Ascendencia de los (UFO’S) en la Literatura védica de la India tradicional

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Sergio Lantigua - Incertidumbre

Por: Sergio H. Lantígua
Existe una reciprocidad intrigante entre los documentos modernos que registran contactos con seres interplanetarios y las descripciones encontradas en los sánscritos védicos de la India ancestral por el despliegue de circunstancias similitudinarias desglosadas en su literatura. Este libro sagrado, primitivo de los hindúes, estaba compuesto de los siguientes hijuelos: Himnos védicos – que exaltan la fuerza de la naturaleza; el Vedanta, sistema filosófico del brahmanismo; el Brahmana, colección de himnos sagrados y oraciones , más cuatro colecciones menores de preceptos y rezos: el Rigveda, Samaveda, Yajurveda y el Atharuaveda.

De acuerdo a los escritores origenistas védicos, existe una vasta cuantía de planetas arrendados dispersos por el universo, cuyos residentes, han perfeccionado un polícromo de fuerzas psicoterapéuticas, y tecnologías mecanizadas de una evolución sibilina e inconexas a nuestra asimilación biológica.

Por considerarlo un dato de interés, vamos a señalar un ejemplo demostrativo concerniente a dicha similitud, ya que en el «Mahabharata», que no es más que un hijastro de las aludidas literaturas, se describe a un guerrero místico llamado «Arjuna», quién solía viajar en su carruaje tirado por caballos por una ruta espacial llamada «La Devayana» (o ruta de los Demigods); pero como habremos de desembozar más adelante, su carruaje no era un ente genérico como tampoco lo eran sus equinos, sino algo similar a una nave espacial; se le retrató con esa configuración por la carencia de un concepto más descriptible en esa época.

Se tiene la certidumbre de que dicha ruta, la cual es referida como «Vishru Purana» en los citados sanscritismos, la que a su vez se bifurcaba en «Demayana» y «Pitriyana», no era más que una referencia amoldable a la posición de ciertas estrellas en el firmamento galáctico.

La «Demayana», corresponde a la llamada «Milky way» o vía láctea, o conjunto de estrellas brillantes, las que pueden ser observadas y equiparadas en noches estrelladas por su congregación distinguible.

En otra ocurrencia védica llamada «Srimad Bhagavatam», se menciona que los viajes místicos a travez de la via láctea en su ascendencia progresiva, era la usanza para alcanzar planetas en un emplazamiento más encumbrado, más bien, fuera de los límites del universo material y adentrado en un mundo transcendente y esotérico.

En la filología védica, se describe el mundo material como consistente en un universo esférico entre los que se cuentan planetas habitados por residentes habilitados para viajar a través de las galaxias manipulando medios materiales como vehículos espaciales, cohetes, etc. A estos habitantes se les llamaban «Yogis» y a las naves utilizadas para sus itinerarios espaciales «Vimanas».

Esta idea es concordante al concepto cosmográfico de la física moderna basada en la teoría de la relatividad creada por Albert Einstein, en la que el espacio es una curva que regresa a su punto de partida, atraída por la gravedad de la tierra de una forma tal que no hay via de escape para abandonar este universo. En otras palabras, si viajamos en un cohete en sentido ascendente y nos alejamos de la influencia gravitante orbital, entonces porque el espacio continúa su curva esférica, regresamos al punto de partida, después de un tiempo prudente deambulando en el espacio, lo que por ende imposibilita explorar órbitas fuera del vecindario que circunvala la tierra.

En la concepción védica, cada universo está salvaguardado por una caparazón consistente de elementos progresivos muy sutiles:

La primera capa es muy abultada, debido a que corresponde al estado sólido de la materia.
La segunda, se fundamenta de material en estado líquido.

La tercera, está mexturada de partículas radioactivas electromagnéticas.
La cuarta, sus ingredientes son compuestos de una materia gaseosa.
En la quinta, los elementos vendrían siendo un epitome del espacio mismo.
Como ya es de nuestro conocimiento, el interregno material finiquita su influjo después de rebasadas las envolturas correspondientes a los divergentes elementos cosmogónicos.
Haciendo un recuento retrospectivo encontramos que en la descripción de la via láctea (Devayana), en las védicas se describe al río Ganges, como el «Akash ganga».

Es interesante puntualizar, que existen varias culturas en nuestro planeta con tradiciones que idenfican la vía láctea, como una ruta usada por ancestros místicos.

Los indios Cherokees de norteamérica, la consideraban como el trayecto que emprenden las almas hacia lo etéreo. En la China, se le describía como un afluente celestial.

Es fundamental el que hagamos la siguiente observación antes de rematar este escruto educable. En las védicas, son descritas varias clases de armamentos beligerantes como la «Brahmastra», sorprendentemente, similar a las armas nucleares existentes con la disimilitud ventajista de que aquellas, obstentaban elementos superiores a las modernas, pués podían – según lo descrito – ser manipuladas para la eliminación de objetivos o personas de una forma individualista sin tener que exterminar a todo un conglomerado indiscriminadamente.

En conclusión, los visitantes interplanetarios, han estado honrándonos con sus visitaciones por largo tiempo sin que aparentemente, nos diésemos por enterado hasta que los involucrados no se sintieron completamente seguros de que no serían lanzados a una hoguera e incinerados, acusados de fetichismo o inculpados de oráticos y encerrados en un asilo para enajenados mentales, al hacer públicas sus vivencias universalmente descreídas.

4 Comentarios

  1. Tienes mucha razón Luis Paulino y estoy muy de acuerdo con tu aseveración de que, si estuviéramos solos, el espacio infinito no sería más que un gran desperdicio. La Tierra es una muy ínfima porción del Universo y…porqué tenemos nosotros q

  2. Mi estimable Don Nito: Créame usted que mi discernimiento estimulante, me inculca la insinuativa secretista de que diebiese encarrilar mi restringida sapiencia, abundando en temas alusivos a nuestro Sabaneta, pero por el otro lado, el sentido común

  3. Mi estimado Don Luis Paulino: Este es un argumento ntrincado y desobediente; generalmente, repelido por su tácito parentesco con la questionada oriundez de la raza humanoide. Soy un acérrimo creyente de que así como ha evolucionado biológicament

¿Y tú, que opinas?

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