Ciguapas –Galipotes –Brujas –Indios – y Vivencias

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Sergio Lantigua - Incertidumbre

Por: Sergio H. Lantígua
Escuchamos las primogénitas anécdotas correlatos a estos personajes de ascendencias apólogas en nuestro folklore criollo, cuando todavía nuestro raciocinio, no había trascendido a la edad del encañono pubescente por conducto de nuestros padres y abuelos; los que eran manipulados como urdimbres para intimidar la prole, cuando uno de ellos, ameritaba ser reprendido por su comportamiento irreverente.

Hacemos esta reminiscencia retroactiva con el duplicado designio de exhumar y preservar algunas de esas caducas epopeyas; escenario de aquella innocua parvulez que marcaría el aniquilamiento de un hermoso ciclo de retretas, reyes magos, y maroteo de frutas por el vecindario; cuyos vestigios quedaron impresos en nuestra retinencia con tintura indeleble.

LA CIGUAPA
Una alegoría de nuestra población bucólica es la Ciguapa, descrita como una extraña mujer montaraz que habitaba en demarcaciones inhóspitas, habiente de una ascendencia mágica. De tez morena, ojos negros y rasgados, pelo suave y lustroso, tan largo como la crin de los équidos, el que era usado como su única indumentaria; de piés invertidos , los que por ende dejaban huellas en sentido inverso al rumbo de su paradero.

En algunas regiones los campestres aseveraban, que eran mujeres diminutas y de cuerpos inarmónicos, que poseían piernas luengas y gráciles por demás velludas, y a veces ataviadas con coloridas plumas de aves originarias; coincidiendo en que tenían el rostro hermoso, siendo muy ariscas. Muchos decían: que estas criaturas, eran esencialmente noctívagas y que cuando se aventuraban fuera de su jurisdicción, era en procura de frutas, peces y aves, alimentos de su favoritismo. Se exhortaba a los pobladores, a no mirarle directamente a los ojos para así evadir su magnetismo subyugante porque el que las escoltaba hasta sus escondites, no retornaba de su correría.

GALIPOTE
Según la tradición, El Galipote, era un hombre poseyente de una dispensa mágica para convertirse en animal, objetos inanimados, como troncos de árboles, piedras, etc., y que podía convertirse en cualesquier alimaña de la fauna. De acuerdo a la creencia popular, éstos eran crueles y violentos, de una fuerza descomunal e inmunes a las armas de fuego. Se les atribuía también, que succionaban la sangre de los infantes durante la noche y de regocijarse, haciéndole jugarretas a la gente impidiéndoles el paso a los caminantes nocturnos, extraviarles el camino o espantarles, amparados en las sombras de la noche. Se decía también, que para transitar por las zonas en donde ellos moraban, había que ataviarse de conjuros y amuletos que pudiesen ahuyentarlos.

Al galipote que se convertía en perro, lo denominaban «Lugaru», vocablo proveniente del francés «loup-garou» que describe al legendario hombre lobo o Lobizón de las leyendas licantrópicas de la época medioeval. Al que caminaba hechando largas zancadas se le denominaba «zangano o zancú». Solo eran vulnerables a la rama de un árbol popularmente llamado «palo de cruz», el que debía ser cortado el Viernes Santo – por lo que asumo debían de referirse al «Piñón» o el cogollo de la palma; al arma blanca que haya sido bendecida con agua eucarística, mezclada con sal y la nigromancia atribuída al perro cinqueño.

LAS BRUJAS
La leyenda de las Brujas, es una herencia de nuestros ancestros europeos, primordialmente, Inglaterra en donde eran rastreadas y después incineradas; definidas como seres de la noche, de un aspecto tétrico, y alma perversa. Sobrevolaban en escobas los techos de las casas. Se decía: emitían graznidos espantosos y risas escalofriantes.

