Apagón que silenció a toda una nación: República Dominicana a oscuras por horas
Apagón que silenció a toda una nación: República Dominicana a oscuras por horas
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Apagón que silenció a toda una nación: República Dominicana a oscuras por horas

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Por: Juan Pablo Bourdierd.

Santiago Rodríguez, RD. Apagón nacional República Dominicana 2025. La tarde del martes parecía una más en la rutina dominicana: el sol de noviembre brillaba con fuerza, los comercios seguían su ritmo habitual y las calles mantenían ese bullicio tan propio del Caribe. Pero a la 1:20 de la tarde, todo cambió. Las luces se apagaron de golpe. Calles, oficinas, hospitales, hogares y hasta el metro de Santo Domingo quedaron en penumbra. La República Dominicana entera quedó a oscuras con la esperanza que en breve minutos el servicio fuera restablecido.

El calor fue, quizás, el peor enemigo durante la larga noche sin electricidad en Santiago Rodríguez. Con las temperaturas elevadas y sin abanicos ni aires acondicionados, el descanso se volvió imposible. Muchas familias permanecieron despiertas, esperando que la luz regresara. En los barrios, las ventanas abiertas dejaban escapar murmullos de cansancio y conversaciones a media voz: nadie se acostó hasta ver los bombillos encenderse otra vez.

Los santiagorrodriguense durmieron poco, exhaustos por el sofoco y la incertidumbre. Las plantas eléctricas rugieron en algunas casas y negocios, pero no todos pudieron mantenerlas activas durante tantas horas. Los inversores, sobrecargados por el uso continuo, terminaron descargándose, dejando a muchos nuevamente en la oscuridad. Fue una noche larga, donde el zumbido de los generadores y el calor se mezclaron en una espera sin sueño; acompañado de las ponzoñas y el bullicio de los mosquitos.

El comercio local también sintió el golpe. Salones, colmados y talleres no pudieron operar con normalidad, y algunos tuvieron que cerrar temprano para evitar pérdidas. “Perdimos un día completo de trabajo”, lamentó un comerciante del centro del pueblo. Más que una falla técnica, el apagón dejó una marca de agotamiento y frustración en una comunidad que, aun en la penumbra, no perdió la esperanza de volver a la normalidad.

Según confirmó la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), el apagón nacional se debió a una falla en el sistema de transmisión, originada en una subestación de San Pedro de Macorís. Este desperfecto provocó la salida en cadena de varias plantas generadoras, dejando sin energía a todo el territorio.

El corte afectó desde el Distrito Nacional hasta las provincias del Cibao, el Este y el Sur. Los servicios esenciales también colapsaron temporalmente: el metro y el teleférico se detuvieron, las telecomunicaciones fallaron en algunos sectores y los comercios se vieron obligados a cerrar de improviso. “fue un apagón de los grandes, de los que uno no olvida”

No es la primera vez que la República Dominicana enfrenta un apagón nacional. Desde los años ochenta, los cortes masivos de energía han sido parte de la historia reciente del país. Entre 1988 y 2009 se registraron más de ochenta eventos similares, producto de la fragilidad del sistema eléctrico y de décadas de inversión insuficiente.

Aunque en los últimos años se han dado pasos hacia la modernización del sistema energético, lo ocurrido este martes revela que la infraestructura sigue siendo vulnerable. Un solo fallo técnico fue suficiente para desconectar a más de diez millones de personas del corazón eléctrico del país.

Más que un fallo técnico, una lección humana

Más allá del daño material, el apagón del 11 de noviembre dejó al descubierto la dependencia profunda de la sociedad moderna respecto a la energía. Sin electricidad, todo se detiene: los negocios, la educación, la comunicación, incluso la esperanza de algunos.

Mientras tanto, el recuerdo de ese martes quedará en la memoria colectiva como una jornada en la que el país entero se detuvo —no por miedo ni por crisis política, sino por la simple y poderosa ausencia de luz.

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