Consultar limosneros

225

Federico Henriquez Grateraux
Por Federico Henríquez Gratereaux
Las personas importantes que suelen entrevistar los periodistas usan «saco y corbata», cuidan su lenguaje, son «políticamente correctos», respetan los usos diplomáticos y «las buenas maneras».

Lo cual garantiza que siempre dirán lo que se espera que digan, sin ninguna posible sorpresa. Mencionarán «la sociedad civil», las instituciones democráticas, la «estabilidad macroeconómica».

 

En cambio, si se entrevistara a un pordiosero esto nos haría conocer su auténtica «visión del mundo». En la iglesia de Las Mercedes se reúnen todos los domingos media docena de limosneros.

 

Sería muy interesante saber qué opiniones tienen los barrenderos, los «buzos» de vertederos, sobre Lady Gagá o Silvio Berlusconi. De la política doméstica, comentada por «personajes marginales», podríamos oír revelaciones sensacionales.

 

Los hombres comunes y corrientes, sin ninguna notoriedad pública, nunca escriben «un editorial», jamás sacan del pecho sus «intimas convicciones», a no ser en el «colmadón», bajo los efectos conjuntos del ron y las provocaciones. ¿Cómo ven ellos las masacres de México» ¿La violencia continua del narcotráfico? Habría que preguntarlo directamente, sin otro testigo que el periodista.

 

Se dice que en Santo Domingo muchos convictos que cumplen condenas salen de las cárceles a pasear, cada vez que «les dan ganas».

 

Nuestras prisiones, al parecer, tienen puertas de vaivén, como esas viejas cantinas del «lejano oeste norteamericano» que aparecen en las películas de John Wayne. Los limosneros no tienen dinero; si lo tuviesen, probablemente no pedirían limosnas. Pero sí tienen opiniones firmes sobre asuntos que no son «dinerarios».

 

Después de recibir una buena limosna, un limosnero se atrevió a decir: «lo importante no es saber cómo salen los presos a la calle; lo grande sería saber por qué no entran los delincuentes que viven afuera».

 

Entrevistar a un limosnero cojo podría arrojar resultados inesperados. Quizás algunas opiniones de limosneros puedan convertirse en «propuestas» municipales útiles. Las habilidades populares parecen inagotables; la misma persona que recibe una dádiva de un político –y la acepta para sobrevivir-, comprende perfectamente lo que los sociólogos llaman «contexto social».

 

Consultar a los limosneros de la iglesia de Las Mercedes ayudaría a los politólogos con un inusual «trabajo de campo». A los activistas de los partidos políticos les serviría la consulta para «refinar» sus métodos de proselitismo. (22/1/2011).
Fuente:

¿Y tú, que opinas?

Please enter your comment!
Please enter your name here