Arelis Domínguez: La cruel y dura experiencia de vivir sin mi hijo
Seis años han pasado desde aquel trágico día, pero para Arelis Domínguez, cada momento se siente tan fresco como si fuera ayer. La pérdida de su hijo en un accidente dejó una cicatriz en su corazón que el tiempo no ha podido borrar. Con cada aniversario, las emociones resurgen, mezcla de dolor y nostalgia, mientras Arelis se aferra a los recuerdos que mantienen viva la presencia de su hijo. En su búsqueda de consuelo, encuentra fuerza en compartir su historia, esperando que su voz y su experiencia ayuden a otros a enfrentar sus propias batallas de duelo.
POR: JUAN PABLO BOURDIERD – Periodista. Reside en Santiago Rodríguez.
Arelis Domínguez es una comunicadora de radio y televisión en los medios locales de Sabaneta, Santiago Rodríguez, quien se ha propuesto contar a SabanetaSR.com su experiencia después de aquel 20 de febrero de 2018; cuando un fatídico accidente marcó su vida.
La comunicadora Arelis Domínguez contó a SabanetaSR.com, “el 20 de febrero es un día que nunca podrá ser olvidado; desde tempranas horas de la mañana, comencé a llorar sin saber por qué, sin beber ni comer nada; hasta que una vecina, me dijo que me iba a enfermar”.
El destino me había asignado un día especial para recordarlo siempre; después de un día llorando, al atardecer, me puse a ver una serie de televisión, estaba con mi nieto pequeñito y llega mi hija de la práctica de voleibol llorando porque su hermano Ariel había tenido un accidente. Luego de algunas llamadas, confirmaron que era cierto.
Narró a SabanetaSR.com, “subí en una moto al Centro de Diagnóstico en Los Tomines porque el hospital estaba siendo reparado; cuando llegué, no me querían abrir la puerta, todos sabían que era mi hijo, solo yo tenía la duda”. Me dejaron entrar, la gente llorando me abrazaba, me daba valor, ánimo; pero cuando una doctora levantó la sábana al cuerpo sin vida y me dijo: ‘ese no es tu hijo’, entonces también lo vi, tampoco lo reconocí y dije, ‘ese no es mi hijo’”, relató muy triste.
Domínguez sigue contando los acontecimientos de aquel 20 de febrero, “mi hijo siempre quiso hacerse un tatuaje con su nombre, ‘Arelis’, en la espalda, cosa que no le permití, aun siendo mayor de edad; estuve muy mal con un embarazo y fue necesario trasladarme de emergencia a Santiago, luego de darme de alta, estaba acostada en casa en proceso de recuperación, todos estaban acostados conmigo y él me dijo, ‘mami, tú ves, uno nunca sabe, deja poner tu nombre en mi espalda’ y le dije que si eso le hacía feliz, que se hiciera el tatuaje. En pocos minutos ya tenía mi nombre», describió la madre de Ariel.
Explica Arelis Domínguez, “sigo sin saber que mi hijo es quien está sin vida arropado en una camilla, pero estoy sentada hablando con los médicos amigos y me dicen que andaba sin cédula, sin documentos, lo único que tenía era una receta y una pastilla que yo le había comprado esa mañana; entonces dice la Dra. Méndez, ‘vea la receta’, ahí sí fue grande el mundo y me cayó encima, voy corriendo y lo destapo de nuevo, lo voltean para verle la espalda y justamente decía mi nombre, ‘Arelis’, qué grande e inolvidable ese momento», dijo muy triste.
Se ha ido a tan temprana edad mi hijo Ariel Cepeda Domínguez, la tarde – noche de aquel 20 de febrero de 2018, aproximadamente a las 7:00 p.m., cuando regresaba de trabajar tuvo un accidente próximo al monumento a los Héroes de la Restauración de la Independencia de la República; hecho que ha dejado una herida, que estoy seguro que tendré que vivir con ella sin que cicatrice con el tiempo, pero estoy orando, pidiéndole a Dios por mi hijo y por aquellos que tienen a su madre, siempre esperando el regreso de su amado, comentó.
La falta de mi hijo ha sido muy difícil desde aquel momento que se fue, fue mi primer hijo, me divorcié de su padre cuando él apenas tenía cuatro años, nunca lo dejé solo en ningún trabajo que hice, siempre estuve a su lado hasta el último momento de su inesperada despedida.
Mi vida ha cambiado mucho, tanto que mi salud emocional, mental y hasta física no es igual y la depresión me ha marcado muy fuerte en estos años; el dolor me ha cambiado hasta mi memoria; es muy difícil vivir con el dolor de la muerte de un hijo. Es muy difícil, solo puede contarlo alguien que tiene mi experiencia, después de llorar por horas en casa y tener que ponerme un poco de pintalabios y salir a trabajar; no se lo deseo a nadie. He recibido apoyo de mis hijos, algunos familiares, uno que otros amigos, aunque no la ayuda suficiente, pues en momentos de tanto dolor las mayorías se alejan, contó muy triste a SabanetaSR.com.
No es fácil aconsejar a la juventud, si puedo decirle que esa adrenalina que ellos tanto aman es lo que acaba con la vida de tantas personas, anualmente muchas familias pierden a sus hijos y familiares por la famosa adrenalina. No es justo que haya que ponerle una multa a alguien porque ande a alta velocidad, que no tenga un casco protector o porque no use el cinturón de seguridad en el caso de los vehículos de cuatro o más gomas, pero lamentablemente así somos los humanos, recomendó Domínguez.
En momentos tan difíciles uno siempre espera la solidaridad de toda una comunidad, nadie está preparado para que el cielo y un océano te caigan encima, nadie está preparado para ese dolor, este es un dolor que no sana, una herida que tienes que aprender a vivir con ella, porque no cicatriza. Quienes atraviesan esta pena, busquen ayuda y apoyo; permítanse sentir y vivir el dolor; honrar siempre la memoria de tu ser querido; quizás lo más importante, tener paciencia contigo mismo; recuerda que, aunque el camino del duelo es difícil y solitario, no estás realmente solo, contó muy triste.
Arelis Domínguez, comunicadora y madre que ha vivido la dura experiencia de perder a un hijo, ha decidido transformar su dolor en una causa de concienciación. Con la esperanza de prevenir futuras tragedias y ofrecer apoyo a quienes atraviesan situaciones similares, ella ha iniciado una campaña en la provincia Santiago Rodríguez, donde lleva a cabo talleres y charlas en clubes y centros educativos. Su objetivo principal es sensibilizar a los jóvenes sobre los peligros que pueden acortar sus vidas y dar herramientas a las madres que enfrentan el inmenso dolor de la pérdida.
Estos encuentros, liderados por Arelis, no solo buscan educar a los jóvenes en medidas de seguridad y toma de decisiones prudentes, sino también ofrecer un espacio de consuelo y fortaleza a otras madres que han experimentado la pérdida de un hijo. Al compartir su historia y escuchar a otras, Arelis fomenta una comunidad de apoyo mutuo donde el dolor se puede transformar en esperanza y acción. La resonancia de su mensaje ha comenzado a generar cambios significativos en la comunidad, marcando la diferencia en la vida de muchos.
