La Importancia del Libro

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La Importancia del Libro. TONY CEDEÑO ANDRADE

POR: TONY CEDEÑO ANDRADE. Escrito Reside en Ecuador.

«No es solo una biblioteca. Es una nave espacial que te llevará a los puntos más lejanos del universo, una máquina del tiempo que te llevará al pasado lejano y al lejano futuro, un maestro que sabe más que ningún ser humano, un amigo que te divertirá y te consolará y sobre todo una salida a una vida mejor, más feliz y más útil.”

Isaac Asimov 

Escritor y Profesor de Bioquímica Ruso

El libro abre puertas y es fuente del saber y es luz disipando las sombras donde moran la ignorancia y la soberbia frutos descorteses y arrogantes.

Y es el libro un amigo invaluable, una herramienta fundamental para el desarrollo socio cultural de los pueblos. 

Y son los pueblos orientados hacia el arte de la palabra y el conocimiento los que rompen las cadenas opresoras que destruyen a la especie cuando la malicia aflora en medio de vanas imposiciones.

Y dentro de este compendio en que la lingüística como fuente de diálogo edifica al ser con valores el libro pasa a ser esa joya insuperable en valía pues que mejor amigo aquel que posee el vasto conocimiento donde el hacedor de palabras aletea con su diáfana conciencia. Refierome entonces bajo esta óptica elemental donde el flúor del pensador, creador de sublimes líneas, deja plasmado un legado como patrimonio cultural de sutil esencia.

Cito a continuación al poeta Federico García Lorca con un fragmento de su discurso «Medio Pan y un Libro» enunciado en septiembre de 1931 al inaugurar una biblioteca en su pueblo natal Fuente Vaqueros.

«No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?

¡Libros!, ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. 

Cuando el insigne escritor ruso, Fiódor Dostoyevski, padre de la Revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: “¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!”. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: “Cultura”. Cultura, porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.

Y no olvidéis que lo primero de todo es la luz. Que es la luz obrando sobre unos cuantos individuos lo que hace los pueblos, y que los pueblos vivan y se engrandezcan a cambio de las ideas que nacen en unas cuantas cabezas privilegiadas, llenas de un amor superior hacia los demás.»

Federico García Lorca.

 Por está luz que abarca al universo donde se pasea un niño con su gracia con su corazón lleno de alegría, por esta bella existencia que necesita de atenciones y cuidados, son los ojos de infinito que enternecen al más vil villano y sin más doblega este ante tanto poder humilde.

La juventud debe ser guiada de manos de dos polos fundamentales, el seno del hogar y el centro de estudios. Son estos pilares los que deben mantener un lazo fraterno para establecer en la semilla del mañana los valores y los principios que tanto necesitan para crecer en medio de la ciencia y la sabiduría. 

Por ello el presente no espera pues cada idea en el hombre emerge de los frutos de un libro y es el libro el mejor de los amigos y el mejor consejero. Los eruditos, los filósofos, los novelistas, los poetas, los escribas, los cuentistas, es Dios mismo reflejado cómo manantial de agua viva. Que mejor para el individuo que refugiarse en el seno materno del libro y crecer fecundo en medio de la madurez de los sabios. 

Deseo a continuación compartir mediante mis humildes letras el siguiente texto de mi autoría, citando este tesoro en mención con estas palabras reflexivas.

DADME UN LIBRO

Dadme un libro, la esencia de las cosas, dadme un libro para que mi espíritu no muera, para que mi mente se alimente del perfume del conocimiento. 

Dadme un libro, la espada contra la anarquía, dadme un libro sin brújula y sin tiempo, dadme un libro, manantial de agua viva, dadme un libro para ser un hombre bueno, edificado en la madurez y en la gracia, dadme un libro porque necesito vivir. 

Debemos partir por encomendar nuestros pensamientos a cosas que nos enriquezcan, de este modo nacen las ideas. 

Un sueño por muy duro que sea de conquistar tiene siempre dos objetivos; saberse inquieto para el alma y amasarlo el individuo con una fe inquebrantable en las blondas partituras del corazón.

El arte es la manifestación de todas las cosas y en todas ellas habita una luz primigenia.

 ¿Habrá en la flor algo oscuro? Si mi óptica está llena de armonía jamás veré las sombras. 

Todo parte de un principio, el amanecer. En él está reflejado la esencia de la divinidad, y sobre ella nada, y en ella, en la divinidad, el universo y sus confines. 

Y llegará la noche de la manera más seductora cuando el ala poética toca con su cálamo el misterio y dentro de ese lenguaje que sólo comprende el silencio hay una inmensa razón para seguir viviendo. 

No es la guerra obtusa excusa injustificada para aniquilar a la especie, es la cobardía disfrazada de egos, esos fantasmas vanos que cunden en la mente. 

Es la paz, voz receptora amiga, y en su sombra me cobijo, un aliciente fundamental para nuestra existencia. Entonces si la paz puede salvarnos porque es tan difícil dialogar entre los seres. 

Debe haber una razón poderosa por la cual edifiquemos caminos si hay detrás de cada niño un sueño.

La cultura es la exposición del intelecto humano y en sus raíces se establecen las formas, los símbolos y los más hermosos conjuros, ese albor lleno de matices donde el músico, el poeta y el pintor le cantan a la vida. Entonces os pregunto señoras y señores ¿acaso se puede vivir sin amor? 

No hay una meta trazada mientras exista la vanidad impura, áspera piedra donde irradia la soberbia. 

Hay una estrella que pervive magnífica y pura en su esencia. Diáfana, culta y soberana, irresistible miel en un beso. Se da en ella el cuadro de amor más sublime que existe, la mujer. 

Las protestas deben ser para encauzar a las masas hacia el desarrollo y el descubrimiento de sus dones, jardín donde reposan todas las indelebles transparencias del alma. Sólo de está manera el hombre y la mujer podrán subsistir en medio del caótico paisaje consumista pues el hombre vive atrapado en una burbuja que lo aprisiona y lo consume y es su desamparado tan atroz que se pierde entre las sombras. 

Sólo la cultura podrá ayudarnos a comprender el sinfín de los versos. 

Y existe un norte en el pensamiento, la mar y sus olas. Aquí el marinero comprende que más allá del horizonte está el puerto, y en ese espacio dónde el viento lo acaricia están las partituras de su alma llanera. 

No se puede vivir sin las letras, ni se puede dejar de apreciar la mañana, o la tarde o la noche porque cada paisaje guarda su belleza, esa expresiva labor de azucenas en todas las cosas. 

¿Y cómo no pintar este alba luz que purifica, y cómo no encontrar en estos matices la razón de la existencia?

Algo se nos ha dado, algo más valioso que las perlas. El Edén esta aquí, cerca de nuestras pupilas revolotean las más hermosas Huríes.

Si comprendiéramos como seres humanos la importancia de nuestro entorno y el habitad generoso en mansedumbre que dócil es y fecundo vive seríamos más conscientes de esta fragilidad. Sólo de está manera y respetando las normas básicas de convivencia podremos armonizar como seres de luz.

1 Comentario

  1. Excelente escrito, me ha gustado mucho. Grandes referencias de muy buenos escritores en cuanto al tema, para terminar con una hermosa reflexión que es al mismo tiempo poesía cargada de prosa sincera emanada del corazón. Felicitaciones Tony, mi amigo.

¿Y tú, que opinas?

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