Bernard Shaw
LIC. LINCOLN LÓPEZ
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Cultura Viva: Bernard Shaw, pensador irónico

POR LINCOLN LÓPEZ – catedrático. Reside en Santiago.

  Un dramaturgo Premio Nobel de Literatura (1925), transformador del Teatro Moderno y desafiante de su época, convirtiendo “el teatro en un campo de batalla para las ideas” es: George Bernard Shaw (Dublín, 1856-1950). En esta entrega me referiré a una figura retórica y literaria que utilizó en toda su obra: La ironía.

  • “La libertad supone responsabilidad, por eso la mayor parte de los hombres la temen”.

  Textos especializados definen la ironía “como un recurso expresivo que consiste en transmitir la información completamente contraria al mensaje que se dice o que se escribe”. (Concepto). La misma puede alcanzar un nivel de humor o puede, en algunos casos, calificarse de ofensivos.

  • “Los seres humanos son los únicos animales de los que estoy completa y verdaderamente asustado”.

  El hecho de estar estructurada en una contradicción o doble sentido lleva implícita una característica cuasi permanente de la ironía, y es, la crítica o reflexión. También contiene un elemento humorístico que debe distanciarse o diferenciarse del sarcasmo, considerado “más mordaz y cruel”, y del cinismo, “más deshonroso”.

  • “El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa”.

  Los expertos señalan habitualmente tres tipos de ironía: • La ironía verbal, “cuando el significado literal de lo que alguien dice es diferente de su significado real”.     • La ironía situacional, “cuando el resultado es contrario o diferente a lo esperado”. Y • La ironía dramática. En esta, “la comprensión corresponde al público…Se expresa a través de la estructura de la obra…es la percepción que el público tiene de la situación.

  • “Un hombre que tiene una mente y lo sabe, siempre puede vencer a diez hombres que no la tienen y no lo saben”.

  George Bernard Shaw considerado por muchos “uno de los más grandes dramaturgos de habla inglesa después de Shakespeare”, por tanto, el principal dramaturgo de su generación, utilizó con maestría esos recursos literarios. Un ejemplo, en su obra “Pigmalión”, (Comedia romántica de 1913), una de las más importantes de su repertorio, utilizó los tres recursos.

  • “Los espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma”.

  Posee en su catálogo de obras dramáticas, más de sesenta títulos, entre ellos: “Hombre y superhombre”, “Santa Juana”, “El Comandante Bárbara”, “César y Cleopatra”… Por decisión propia expresó que se le llamara únicamente como Bernard Shaw.

  • “La guerra no decide quien tiene la razón, sino quien se queda”.

La escenificación de las obras  en las escasas salas  criollas de teatro de este gran dramaturgo, debe ser inexistente en el presente siglo, y para la inmensa mayoría de estudiantes formales, quizás sea un referente sobre su nombre. No más.

  • “Cuando Dios creó el mundo vio que era bueno, ¿qué dirá ahora?”

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