Imborrable

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Guitarra (foto FE)

POR: SERGIO H. LANTIGUA – Poeta escritor residente Pennsylvania USA

“Cuando salí de mi pueblo nunca pensé que solo me llevaba el tronco porque las raíces quedarían enterradas allí para siempre”. Quise anteponer esta reflexión como subsidio al preámbulo, y porque también acarrea evidencia de la perpetuidad evocadora que he sentido toda mi vida por la tierra que me vio nacer, aunque hayan transcurrido setenta años de ausencia pospuesta por el tiempo, la distancia y las inmisericordes obligaciones.

Yo soy un indubitable creedor del destino porque es Dios el arquitecto y conductor de él. Es por esa razón que en esta coyuntura deseo cotejar a mi difundo padre (RIP) quien solía decir: “Todos sabemos dónde nacemos, pero desconocemos dónde vamos a morir”. Una premonición que ha atormentado mis pretensos de morir en mi tierra tal y como él lo hiciera emulando su último deseo. No quiero despedirme, sin antes, reiterarles una vez más mi eviterno agradecimiento por la impensada recepción hecha tangible en la cuantía de lectores que han detenido sus pasos para hacernos el honor de pausar el tiempo y saludar mis humildes versos.

IMBORRABLE

Era propicia la tarde
Por sus relentes lluviosos
A la repasata de viejos poemas
Soterrados bajo una fina capa
De polvo convictos al tiempo
Fútil, trataba afanosamente
De ubicar en ellos tu recuerdo
Entre esas aventuras juveniles
Que no alcanzaron el compromiso
Mientras que afuera sigiloso
Amainó el isócrono murmullo
De las tenues gotas de agua
Al estrellarse contra el pavimento
Provocando que meditabundo reculara
Hasta aquellos venturosos veranos
Que se hacían tediosos por la espera
Circuidos de nostálgicas melancolías
Y extemporáneos silencios bochornosos
Transmutadas en carruseles de fantasías
Acopladas a lo intangible del tiempo
Haciendo que esas frustradas vivencias
Imperceptiblemente se convirtieran en apéndices
imperecederas arraigadas al paredón
De las que fueron mis memorias
Y que inmisericordes imprimieron
Tu nombre en las umbrías oquedades
De mi alma para que de ti
Siempre me acordara cuando al fin
Emprendiese el inexorable trayecto
Que conduce a los anales del olvido

Acusen la fraternidad de mi saludo desde la distancia,
y será hasta la próxima convocatoria amistosa
si el Todopoderoso así lo permite.

Sergio H. Lantigua
DR 4/1/2021

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