Por: Lissette Montolío
Como parte del V Festival de Teatro Internacional organizado por la Casa de la Cultura de Navarrete (4111 Broadway), en la Sala Don Iván García Guerra, el pasado fin de semana, 30 y 31 de julio, acabamos de presentar la controversial obra Tabú, extraída del libro Teatro Maldito del dramaturgo puertorriqueño Dr. Abniel Marat, premio Dramaturgia 2008 por esta misma obra.

¡Qué fuerte, amigos, pero todo un éxito!… y como le dijera al primerísimo actor puertorriqueño Héctor Luis Rivera, hubo gente que no la soportó y se paró y se fue, como les aconsejamos en el prólogo. Otras se marcharon en silencio, sin hacer ningún ruido, mientras otros desparecieron del lugar antes de que cayera el telón, quizás indignados o retratados en algún vagón; pero hubo otro grupo de personas que sí reflexionó sobre las propuestas del Dr. Marat, y algunas otras entendieron, se liberaron o reconocieron la existencia de estos flagelos en nuestra sociedad a los que hay que combatir con la educación sobre los mismos.

Para mí, Tabú cumplió su cometido. El Dr. Abniel Marat, su escritor, está muy satisfecho, como les hicieran saber (en su ausencia) sus representantes que vinieron a ver la obra el domingo, del trabajo del capitán Enmanuel García y del exquisito elenco profesional que encarnó sus personajes recitando el texto original, sin alteraciones, (excepto el primer vagón que fue suavizado por razones obvias, con permiso del autor), e interpretó sus pensamientos sobre los temas prohibidos de, en y por la sociedad posmoderna.

Claro que son todos temas censurables como el de la pedofilia. Por eso la gente se quedó estupefacta o anonadadas cuando empezaron a correr los vagones que llevaban las herejías dentro, como la de la Perversión de la Pederastia (vagón #1); el aborto o Herejía Ética, sobre la decisión entre la vida o la muerte de un ser que pretende venir al mundo (vagón #2); el tema de Cuba y la esperanza del Diálogo Reconciliador como solución en la Herejía Política (vagón#3); la homosexualidad (en ambos sexos que la gente cree que es tema de hoy pero que viene con los siglos) (vagón #4), la Herejía Teológica de no saber la verdad del Cristo Restaurador del Reino de los Cielos y su preferencia como ser humano (vagón #5); La Herejía Crítica que le da la razón a Maquiavelo (vagón#6); o el encuentro de la esfinge y el mendigo en la Herejía Mítica, que presenta a la Divina Garbo y su decisión entre al arte o la vida, viajando en el último vagón.

En fin, fue una velada ardua de dos días, más tres meses de ensayos hasta tarde en la noche, de profundo análisis y de mucha concentración para asimilar “hasta los tuétanos” el mensaje de su creador, para que nuestra audiencia, al salir de allí, entendiera que, lo que pasa en cada uno de esos vagones lo podemos ver en el diario vivir de nuestra existencia.

Lo que presenta en el vagón #1, se puede ver en cada esquina de cualquier escuela a la que van nuestros hijos, donde podría haber, sin usted saberlo, un pederasta observando a nuestros pequeñines, como gavilanes al asecho, para aprovechar el momento de atacarlos, y de que son capaces de hasta iniciar una relación con las propias madres de los mismos, para acercárseles a sus hijos; y todavía hay personas tan inocentes que se atreven a ponerse una venda en los ojos para no ver esta cruda realidad tan cruel como la de aceptar que nuestros hijos pueden ser víctima, en cualquier momento, hasta de sus propios familiares.

Por eso esta obra es así, porque tenemos que entender que hay decisiones fuertes como la de practicarse un aborto, tema prohibido por excelencia. No es fácil señores estar en esos zapatos. Es duro tomar la decisión de abortar, como también es duro aceptar que durante el Holocausto hubo parejas homosexuales, de ambos sexos, que verdaderamente se amaron y que luego fueron separadas por razones hitlerianas.

Otro Tabú, el cual es un tema muy delicado, es hablar de la reconciliación del pueblo cubano, entre los de adentro y los de afuera, para que podamos conservar los encantos de esa bella isla tierra de grande pensadores. Nadie quiere hablar de eso; pero, por qué, se pregunta el autor, quien propone en esta obra, entablar un diálogo que nos ayude en la reconciliación y unificación de todos los cubanos en el mundo.

En el vagón #5 viaja la Herejía Teológica con la pregunta sobre la vida de Jesús hecho hombre: ¿Por qué Jesús nunca se casó si amaba la familia?; Este vagón fue tan fuerte que, una señora a la que le sonaron los huesos cuando lo vio detenido en la consciencia humana, simplemente optó por retirarse de la sala teatral. ¡Qué bueno sería que habláramos de estas cosas sin blasfemar, pero nos falta mucho por crecer!

El vagón #6 parecía no tener ninguna razón porque dos figuras exageradamente gordas, como salidas de una pintura de Botero, empezaron a discutir, insultándose, sobre sus diferencias, para las cuales, el herirse y lastimarse es como la costumbre de cada día. En este vagón se critica la actitud de los intelectuales y críticos de la isla del encanto, que se hacen llamar “la consciencia del pueblo” y hasta al mismo autor de la obra, quien escribiera esta farsa, un vagabundo errante en el tren de la muerte donde pasea su enfermedad del SIDA, y quien se considera como una metáfora de la posmodernidad, que se encuentra a sí mismo cuando se mira en el espejo de los demás.

Hasta que llegamos al último vagón, donde el mendigo enfermo se encuentra con la estatua de la Diva Greta Garbo y hablan de la Herejía Mítica con la pregunta de si un artista debe abandonarlo todo antes de traicionar sus propios principios…y así termina la obra, dejando a la audiencia con varias preguntas que deben contestarse mientras viajan en el tren de vuelta a casa.

El director Enmanuel García Villavicencio agradeció a la audiencia y a la prensa por su presencia en gesto de apoyo al desarrollo del teatro hispano en la ciudad de Nueva York y de este V Festival de Teatro Internacional y presentó a los actores, dándole créditos al Regidor de Escena, Samuel Ocasio Mendoza por su paciencia y depurado trabajo y en las luces y sonidos, Bianca Lama.

En la foto de pie (de izq. a der.): Alejandro Moscoso, Héctor Luis Rivera, Gloria Ospina, Enmanuel García, Lissette Montolío, Agar García, Frank Francisco, Ramón Hierro y Herna Rodríguez; debajo, Piedad Castaño (vestuarista), Fior Marte y Eduardo Leanez.

Recordemos que la educación y documentación de los temas que nos preocupan son la mejor arma para combatirlos. ¡Hasta el próximo tren!

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