Por: Julio Ovalle Gómez
En nuestra nación, desde el nacimiento de la misma, los sectores patrióticos o revolucionarios no han podido tomar el poder político o retenerlo en otras ocasiones, mas por la división interna que por la fortaleza de la clase dominante, además de la falta de visión para establecer claramente cuando una alianza es coyuntural o estratégica.

La izquierda contemporánea ha realizado decenas de acuerdos o alianzas pero esto han resultado ser muy efímeros por varias razones: La forma como se realizan estos, siempre lo hacen los dirigentes de las organizaciones sin tomar en cuenta la opinión de las bases de las mismas o la sociedad en general.
Un aspecto muy importante que tampoco se toma en cuenta es; cuales son las clases y sectores son los que verdaderamente necesitan y están dispuestos a luchar por los cambios profundos en la sociedad Dominicana, para ir hacia ellos, organizarlos, educarlos y movilizarlos.
Además los dirigentes de las organizaciones existentes no se desplazan al interior del país a pesar de que vivimos en un pequeño territorio que cuenta básicamente con dos regiones. En la forma de hacer la propuesta y promover las ideas. Seguimos con el mismo planteamiento del siglo pasado de una posición anti-Balaguerista hemos pasado a plantear una oposición generalizada a los partidos tradicionales ( PRD, PLD y PRSC ) posición ésta que nos aleja y nos crea rechazo en las bases de estas organizaciones, lo que debemos determinar es; a que sector de estas organizaciones vamos a atacar como blanco ejemplo, la partidocracia o la clase política; pero también para definirnos a nosotros mismos utilizamos numerosos términos ( izquierda, revolucionarios, progresistas, alternativa etc.) claramente esto no permite posicionar un nombre en la población. Otro aspecto cardinal es hacia quien dirigir nuestros mensaje sencillamente debe ser un llamado a todos los dominican@s honest@s y decentes para unirnos en un movimiento político-social para restaurar los valores y los derechos ciudadanos.
Definitivamente en este proceso electoral a pesar de que amplios sectores políticos, sociales, religiosos, artístico y de otra índole se manifestaron a favor de una gran unidad para salvar la nación, y la necesidad de una nueva fuerza política que pueda desplazar a la clase política y económica que desde el palacio, el congreso y los ayuntamientos saquean al país, esto no fue posible porque la burocracia de la izquierda tradicional impuso por encima de la militancia de sus propias organizaciones y la sociedad a candidatos presidenciales, sin realizar ninguna consulta democrática como se realizan en toda parte del mundo, y en nuestro país hasta los grandes partidos de derecha realizan sus convenciones hasta para escoger un simple regidor. Por esto seguimos como el Gato que lo que más desea es besar su cola, pero mientras más vueltas da para alcanzarla más lejos se le pone esta.

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