Por Ezequiel Sosa
Santiago.- La Asociación de Baloncesto de Santiago (ABASACA) y el Comité Organizador del XXXIV Torneo de Baloncesto Superior de Santiago reconocieron a la gran gloria de esa disciplina Luís Manuel Prince Rodríguez, quien es Inmortal de Deporte Dominicano.

Manolo recibió en la noche de este viernes una placa de reconocimiento de parte de un amplio grupo de personas ligas al Baloncesto Dominicano encabezado por el actual presidente de ABASACA Marcos Salce, inmediatamente Prince fue invitado a realizar el Saque de Honor en el intermedio de un juego y otro de la jornada programada para la fecha.

Manolo Prince comenzó a mostrar sus dotes como buen baloncestista, desde que era estudiante de intermedia en el colegio Santa Teresita, siendo muy joven aun. Ya en su etapa superior se convirtió en un verdadero mago en el manejo del balón con ambas manos, haciendo celebre la famosa “cocina”, lo mismo que congelando el balón, cuando su equipo (San Lázaro) estaba empatado o arriba por la minina, al final de un partido, buscando una penetración cómoda para anotar, o por lo menos buscar una falta para ir a la línea de tiro libre, en cuya posición era muy certero.

Antes de pasar a las filas lazareñas ya en categoría superior, había hecho incursión en el equipo de San Antón -equipo de corta duración en la liga del momento-, pero su brillantez definitiva la consiguió en San Lázaro, equipo con el cual termino su carrera. Fue selección nacional tanto en la época dorada y romántica de nuestro baloncesto, la cual se prolongo hasta la construcción del Palacio de los Deportes, y posteriormente ya en la nueva etapa, hasta el año 1978, cuando estaba próximo a su retiro.

Como persona y como jugador siempre tuvo -y conserva aun- un trato exquisito, por eso ha cosechado tantas amistades a todos los niveles, incluyendo personalidades como la del presidente de la Federación Dominicana de Baloncesto (FEDOMBAL), el ingeniero Rafael Uribe, entre otros. Siempre fue un caballero en la cancha, disculpándose en cada ocasión que cometía una falta. Fue pacificador cuando se producía cualquier mal entendido en una jornada. Al día de hoy no he encontrado alguien de esa generación que me haya señalado algo negativo de Manolo, por eso lo admiro tanto, y lo pongo como ejemplo, puntualizó “Uribe”.

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