A un vate ido a destiempo

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Sergio Lantigua

Por: Sergio H. Lantígua.

Con esta entrega o liturgia poética quiero rendirle mi humilde homenaje póstumo al cófrade ido a destiempo don Arsenio Jiménez Polanco, compañero en el quehacer a quien nunca tuve el privilegio de estrechar su mano, y motivador de este pensamiento: “Habremos de llorar su súbita partida, rezar una oración por el eterno descanso de su alma, y suspirar al leer el legado de sus versos.

Puede que cerremos los ojos y pensar que no se ha ido o abrirlos, sentir el vacío, y darnos cuenta de que ya no está entre nosotros, que ya su apasionado corazón no puede inspirarse, que no volveremos a verle ni a escucharlo en lo tangible.

Puede que alguien se resista a creer que ahora es ente gravitante en lo inmensurable del espacio sidéreo, pero sí es factible hacer lo que creo a él le hubiese gustado que hiciésemos: seguir amándole, sonreírle a la tristeza por su ausencia, y usar su sensiblera prosa para cantarle al amor, eternizando así su paso por la vida. Hasta pronto hermano poeta.
Desde Pennsylvania, USA.
Su sempiterno amigo y coterráneo
Sergio H. Lantígua
Poeta y Escritor
4/25/2019.

A UN VATE IDO A DESTIEMPO
Poeta, tú que de las flores ungiste
Con su perfume las palabras
Que del panal extrajiste la miel
Para edulcorar la sapidez de tu verso
Acentuador de frases con ese aroma
Que pudiese cautivar a las mariposas
Tú, que sedente libaste de la fuente
Cuyas aguas fluían a su albedrio
Para calmar la sed cual caminante
Tú, que cuan erudito describiste
El imperceptible vuelo de las andorinas
Alguna vez te detuviste a preguntar
O pensar, qué tan frágil era la vida
Y su dependencia del fuego y el agua
Tú, que un día, indolente presenciaste
Cómo la lluvia socavaba las simientes
A las cavernosas oquedades del tiempo
tú, que saciaste la sed en copas de plata
con el vino sacro y la inmaculada ostia
acaso supiste si eras el predestinado
para propalar el mensaje de amor
o si era tu divina encomienda
disgregar el poema por todo el universo
sin reclamar grandes lauros ni gloria
y si alguna vez pensaste tan siquiera
que el cántico que ayer pregonabas
lerdo se iría apagando tal la luz del día
para que fuesen las ninfas allende el mar
las que cual divinos heraldos trompetistas
ejecutasen la partitura final de tu obra
sin que pudieras ver tu altiva frente
adornada con las palmas de la gloria
y que esperaran a que llega tu deceso
para así cuando ya no estuvieses presente
volver a repetir el ciclo injusto de la historia

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