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Un municipio saludable o que siga la anarquía: ¡He ahí el dilema, en Dajabón! – 2/2

POR: SERGIO REYES II – Periodista. Reside en New York

En la primera entrega de esta serie expuse, a grandes rasgos, lo que ha sido el devenir en la vida de gente laboriosa y emprendedora que deposita sus sueños y esperanzas en el desarrollo socioeconómico de su ciudad, que corre pareja con el curso de las aguas taciturnas y productivas del simbólico rio Masacre, en su incansable ruta hacia el Atlántico.

En diversas etapas de su historia, Dajabón ha tenido alzas y bajas. Gente con visión de las ejecutorias municipales ha empuñado la batuta del Ayuntamiento y, en mayor o menor medida, le ha dado a la ciudad y sus moradores días de gloria y promisorias expectativas del despunte económico que se merece. Dada su condición de enclave fronterizo y paso obligado para el desenvolvimiento de un comercio que por siglos ha gravitado en la región, se ha constituido en un punto de unión entre dominicanos y haitianos, liderando un diverso y singular intercambio de compra y venta en el que descansa la economía de gentes de ambas naciones que apuestan su carta de triunfo a la solidez del citado negocio, junto al desarrollo de otros rubros del orden agropecuario que también tienen destacada presencia en la región fronteriza.

Luis Alberto Reynoso

De manera tangencial hicimos mención de años y décadas de luces en el gobierno municipal. Hombres y mujeres visionarios y con amor a su pueblo que, en su momento, aportaron la chispa para que los dajaboneros de corazón decidiesen confiar su futuro y sus ahorros en las expectativas derivadas de la expansión del comercio, el incremento de la actividad económica y la captación, no solo de un cliente cautivo, como podríamos catalogar en cierto modo al comprador haitiano, sino, de manera más ambiciosa y futurista, a la integración de compradores y vendedores provenientes de todas partes del país, ante las seguras y provechosas condiciones que ofrece una ciudad  establecida y bien organizada, con servicios públicos eficientes, disponibilidad bancaria y capacidad hotelera para atender el incremento en el volumen de visitantes y contando con  reglamentaciones y leyes a tono con su indiscutible condición de ser la capital económica de la línea noroeste y la frontera.

Pero, ¡también hubo -y hay- sombras!

Y entre tales resabios de negación de lo que es y debería ser el presente y el futuro del Dajabón de hoy, a partir de años recientes hemos dado en caer por un derrotero que ha colocado a la gestión edilicia de patas arriba, sumergida en un constante guerrilla de dimes y diretes, distraída su atención, sus recursos y sus iniciativas en la dilucidación de fútiles diatribas sin ningún sentido, que amenazan con echar por la borda todo cuanto de bueno y positivo pudo lograrse en gestiones municipales anteriores al régimen de anarquía que, hoy por hoy, nos desgobierna.

Decía, también, en tales escritos, que a pesar de los negros nubarrones que ensombrecen el presente, siempre hay una opción valedera a la vuelta del camino. Una posibilidad real y objetiva para emprender el camino correcto y reasumir la búsqueda del desarrollo municipal que todos merecemos.

Hablamos de una propuesta de administración que ofrece retomar la armonía y la confianza entre el estamento municipal y la población. Hablamos de un equipo de pujantes y dinámicos dajaboneros de pura cepa que enarbola un programa de trabajo que propugna por la recuperación de la confianza en las autoridades municipales, impulsar la economía, fortalecer la educación y garantizar el logro de un municipio saludable. También se contempla formular acciones y proyectos en pro del respeto al medioambiente y los recursos naturales, iniciativas de promoción y divulgación de la cultura, de apoyo a la juventud, al deporte, a las madres solteras, a los envejecientes y la niñez desvalida, entre otros aspectos. ¡Como lo merecen los dajaboneros!

Nos estamos refiriendo a la urgente puesta en práctica de un auspicioso plan de trabajo que ofrece al electorado un exitoso emprendedor y activista cultural, que, en el curso de los años, ha hecho del trabajo social y comunitario su principal actividad.

Alguien que ha sido parte de la proyección y desarrollo experimentado por el ayuntamiento, desde los años de repunte con aires de democracia. Alguien que fue parte de su estructura, que ocupó diferentes funciones electivas y administrativas en ese cabildo histórico de los años difíciles; que se ha capacitado en los niveles municipal, cooperativo y empresarial y que, desde diferentes instancias y entidades, se ha mantenido vigilante, dando su apoyo y colaboración desinteresada a los ejecutivos que han desfilado por el estamento que rige el gobierno del municipio.

Alguien que, tanto desde su condición de dinámico hacendado del orden agroindustrial como desde diversas posiciones desempeñadas en entidades del orden público, privado y comunitario, ha puesto sus más denodados esfuerzos para que Dajabón siga transitando por el sendero del desarrollo y el repunte socioeconómico que sus gentes merecen.

Alguien que siempre ha estado dispuesto a colaborar en la búsqueda de soluciones a diferentes aspectos de la problemática social y nunca ha esgrimido la espada de la palabra para ofender ni denostar a ninguno de sus semejantes.

Hablamos de alguien que tiene experiencia y capacidad sobrada. Alguien a quien le sobra ecuanimidad y madurez para sacar a Dajabón del atolladero en que se encuentra en la actualidad.

Hablamos de Luis Alberto Reynoso, el activista cultural, social y comunitario que todos conocen en Dajabón. El que siempre ha estado del lado de las mejores causas en beneficio de la población. El que siempre ha dado la palabra de aliento y ha arrimado el hombro ante la adversidad padecida por un amigo, un vecino o un miembro cualquiera de la comunidad.

La plataforma programática enarbolada por Reynoso habla por sí sola. Sin desperdicios y sin engañosas ofertas de difícil obtención. Él sabe lo que Dajabón necesita. Y cuenta, además, con un equipo de asesores en materia municipal que le acompañarán en la gran jornada del rescate institucional del cabildo.

Hay que acabar con la arrogancia y el mandonismo que impera en el gobierno municipal. Hay que recuperar la armonía y el civismo que antes primaba entre los dajaboneros. Hay que barrer los resabios de bravuconería que tanto daño le han hecho a la población, en los años recientes.

Hay que barrer todo ese lastre, hasta el ‘canalito’; ¡Y que se lo lleve el río, aguas abajo!

Y una vez logrado esto, hay que retomar con fe y esperanza las bridas de la cabalgadura, para conducir el cabildo local hasta los niveles que se merecen los buenos dajaboneros.

Conscientes de que Dajabón necesita un Alcalde como Reynoso, estamos cerrando filas en apoyo a su candidatura, sin reservas ni sectarismos desfasados. Los amigos y compañeros que, en el curso de varias décadas, hemos compartido interesantes procesos de luchas y sacrificios en bien de nuestro municipio, la provincia, la Línea Noroeste y la Patria en general, tanto en el frente cultural como en diferentes jornadas en pro de reivindicaciones y conquistas populares, estamos llamados a dar un paso al frente, en solidaridad con el hermano, el amigo solidario, el dajabonero honesto y auténtico.

Con Luis Alberto Reynoso podemos lograrlo. En la Boleta Electoral de los comicios municipales de febrero 2024, su nombre y su foto aparecen registrados en la casilla Número 3 del partido Fuerza del Pueblo, a la posición de Alcalde del municipio de Dajabón. Con nuestro voto, sumado al de la militancia de dicha entidad política, podemos hacer la diferencia.

Contamos contigo: ¡Vota 3!

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