Por: Lissette Montolio
New York. -Cuando la determinación es el norte de una persona, todas sus deseos se convierten en realidad, y este es el resultado del trabajo tesonero de Héctor Reyes.

Reyes es un joven empresario, fuerte emocionalmente, de pisada firme y convicción de crecer, quien desde niño soñaba en convertirse en el dueño de un gran negocio y de llegar a ser tan rico y poderoso como el Tío Rico, del Pato Donald, de la tiras cómicas que veía en su infancia. Paulatinamente, Héctor ha visto con gran satisfacción sus sueños tornarse en realidad y hoy es, por determinación propia, el Gerente general de su propia compañía importadora de vinos, Luscious Vines Wine, y creador del Ron Don Reyes, próximamente a ser presentado en República Dominicana.

Para lograr sus objetivos, siempre con la certeza de que lo iba a lograr, porque se veía a sí mismo como el dueño de su propia empresa decidió, en el 1991, primero completar un Bachillerato en Administración de Empresa en la Universidad de Pace, en la ciudad de Nueva York, luego de haber finalizado sus estudios primarios y secundarios en Nueva Jersey, ciudad donde nació y creció en el seno de una familia mocana de República Dominicana, su patria por herencia.

Cuando cumplió los 30 años, ya con hijos y las obligaciones financieras que conlleva el mantenimiento de una familia, se fue de retirada a República Dominicana, pero al poco tiempo cambió de opinión y decidió regresar a Nueva York, a probar suerte, aunque esta vez solo tenía $64 en el bolsillo. Una pizca de suerte lo acompañó cuando llenó una aplicación para trabajar en la firma de Ron Bacardi donde fue aceptado y allí comenzó su brillante carrera, respaldada siempre por su actitud positiva, lo que le aseguró conquistar el éxito que desde entonces le acompaña, por su acostumbrada forma de ser tenaz y preciso. Así nos confiesa fueron sus inicios en el mundo del licor; Pero, luego de un tiempo en esa empresa se decepcionó al ver que dentro de esa empresa, las oportunidades de promoción y crecimiento eran más para los americanos que para los trabajadores de las minorías, por lo que decidió seguir adelante buscando nuevos horizontes.

Así llegó a la compañía de licores Souther Wines Spirit, donde, con su poder de observación se dio cuenta de que, en ese tiempo, allí, 15 ó 20 de las nuevas muestras de vinos secos que llegaban eran más para la degustación y consumo de los norteamericanos que para otro tipo de clientes, y decidió sacar un vino semidulce, a precio de consumidor, o sea unos $7.00 la botella, para los latinos y la población afroamericana. Esta oferta tuvo los resultados esperados y por los próximos 3 años la preferencia fue desde los vinos Moscateles de aperitivo y los Manchareis, hasta los Cabernet Sauvignon; el Rosato; el Moscato; el Luscious shiraz/cabernet sauvignon y el Merlot. Por supuesto que, al ver el éxito de Pérez, toda la industria vinícola de Nueva York siguió sus pasos, por lo que actualmente, el 80% de los vinos que se consumen en el mercado actual de los licores son los semi-dulces, para toda ocasión.

El secreto de Héctor para penetrar en el gusto del consumidor acostumbrado a otro tipo de bebidas fue “a través de probadas”, brindando y educando al consumidor con los vinos de su empresa en todas las licorerías, de mano de bellas embajadoras del buen gusto, quienes los brindaban al público en todas las licorerías de la ciudad, los cuales se arraigaron rápidamente en el gusto del consumidor. “Educar al pueblo atacando el paladar fue mi gran estrategia y el tiempo y el dinero fueron predominantes importantes ya que todo es cultural. Nuestra gente viene con una cultura de ron y sin ánimos de cambiarla”, nos dijo Héctor satisfecho de haber logrado que la gente identificara y consumiera los vinos Lucios, “el de la boquita roja”, cuyo nombre quiere decir abundancia, pero como la traducción al español no resultaba lo mismo, utilizaron la frase que pegó: el de la boquita roja.

Cuando Héctor vio que la demanda de los consumidores era más grande que la producción de los vinos, decidió entonces abrir las puertas de su soñada compañía de importación de los vinos chilenos cuyo éxito está certificado. Actualmente, como empresario y visionario, no se ha conformado con ser el mayor distribuidor de vinos en la ciudad de Nueva York, sino que, como buen dominicano, amante del ron, abrió su propia marca de Ron Dominicano: Ron Don Reyes, el cual se procesa en Ciudad Satélite, en la zona franca, con la caña cultivada en los cañaverales de San Pedro de Macorís, el cual es considerado como el ron de menos impunidades, lo que permite que los consumidores no sufran de las terribles jaqueca que dan las resacas propias del consumo del ron debido a las impurezas y proceso una mala destilación. Por este detalle de pureza en su marca registrada de ron, Héctor ganó una medalla por excelencia, por la producción de 2 tipos de ron: el blanco, que permanecen 2 años en barriles y es filtrado dos veces; y otro, añejado por 5 años, sin mezcla, para certificar la pureza del licor que viene del 100% de la fermentación del jugo de la caña de azúcar. En su elaboración participan expertos artesanos del país quisqueyano.

El lanzamiento de la marca de Ron Don Reyes, viene en grande para el país dominicano en el mes de mayo, por lo que el Gerente General de Mercadeo, Warren Castro, se encuentra en plena faena de organización de la compañía, realizando los sondeos de lugar y el planeamiento de la distribución del licor en esta empresa que sin lugar a dudas asegura el crecimiento industrial del país y se convierte en una importante fuente de empleos para los dominicanos, siendo una de las primeras empresas de inversión dominicana que viene de fuera para hacer crecer el país internamente.

Héctor comparte sus sueños y realidades con su esposa Denis de Reyes y tiene en plan escribir un libro para cuando le entregue la compañía a su hijo Héctor Miguel Reyes, quien hasta ahora se perfila como su sucesor, por lo que pronto iniciará sus estudios universitarios, como lo hace su hija Nathalie Reyes, que estudia Psicología. A Héctor le gusta ir al gimnasio y levantar pesas, esquiar y comer comida gourmet, como lo hace cuando va de visita, por ejemplo, a Las Vegas, donde va a degustar la comida de su preferencia, con los vinos de su compañía. Su correo electrónico es: hectorsworld1@yahoo.com, y el portal de la compañía es: http://lusciousvines.com.

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