Caso Odebrecht (3 de 3)

611
Víctor M. Peralta.

Casos y cosas del mundo

Por: Víctor M. Peralta

Erradicar de las entrañas misma de nuestra sociedad la cultura de lo mal hecho, es una tarea pendiente que debemos afrontarla ahora.

Con Odebrecht, y todo lo que ha significado su andamiaje mafioso de sobornos para conseguir contratos, sin pasar por el debido proceso de licitación, donde participen otras empresas, violando de manera vulgar las normas legales que se han creado para el debido proceso de transparencia en la concesión de obras del Estado que se ejecuten en el país, ha dado como resultado que salgan a flote otros casos que dormían bajo el manto de la indiferencia judicial.

Debemos purgar y desinfectar el gran atolladero que han dejado en la mente de la gran mayoría de los ciudadanos de este país, casos de corrupción donde han sido señalados nombres de los más diversos linajes. Porque por más que se halla insistido, para que se procesen a posibles culpables de acciones corruptas que llenan de vergüenza al más humilde de los dominicanos, la Procuraduría Especializada de Persecución a la Corrupción (Pepca), no había dado asomos de llevar a cabo procesos investigativos en contra de los señalados de haberse robado los dineros del pueblo.

Con el caso Odebrecht las cosas han comenzado a cambiar, de hecho, es una magnífica oportunidad para que cambien. Por ejemplo, lo que ha sucedido con la venta de terrenos perteneciente al CEA, que no es un componente nuevo tampoco, porque desde que Balaguer llegó al poder, en junio de 1966, en una especie de arrebata y dame, aquí se ha hecho lo que ha mucha gente le ha dado la santísima gana con el escamoteo vergonzoso de la tierra del Estado, ilícito de funcionarios, ex funcionarios, y de jerarcas militares corruptos.

Por igual el Pepca ha dado señales de querer esclarecer el caso de la compra de los famosos aviones Súper Tucanos, que hasta ahora no sabemos si realmente estos aparatos cumplen con el papel por los cuales fueron adquiridos, que fue fundamentalmente para combatir la entrada al país de cargamentos de drogas, tanto por vía marítima así como por el espacio aéreo del territorio nacional. En este caso se dieron a conocer nombres de posibles implicados en los sobornos que la compañía brasileña Embraer habría pagado para concertar el contrato de la adquisición de ocho Súper Tucano.

Hasta este momento el coronel Piccini Núñez, es el único que guarda prisión preventiva como medida de coerción por este hecho que ha dado tanto de que hablar a los ciudadanos de este país, interesados de que las cosas se hagan bien hecha, que no generen suspicacia. En día pasado fue interrogado el ex secretario de las Fuerzas Armadas, Pedro Rafael Peña Antonio, pero como siempre sucede cuando se cuestiona a alguien que por lo menos tuvo conocimiento de un hecho particular de naturaleza dudosa, el general Peña Antonio se escudó diciendo que –nada tenía que ver con el caso.

Con respecto a la compra de los Súper Tucano,  desde que se cerró el trato con la compañía brasileña, los EE.UU jamás le han quitado los ojos de encima al caso, y no se lo van a quitar, simplemente porque quedaron picados. Y es que ellos habían ofertado al país otro modelo de aviones que fueron rechazados por las autoridades que tenían en sus manos la compra de esos aparatos. Que según lo que se ha dicho, los aviones que ofertaba la compañía norteamericana, con similares especificaciones que los Súper Tucano, el costo de su mantenimiento le resultaba mucho más elevado al gobierno dominicano.

No cabe la menor duda que con Odebfrecht se sentará un precedente a futuro, de un antes y un después, de casos de corrupción, pública y privada, que deberá subsanar en parte el gran daño que el poderoso consorcio brasileño le ha infringido al pueblo dominicano. Estamos esperanzados que al remover el lodazal de la corrupción que abate la sociedad dominicana, se pueda fumigar a los actores principales de la misma. Los años por venir nos darán la razón.

Y no solo de hoy en mas se tendrá que jugar con manos limpias en lo concerniente a compras y contrataciones de bienes y servicios que ejecute el gobierno, y por igual en la correcta administración de los miles de millones que le entran al fisco a través de los impuestos que pagamos todos, sino también, habrá necesariamente que ponerle fin a los bárbaros e irritantes privilegios que han gozado desde siempre muchísimas institución del sector público y privado, dentro de los cuales la iglesia católica es una de ella.  (Continuaremos…)

Victor.escritor@hotmail.com

¿Y tú, que opinas?

Please enter your comment!
Please enter your name here