Aseguraban que antes de remontarse, se despojaban de la piel, la que ponían en remojo dentro de una tinaja y que cuando descansaban, lo hacían bajo las matas de plátano en los conucos apartados. Las brujas, succionaban la sangre de los niños extrayéndola directamente del ombligo o del dedo gordo de los piés a través de un sorbete hecho de un tallo de higuereta o lechoza.

Según los cronólogos, éstas no atacabann a los hijos de sus compadres, ni a los niños gemelos. El proceso de atrapar a una bruja se denominaba como «tumbar una bruja», y los «tumbadores», eran personas con cierto grado de poder, quienes conocían las oraciones y rituales específicas para éste fin y que había que esperar al amanecer, pués cuando sale el sol el encantamiento se rompe, permitiendo así descubrir la identidad de la mujer envuelta en la práctica. Una exclamación que aún persiste es la de: «se está casando una bruja!» cuando llueve con el sol afuera.

LOS INDIOS
Nombre místico a seres fabulosos que habitaban en cuevas sumergidas en ríos, lagos y cavernas incógnitas en las montañas. Algunos consideraban que provenía de una leyenda indígena de un personaje llamado «Opiyelguobiran» que según narraban, escapara yéndose a vivir en una laguna y que nunca jamás fué vuelto a ver, transformándose en un elemento de la tradición taína.

Algunas fábulas cuentan que éstos indios eran de cuerpo esbelto, sobre todo las mujeres , piel color canela, ojos endrinos muy grandes, pelo largo negro como el azabache por demás inofensivos y generosos. Otros alegaban ser peligrosos y que por ello evitaban bañarse en aguas profundas y desconocidas. En muchas regiones existían historias de «Charcos de los Indios» usadas para prevenir que los niños, a escondidas, se fueran a bañar en estas zonas peligrosas de los ríos.

VIVENCIAS
Tendría yo unos 9 años, cuando me despacharon de vacaciones a Valverde Mao donde mi tía Negra, la esposa de Ramón Diloné, hijo de Don Juanito (El Platero); mis primos me invitaron a ir al río a bañarnos en un charco que ellos conocían como «El charco de los indios», porque los moradores habían visto indios merodeando sus alrededores los cuales cuando se percataban de que eran observados se zambullían en sus aguas para no retornar jamás a la superficie. En este mismo periplo, ulterior al acontecido, un amigo suyo nos invitó a visitar unos parientes que radicaban en una comarca llamada «Mao adentro» quienes nos mostraron figuras elaboradas con piedra caliza, fetiches, morteros y piedras de rayo usadas por los aborígenes para confeccionar sus hachas y que según ellos provenían de una cueva enclavada en una de las barrancas del río Mao. Nos contaron, que dicha caverna daba la impresión de estar embrujada, porque ellos le echaban desperdicios en su interior, como: hojas, ramas, etc., y que cuando retornaban al día siguiente, ésta estaba limpia dando señales de haber sido barrida con una escoba y toda la basura amontonada a su entrada.

Hoy nos hemos tomado el albedrío de recapacitar en estas ancestrales leyendas de nuestro pintoresquismo cultural; tan exuberante en historias alusivas al mundo del esoterismo y la fábula. Pormenores que ha medida que transita el inexorable, son desperdiciados como consecuencia de la exigua trascendencia evidenciada por las generaciones coexistentes, las que quizás hasta ignoren de su existencia, como consencuencia de desempeñarse en un mundo vanguardista, y por discernir que fueron producto de un país, época y sociedad receptiva a estos mitos y leyendas.

18 Comentarios

  1. Mi distinguido lector APCD: Aunque mi propensión es siempre tutelar al venero del comento por su patronímico; debemos soslayar esa costumbre nuestra, agradeciéndole la aquiescencia y la observación de la adrede omisión pospuesta para otro tropie

  2. Saludos distinguido amigo Don Sergio Lantigua, como siempre sus escritos cargados de fina composicion, le comento que me imagino el susto de ese (paseito) en Mao, Valverde.
    Saludos a nuestra querida Alba y espero que nos veamos pronto.

