Alguien tenía que inmolarse…

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Arismendy Rodriguez 4
Por: Arismendy Rodríguez –
Abogado y docente universitario

Las precariedades con las que tienen que lidiar los miembros de la Policía Nacional, debido a los bajos salarios, no son cuentos de camino. En estos días el tema ha resurgido con notable vitalidad, pues un raso agobiado por la situación, «explotó» colgando en Internet una grabación relatando con crudeza el calamitoso estado económico de los miles de miembros de la uniformada que, como él, perciben un sueldo de miseria que no alcanza los 6,000 pesos.

Narró los malabares que tiene que hacer todos los meses para poder sostenerse y sobrevivir con 5,800 pesos. De los cuales debe pagar 3,000 de renta, comprar leche, pagar colegio, comer, transportarse, vestir… una «misión imposible» por donde quiera que se le mire.

Con sus declaraciones el raso, que según recogen algunos medios se llama Daurin Muñoz, vuelve a poner en el tapete la situación de calamidad en la que viven los responsables de velar por la seguridad ciudadana. Situación a la que nadie pone atención, pero que se pone de manifiesto en el aumento desorbitante de los actos delictivos. Y es que existe una relación directamente proporcionar entre bajos salarios y baja calidad de vida de los policías con el incremento de la delincuencia y la propensión al llamado «macuteo».

No nos llamemos a engaño. Es cierto que existen policías, y qué bueno, que aunque ganen 5 pesos mensuales jamás van a delinquir ni a cometer un acto que riña con la moral y las buenas costumbres, pero en términos generales los salarios de miseria constituyen un aliento a la delincuencia.

La situación de los salarios en la República Dominicana en términos generales es calamitosa, pero en el caso de los policías la situación raya en el absurdo y el abuso. Solo consideremos que la canasta familiar, según los últimos datos del Banco Central, se sitúa por encima de los 25,000 pesos. Lo que significa que el déficit mensual que registra un policía es de casi 20,000 pesos. Yo no soy economista, y este cálculo puede resultar simplista, pero lo cierto es que los salarios de nuestro país distan mucho de ser suficientes para sostener una vida moderadamente digna y en el caso de los policías la situación parece agravarse.

Conociendo desde dentro el modus operandi de la Policía Nacional, el raso Daurin Muñoz se expuso a una serie de sanciones que podrían devenir incluso en su expulsión de la institución, es una especie de autoinmolación motivada por la desesperación. Un llamado de atención para que por una vez y por todas se preste atención a las condiciones de vida de los miembros de la uniformada como una manera de dignificarle, al tiempo de que se contribuye en la solución del problema de la inseguridad ciudadana que a todos nos afecta.

Lo dicho por Daurin Muñoz es un acto de suprema valentía que aboga por él y por miles de policías que padecen las mismas o peores precariedades.

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