50 años y sus secuelas
Por: Marcelo Peralta.Confieso que no viví a plenitud la dictadura sanguinaria y atroz del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien durante 30 años gobernó con manos de hierro a República Dominicana.
Primero por la corta edad que tenía en ese entonces, y segundo por mi hábitat campechana.
Al pasar el tiempo y lo que he leído y aprendido en la universidad de la vida, me he enterado de las tan abyectas acciones de este personaje que ejercía el poder tan absoluto y con barbaridades, que además de manos duras, sanguinario, criminal, era también un ladrón.
Robaba al pueblo para concentrarlo alrededor de sus familiares más cercanos, como eran sus hijos y que con un sistema de espionaje controlaba muchos países del mundo donde mandaba a asesinar a dominicanos que huían de sus acciones y de otros que en el exterior criticaban como ejercía y se aprovechaba del poder.
Implantó una forma de poder donde hubo persecuciones, desapariciones, torturas física, moral y psicológica.
Este presidente depredador de las libertades públicas, cuyas manos manchadas de sangre como responsable del holocausto contra el pueblo hoy cumple 50 años de qué supuesto, porque no se está muy claro de que lo mataron, fue enfrentado por el valor y valentía de un grupo de prohombres lo interceptaron camino a San Cristóbal y ametrallaron el carro que en viajaba, el día 30 de mayo del año 1961.
Ahora, el reducto de trujillistas que aún hay en el país y que siempre han vivido como «parásitos» detentando los placeres del poder, que planificaron asesinatos como es el caso de las hermanas Mirabal y de otros miles de criollos intenta lavar su mala imagen que sembró en el pueblo este zipa a quien gestionan construirle plazas y monumentos en su honor.
Este individuo robaba el dinero a su pueblo, sus propiedades, su libertad, su sudor y ahora quieren venerarlo.
La mayoría del dinero que le robó al pueblo lo guardaba en bancos extranjeros, e incluso se creyó ser el dueño absoluto del país, asesinando a hombres y mujeres que lo adversaban políticamente, porque su régimen les hacía ronchas en sus cuerpos.
Espero que un día nos den explicaciones más convincentes de la cantidad de millones que se llevó al extranjero la familia Trujillo, donde hay que aplicar el viejo refrán de «piensa mal y acertarás».
Y de los trujillistas escabullidos en el país, algún día, quizás en su lecho agonizando den a conocer la realidad de la cantidad de muertos y mutilados cometidos por el sátrapa y sus cómplices para que se cobre por lo que cometieron.
Yo no llego tan lejos, pero como el dinero llama al dinero y ustedes tienen mucho, igual eso tiene algo que ver.
Hay muchos a quienes se les llena la boca de seguir defendiendo la obra de gobierno del sanguinario Trujillo porque hoy disfrutan de buena posición económica o de un puesto en el Gobierno actual y de los que pasaron.
Estos reincidentes del crimen y la maldad hablan de forma tan locuaz a favor de «El Jefe» que ahora quieren honrar y adulan a este sanguinario dictador que acabó con la flora y innata dominicana.
Porque se hacerle lugar tanto a la pelota, que sepan que a la inmensa mayoría ciudadana y ciudadanos no nos une nada con ladrones, sanguinarios y dictadores como lo fue éste.
Sobre él, aún después de muerto recaen las sanciones del pueblo humilde y trabajador a quienes masacró, humilló, robó, desapareció y ordenó asesinar a sangría a sus parientes, porque no comulgaban con su forma despótica de gobernar.
Hay quienes estiman que en el gobierno de 30 años de este dictador y criminal fueron ejecutadas más de 50 mil personas o probablemente más.
ALGUN DIA SEREMOS LIBRES DE LA OPRESION Y LA EXCLUSION.


