Al Secretario General de la OEA
Pedro Carreras Aguilera
Por: Víctor M. Peralta.
Casos y cosas del mundo
A continuación reproducimos, inextensa, la carta pública que a través de diferentes medios le enviara el escritor, oriundo de Sabaneta, Pedro Carreras Aguilera, al Secretario General de la OEA, Luís Almagro.
Señor:
Luís Almagro
Representantes de la OEA
Su despacho:
Señor Almagro, no lo conozco y le aseguro que es mejor así. Es hasta esplendente nunca conocerle. Después de escuchar sus comentarios donde confunde isla con país; donde plantea que en una isla hay un solo país. Me asombré de la ignorancia suya por lo menos en término geográficos. Llegué a pensar que un hombre que ocupaba un alto puesto en ese organismo era un gran conocedor de historia, geografía, etnias y culturas generales, y sobretodo, conocedor de los procesos históricos de los pueblos. Pero usted me ha decepcionado, porque usted no conoce la historia del Caribe. Y por consiguiente desconoce la historia de esta media isla situada en el mismo trayecto del sol, que para ser libre y soberana, hubo de vencer a Inglaterra en 1655, a Francia en 1809, a España en 1855 y ha tenido que arrancar su soberanía y su independencia a su vecino más cercano. Que por más de 22 años se creyó predestinado para aplastarnos para siempre. Y que es el país que usted ignorantemente halaga. Oh, señor Almagro, por un mísero sueldo en dólares, y por quedar bien con los tiburones imperiales, usted ha querido mancillar nuestro honor y soberanía sin ningún tipo de pudor y decencia.
Para que usted corrija su falta de conocimientos relativo a sus funciones de un organismo que, como la OEA, ya nos resulta ineficiente e inoperante, incluso dañino para el buen convivir de los pueblos, y para que se dé cuenta que en una isla sí caben dos países, me permito remitirle los nombres de algunas islas que comparten varios países en su mismo territorio.
Por ejemplo, mire usted:
1−La Isla Guinea. Compartida por Nueva Guinea y Guinea Ecuatorial.
2 La Isla Borneo: la isla de los tres países: Brunei, Malasia e Indonesia.
3 La Isla Timor. En esta ínsula conviven la República de Timor Oriental, Timor Occidental, dividida a su vez por Nusa y Tengara Oriental.
4 La isla de Chipre. Perteneciente a la Unión Europea, en esta isla conviven Kyrenia, Farmagusta, un área administrados por los chipriotas turcos, y por igual los territorios de Papfos, Nicosia, Limassol y Lamaca, administrados por los chipriotas griegos.
5 Finalmente, le agrego una más, se trata de San Martín, ubicada en el mar caribe, con una extensión de 88 kms², y dividida en dos: la parte norte es la colectividad francesa de San Martin. Y la parte sur corresponde a Sint Maaten, un país autónomo que forma parte del Reino de los Países Bajos y que fue parte, hasta el 10 de octubre de 2010, de las Antillas Neerlandesas.
Cuando me dijeron que usted provenía de un llamado «frente amplio», me hice grandes expectativas con usted. Creí que era usted uno de los soldados de la América morena que habla el idioma de Cervantes y se santigua a los cuatro vientos. ¡Wao!, que pésima impresión me ha dejado, señor Almagro. Me sorprendió. Nunca lo imaginé tan enano.
Señor Almagro, este es un país solidario con todos los demás pueblos, pero sobretodo, con nuestro país más cercano: Haití. Aquí se crían los pollos que comen los dos países. Se siembran los plátanos, que ellos también comen. Se cultiva el arroz del cual también se alimentan. Aquí los hacemos médicos, ingenieros y maestros; y en medio de nuestra miseria nos hemos quitado el pan de la boca para construirle una universidad (más de mil doscientos millones de pesos), quizás, más lujosa que en la usted se graduó de nada.
Nos gastamos más de 6 mil millones de pesos del presupuesto de Salud pública para destinarlos a las mujeres parturientas del vecino país. Que vienen con el dolor en los ojos, en la boca, desesperadas, a dar a luz en nuestros hospitales, porque en su territorio el servicio de salud pública es inexistente, y tienen que hacerlo a través de parturientas que viven del oficio de «sacar muchachos» de los vientres hinchados de la desesperanza las mujeres haitianas. En definitiva, aquí tienen los hermanos haitianos lo que Estados Unidos, Canadá, Francia Holanda e Inglaterra le han negado.
Cuando usted vaya a Europa, especialmente a Francia, mire esas hermosas construcciones de los siglos XVI, XVII y XVIII, toda esa madera hermosa, la sacó Francia de ese pobre país. Y si usted no lo sabe, en 1826, Haití tuvo que pagarle 150 millones de franco para que este país se sintiera recompensado y no volviera a esclavizarlo. Le aseguro que la lujosa y atractiva Torre Efiel y gran parte de la riqueza del país galo se construyó con el dinero de la esclavitud de ese agreste, árido y tristemente empobrecido pedazo de tierra.
Por último, permítame darle un consejito, uno solo: no siga promoviendo esa idea macabra de la fusión de la isla, Por Dios se lo pido. ¡Porque habrá fuego, carajo!. Y si en ese enfrentamiento nos encontramos con usted, en honor a nuestros héroes restauradores, con el general Santiago Rodríguez a la cabeza, le daremos plomo, señor Almagro.
Con los pelos de punta por tan ríspidas y destempladas declaraciones suyas,
Sin más ni menos,
Pedro Carreras Aguilera
Dios cuántas verdades, nuestros hermanos haitianos no agradece, alimentado por la fuerza imperdenida de la OEA, ONU, USAID entre otros organismo parásito prefabricado por los Estados Unidos.