  3. Amigo por conocer:
    Quiénes de nosotros no dio por cierto todas estas historias
    cargadas de costumbrismo y de anécdotas de nuestros antepasados. Como le daban caracteristicas exageradas a nuestros cocuyos.
    Gracias por recrearnos con las pincelada

  4. Ay Dios, ese relato me recuerda la epoca de mi primera infancia en SR. Mi primer miedo fue contra una senora morena, quien lavaba en mi casa y de quien se tejian historias fantasticas, como que era bruja y chupaba la sangre de los bebes. Por ignoran

  5. Hola mi estimado Raymundo: A sugerencia tuya subsistimos aguardando tu postergado reembolso a la parentela de la informática. Mientras tanto, agradézcote la gentileza del comentario y quiero explicarte que nunca nos bañamos en el tramo profundo d

  6. Mi deferente amigo por conocer Ricardo: Mi espontánea complacencia de que te haya sido atrayente el compendio de esta ocurrencia. Estas son cosas que regurgitan cuando nuestro juicio le da por rememorar y remendar incongruentes vivencias de nuestra

  7. G. Reyes: Gracias por haberse tomado la molestia, no solamente de subir su comentario el que agradecemos infinitamente, sino de expresar su experiencia personal. Mi pregunta inquisitva sería la siguiente: Estos inocentes amedrentos le causaron algú

  8. El problema de todas esas creencias era que muchas veces involucraban a personas del pueblo diciendo que eran galipotes y que volaban. Mi mama me contaba que en las arenas de las playas del Puerto Plata se veian las pisadas de las ciguapas: Que cuen

  9. Ah eso si, en los ultimos parrafos tienes razon, Sergio. Si las brujas se topan con esos muchachos de ahora las asustadas serian ellas.
    Algo te quiero decir, no me hizo dano eso que relate, pero cuando esa senora murio, yo senti alivio, no porque me

  10. Mi distinguida sra. Robbins: Mi especial consideración para usted ya que porta el nombre de mi querida madre. Permítame que le cite la ultima oracion del manustrito «por discernir que fueron producto de un país, época y sociedad, receptiva a esto

  11. G. Reyes: No queremos dar la incorrecta percepción de que patrocinamos o abogamos por la noción de que se amilanen a los niños; porque aceptamos como una certidumbre el efecto traumatizante a su maleable sicologismo. Mis excusas, pero no conocí

  12. Don Sergio; seguimos teniendo el privilegio del disfrute de sus artículos. Esta vez, con el almibarado sabor de leyendas y folklore. Es obvio, con su permiso, que el objetivo de nuestros padres y abuelos al hablarnos de ciguapas, galipotes y brujas

  13. Mi estimado Don Nito: Como una usanza y albedrío, deseo exteriorizarte mi filantrópica gratitutd por tus indulgentes citaciones. Hay tantas controversias meritísimas de ser nominadas y empadronadas a esas tradiciones que como secuela, tendremos qu

  14. Señor Segio:
    Le felicito este escrito no tiene desperdicio, hay señor sergio cuanstas veces mis padres me metian los pelos con ese cuento, k no podia durar mucho en el campo o buscando el agua en el rio, pero tambien eso enseño a respetar, talvez

  15. Sergio: Aun las religiones utilizan metodos para amendrentar a la gente. Si estas no existieran, este mundo seria peor. Asi tambien los padres de hoy tenemos que utilizar ciertas tacticas para que nuestros hijos a algo tengan que temer. Despertand

  16. Mi apreciado Sr.Rafael Perez: Acepte usted mi complacencia por el comentario y adherencia a mi conclusión de que quizás hoy sea un venerador del vocablo «respeto» por los buenos principios que me inculcaran, más- y cito sus palabras- «los cuento

  17. Sra. Robbins mi distinguida dama: Hay dos compromisos de los cuales trato de mantener mi incumbencia apartada porque siempre encausan a la diatriba: La religión y la política; porque son dos ideologías que no tienen un común denominador, cuando

¿Y tú, que opinas?

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