias de falta de transparencia han debilitado al partido que dominó la escena política boliviana durante los últimos veinte años.

A esto se suma la crisis económica, con escasez de dólares, dificultades en el suministro de combustibles y una inflación creciente. De acuerdo con un informe de Al Jazeera, la percepción ciudadana de que “el Estado ya no puede sostener su modelo de subsidios” ha sido determinante en el cambio de tendencia electoral.

“La gente está cansada de promesas incumplidas y de ver cómo se deteriora el poder adquisitivo”, comenta la analista política boliviana María René Cuéllar, citada por The Washington Post, quien asegura que el electorado busca ahora “una administración más pragmática y menos ideologizada”.

Los rostros del posible relevo

En el panorama electoral destacan Rodrigo Paz Pereira, senador de centro-derecha, y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, representante de una línea liberal y promercado. Ambos obtuvieron los mayores porcentajes en la primera vuelta y se medirán en la segunda, marcada por un tono más moderado que en anteriores contiendas.

De acuerdo con AP News, Paz propone mantener ciertos programas sociales, pero con un enfoque en eficiencia y transparencia; mientras que Quiroga “plantea un giro más decidido hacia la apertura económica, la inversión privada y la reducción del gasto público”.

El fin de una hegemonía

Desde su llegada al poder en 2006, Evo Morales consolidó un proyecto político que combinó nacionalismo económico con políticas sociales amplias. Bajo su liderazgo, Bolivia experimentó un crecimiento sostenido gracias a los altos precios del gas y del litio. Sin embargo, el descenso de los ingresos por exportaciones, sumado a las tensiones internas del MAS, erosionó la confianza ciudadana.

El actual presidente, Luis Arce, intentó mantener la línea de su antecesor, pero sin lograr los mismos niveles de apoyo. Según Le Monde, “el MAS enfrenta su mayor crisis de identidad desde su fundación, atrapado entre el legado de Morales y la necesidad de adaptarse a un electorado cambiante”.

Un nuevo mapa de poder

De concretarse el triunfo de la derecha o el centro-derecha, Bolivia podría iniciar un proceso de reorientación económica y diplomática. Las prioridades pasarían por:

  • Mayor apertura a la inversión extranjera.
  • Revisión de la política de subsidios.
  • Reestructuración de empresas estatales deficitarias.
  • Relanzamiento de las relaciones con Estados Unidos y Europa.

Analistas citados por Reuters consideran que, aunque el cambio ideológico sería significativo, el legado social del MAS permanecerá. Programas de asistencia, políticas de inclusión indígena y demandas por justicia social seguirán presentes en la agenda nacional.

Un giro con matices

No obstante, la transición no será inmediata ni sencilla. Las organizaciones sociales afines al MAS aún conservan un poder de movilización considerable y podrían resistirse a las reformas económicas. Además, la fragmentación política en el Congreso podría complicar la gobernabilidad del nuevo presidente.

“No se trata de un simple reemplazo de partido, sino de un cambio estructural en la visión del Estado”, explica el politólogo Carlos Espinoza. “El nuevo liderazgo deberá demostrar que puede modernizar la economía sin romper el tejido social que caracterizó al proceso boliviano de los últimos años”.

Bolivia enfrenta una encrucijada. El desgaste del modelo de izquierda, la presión económica y la demanda de renovación han abierto la puerta a una etapa política diferente.
El país que durante dos décadas fue símbolo del giro progresista latinoamericano podría ahora convertirse en el nuevo laboratorio de la derecha democrática en la región.

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