21 DE MARZO DIA MUNDIAL DEL POETA
Por: Marcelo Peralta y Juan Pablo Bourdierd.
SANTIAGO RODRIGUEZ, R.D. La poesía, pugna sagrada, radiante arcángel de ardiente espada, con heroísmo en conjunción, como es el pensamiento, el sentimiento y la expresión
La poesía es más que palabras, oraciones, rimas y es hablar con el corazón en la mano.
Mientras hay poesías y poetas muertos que dejan rastro al otro mundo para vivirlo y morirlo con ello.
Poetas románticos, efímeros, otros sin luz, unos sin calor. Poetas que no tienen vida, sino viven a través del papel.
Hay como todo en el mundo, poesías destructivas, catastróficas y apocalípticas.
Y poetas que no son poetas.
Unos que mueren como poeta, derramando su tinta en el pergamino del mundo.
Cada 21 de marzo es el día mundial de la poesía.
La poesía es considerada, además, por muchos autores una realidad espiritual que está más allá del arte.
En República Dominicana hay excelentes hombres de pluma, pensamiento y voz.
Excelentes escritores de ayer, hoy y de siempre, por lo que SABANETASR.com quiere en este hermoso día lunes primero de la semana felicitarlos.
No podemos enumerar uno por uno, pero cada poeta de nuestra tiene que reciba las felicitaciones de rigor.
En la provincia Santiago Rodríguez, unos han estudiado en las universidades, otros en escuelas nacionales y untos tanto son de oídos y algunos son empíricos.
Pero todos son poetas que alegran el corazón de los demás.
Hay que recordar que la edad de oro de la poesía latina la desarrollaron celebridades como Lucrecio, Cátulo, Horacio, Propercio y Ovidio.
Horacio era el maestro de la oda y Catulo dedicó toda su poesía a una amada a la que llamaba Lesbia.
Sus poemas de amor, directos, simples e intensos, admiraron a los poetas de todos los tiempos.
De su lado Roma creó su poesía basándose en los griegos llamada «La Eneida» de Virgilio, que se considera la primera obra maestra de la literatura latina, y fue escrita pocos años antes de la era cristiana, al modo de los cantos épicos griegos, para narrar las peripecias de Eneas, sobreviviente de la guerra de Troya, hasta que llega a Italia y continuó expandiendo al mundo entero.
La poesía lírica tuvo expresiones destacadas en la antigua Grecia.
El primer poeta que escogió sus motivos en la vida cotidiana, en el período posterior a la vida de Homero, fue Hesíodo, con su obra Los trabajos y los días.
Esto se produjo a unos 600 años antes de Cristo y se remonta la poesía de Safo, poeta nacida en la isla de Delfos, autora de odas celebratorias y canciones nupciales, de las que aún se conservan fragmentos.
Otro que sobresalió fue Anacreonte, nacido un siglo después, escribió breves piezas, dedicadas a celebrar el vino y la juventud, de las que sobrevivieron unas pocas.
Calino de Éfeso y Arquíloco de Paros crearon el género elegíaco, para cantar a los difuntos.
Y Arquíloco fue el primero en utilizar el verso yámbico de una sílaba corta y otra larga.
También este personaje escribió sátiras y alcanzó su cima la lírica coral, con Píndaro que se trataba de canciones destinadas a los vencedores de los juegos olímpicos.
Es muy frecuente el octosílabo en la poesía popular, sobre todo en la copla.
Contiene obras originales de o sobre poesía.
La poesía es un género literario.
También, es encuadrable como una modalidad textual.
Es frecuente, desde un punto de vista histórico y cultural, esta es un subgénero de la poesía.
Originalmente en las primeras reflexiones occidentales sobre la literatura, las de Platón, la palabra griega correspondiente a «poesía» abarcaba el concepto actual de literatura.
El término «poiesis» quiere decir «hacer», en un sentido técnico, y se refería a todo trabajo artesanal, incluido el que realizaba un artista.
La poesía griega se caracterizaba por que se trataba de una comunicación no destinada a la lectura, sino a la representación ante un auditorio realizada por un individuo o un coro con acompañamiento de un instrumento musical.
En su obra «La República», Platón establece tres tipos la poesía imitativa, la poesía no imitativa y la épica.
Dado que la reflexión literaria de Platón se halla en el interior de otra mucho más amplia de dimensiones metafísicas, el criterio que usa el filósofo griego para establecer esta triple distinción no es literario, sino filosófico.
Platón, en primer lugar, describe la creación dramática, el teatro, como «poesía imitativa» en tanto que el autor no habla en nombre propio, sino que hace hablar a los demás.
En tanto describe, por su parte, como «poesía no imitativa» a aquella obra donde el autor sí habla en nombre propio, aludiendo en concreto al ditirambo, una composición religiosa en honor de Dionisos.
Establece un tercer tipo de poesía en el que el autor se mezclaría con la de los demás, los personajes, y ahí es donde sitúa a la épica.
De esta primera clasificación platónica, se desprende el origen de la vinculación del género poético con la característica enunciativa de la presencia de la voz del autor.
Platón trata la literatura en el contexto de su tratamiento de determinados problemas filosóficos.
Aristóteles afrontó la elaboración de una teoría literaria con su pobra clave Poética.
Aristóteles introduce, en primer lugar, un elemento novedoso en la descripción de la poesía, al tener en cuenta que, al lado del lenguaje característico de la poesía, en determinadas formas de esta se pueden utilizar, además, otros medios como la armonía y el ritmo.
La poesía se vale de diversos artificios o procedimientos: a nivel fonológico, como el sonido, semántico y el sintáctico como el ritmo.
Algunos autores modernos, la poesía se verifica en el encuentro con cada lector, que otorga nuevos sentidos al texto escrito.
Ates el drama, la épica y la lírica se escribían en versos medios, la poesía se relaciona con la lírica que de acuerdo a Aristóteles, es el género en que el autor expresa sus sentimientos y visiones personales.
Hoy día su principal herramienta es la metáfora que es la expresión que contiene una comparación entre términos que sugieren unos a los otros, o entre los que el poeta halla sutiles afinidades.
El ritmo de los cantos no sólo tenía la finalidad de agradar al oído, sino que permitía recordar los textos con mayor facilidad.



