Leonel Fernández y su «circunstancia»

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Saul Pimentel
Por Saul Pimentel
Es indiscutible que a Leonel Fernández le han puesto las cosas difíciles en el PLD, el partido del cual él es presidente y gracias al cual fue tres veces Presidente de la República (1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012).

Probablemente él, inteligente y con experiencia política, sabe más que nadie que ha surtido efectos negativos a su imagen la campaña de «satanización» que en su contra han desarrollado sus adversarios dentro y desde fuera de las filas moradas y que, en consecuencia, son escasas ya las posibilidades de ser otra vez candidato presidencial del PLD.

Como político sagaz y capaz, es posible que Leonel es el primero que sabe que ahora tiene en su contra no sólo a los partidos de oposición que tradicionalmente le han combatido, sino también a un importante sector del PLD y a una parte de la opinión pública que se ha dejado seducir por la maquinaria propagandística gubernamental, la cual constantemente resalta las obras y el «nuevo estilo» de Danilo Medina.
Liderato del PLD es lo que está en juego

No hay que ser un experto analista para cerciorarse de que lo que está en juego ahora no es ya la candidatura presidencial sino el liderato del PLD, que le está siendo abierta y fuertemente disputado por el actual presidente de la República, Danilo Medina.

Es muy probable (por no decir seguro) que Fernández se haya preguntado: Si en tres años que Danilo lleva gobernando se ha apoderado de medio PLD y de medio país.. ¿qué ocurriría si logra reelegirse?, ¿qué pasaría cuando no estén en sus puestos los «leonelistas» que en los últimos siete años han estado desempeñando cargos importantes en la Administración Pública?, ¿qué actitud asumirían los jueces que conocen casos de supuesta corrupción administrativa?, ¿cómo soplarían los vientos en el PLD cuando todas las esperanzas y expectativas estén centradas en Danilo Medina?.

Como inteligente y buen político, es natural que Leonel esté convencido de que su aniquilamiento definitivo llegaría automáticamente Danilo se reelija y que si esto ocurre sólo tendría dos opciones: 1) irse a «sembrar yucas» junto a Hipólito Mejía en la localidad cibaeña de Gurabo, o 2) refugiarse en la biblioteca de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo, entidad que entraría en un inevitable período de decadencia.

«Cuchillo» para su propia garganta

Por éstas y muchas otras cosas me inclino a pensar que, a menos que haya una «gran negociación» en la que Danilo haga «lo que nunca se ha hecho» en materia de concesiones y entregue a Fernández las tres cuartas partes del nuevo gobierno 2016-2020, es muy difícil que este último apoye la modificación constitucional que daría paso a la reelección, pues no va amolar cuchillo para su propia garganta. Es más probable que se sienta tentado a bloquearla en el Congreso Nacional, donde los votos leonelistas sumados a los de la oposición, son determinantes.

Decía Jose Ortega y Gasset: «Yo soy yo y mis circunstancias». Balaguer, quizás el político dominicano que tuvo mayores años de vigencia, readaptó esta frase y la convirtió en credo partidario. Decía: «La política es hija de las circunstancias». En lo que a Leonel respecta, la realidad actual es que, por una circunstancia del destino, ha quedado montado en el mismo carro de Abinader, Miguel Vargas, Guillermo Moreno y los demás políticos de renombre, los cuales están compelidos a sustentar posiciones comunes (Fernández para mantenerse vigente, y Abinader, Vargas o Moreno para tratar de conquistar el poder).

Lo más conveniente

En así como, todos los caminos conducen a que Leonel trate de cerrar totalmente el paso a la reelección, pues es la única vía de mantenerse vivo políticamente. Para él podría ser más conveniente negociar con alguno de los que ahora están en la oposición y no con el Presidente Medina.

Que no se extrañe nadie si se registrase una situación parecida a la del 1996 cuando Jacinto Peynado fue candidato del PRSC y el presidente y líder de este partido, Joaquín Balaguer, aunque no le puso obstáculos, pura y simplemente no le hizo campaña. Y cuando surgió la necesidad de una segunda vuelta electoral, negoció con el PLD y favoreció al joven candidato Leonel Fernández.

Está por verse, sin embargo, si Fernández está en condiciones de realizar una maniobra de esa naturaleza y si tiene municiones suficientes para responder a la ofensiva que recibiría de quienes ahora le adversan en el partido morado.
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