Por Oscar Quezada
“Si lo dices, mato a tu papá, a tu mamá y tu hermanito”. Esta amenaza sirvió de escudo al exteniente coronel Hamlet Manuel Regalado, para violar cinco veces a una niña del barrio El Manguito.

La información sobre las veces en que Regalado violó a esta niña fue revelada ayer por el Ministerio Público, mientras al exoficial le conocían medidas de coerción. Este y otros argumentos vinculantes a la imputación convencieron al juez de la Oficina de Atención Permanente, Alejandro Vargas, quien le impuso un año de prisión preventiva a Regalado, para cumplirlos en el penal de La Victoria.

La familia de la niña está desgarrada. Antes de saber la decisión judicial, pedía incluso un castigo más severo para este expolicía de 66 años, que usó la influencia de su uniforme para intimidar a la niña y abusar repetidas veces de ella.

Tras escuchar que deberá cumplir un año de cárcel en La Victoria, Regalado salió del tribunal con las manos esposadas cubriendo su cara serena. Cuando los periodistas le requirieron algunas palabras, se puso a llorar. No dijo nada. Solo lloraba. Y subió presuroso a la cárcel ubicada en el tercer nivel del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva.
Una multitud formada por parientes, amigos y vecinos de esta humilde familia de El Manguito tuvo que ser aguantada por agentes asignados a la Fiscalía del Distrito Nacional, para evitar una situación que empeorara las graves circunstancias que ahora enfrenta el exoficial de la Policía Nacional.

El padre de la niña ofendida asegura que nunca fue amigo íntimo de Regalado, aunque ahora recuerda que observó con sospechas tanta amabilidad de parte del supuesto victimario, en las últimas semanas. Está impactado.

“Estaba enfermo y él incluso me ayudó con el negocio en esos días”, comenta Luis Antonio Marte, quien se dedica a la venta de pollos.
La niña está “tranquila”, pero su hermanito sufre
La niña está en casa de una tía que al comentar lo ocurrido prefiere el anonimato. Esta mujer decidió llevar la niña a su casa, para someterla a un tratamiento sicológico. “Ella está tranquila. En mi casa nadie habla del caso. Ella juega mucho con mis hijos”, comenta esta señora. Dice que su hermano mayor, de 13 años, está muy afectado. Asegura que estuvo llorando mucho.
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