Un orgullo sabanetero

Por: Marcelo Peralta /Papanín.

Sabaneta, Santiago Rodríguez, R.D. Por el paso por la tierra hay hombres que nacen humildes, trabajadores, sencillos, luchadores, honestos en sus funciones en los puestos que obstentan

Nunca olvidan sus orígenes y entienden que el trabajo es el centinela de la virtud y el factor más importante es el deber cumplido.

Desde joven ví a un hombre espigado y sonriente y hoy lo recuerdo como el primer día.

Se trata de Don Rafael Ignacio Hidalgo-Fello, quien este domingo 29 de abril del año 2012 cumple 87 años.

Es padre de 9 hijos que heredaron la enseñanza impregnada durante la niñez.

Esos 9 repollos, son el fruto de una familia que se han duplicado, quienes les han dado nietos y tataranietos.

Sus hijos son:

Juan Regis, Rafael Darío, Ignacio Radhames, Máximo Augusto, Federico Manuel y Arelis Cristobalina; todos hijos de su primer matrimonio con la señora Filomena del Carmen Peña, además en su segundo matrimonio con la señora Ramona Argentina Almánzar tuvo cuatro hijos: Thomas Rafael, América Argentina, Griselda Altagracia y Ángela Maritza; los esposos Hidalgo – Almánzar tiene cincuenta años de casado y más de 40 años viviendo en la avenida Francisco del Rosario Sánchez.

Don Fello Hidalgo, es uno de esos hombres que cogieron como estandarte la seriedad y el cumpliendo en el trabajo.

Y por difíciles tropiezos en el trabajo hallada las soluciones a los conflictos.

Ostentó el puesto de inspector de Sanidad Municipal con sede en el Hospital General Santiago Rodríguez, y antes de salir los primeros rayos del sol estaba sentado en una piedra en el matadero ubicado en el barrio La Sabana a fin de evitar que los dueños de carnicería sacrificaran animales para el consumo humano enfermo.

Fueron muchos los choques y disgustos que les provocaron muchos de los carniceros a Don Fello para que permitiera el sacrificio de animales no apto para el consumo.

Las tentaciones e intento de soborno no faltaban por parte de los tablajeros para que autorizara el sacrificio de una vaca, un chivo, un cerdo, sin embargo, eran rechazados de forma tajante por este humilde hombre, que cuidaba a la población como a su propia vida.

Observé en ocasiones que muchas vacas que padecían de enfermedades eran ordenadas por Hidalgo que la quemara, aunque sus dueños trababan de intimidarlo y de sobornarlo.

Devenga un mísero sueldo que a través de Salud Pública, pero sus manos nunca flaquearon para acceder a las pretensiones de algunos carniceros afectados por el rechazo de sus animales.

Sin ideas de lo riesgoso que era su cargo, Don Fello siempre les dejaba en manos a los que querían enfermar al pueblo con carne dañada, lo que hoy a sus 87 años debe servirle de orgullo a él y a sus hijos e hijas, nietos, nietas, tataranietos y sus esposas.

Siempre ha sido un hombre sencillo, humilde, trabajador y sobre todo luchador por preservar la salud del pueblo.

Humberto-hno, Filomena-madre y Fello 13 años edad.

Hoy a sus 87 años de vida, Don Fello termina siendo un hombre probado y rodeado de la seriedad que caracteriza a un hombre de bien.

Ahora bien, donde el puerco retorcía el rabo como dice el refrán popular es cuando las meretrices que ejercía la prostitución en los lupanares del barrio Cambelén, las cuales debía acudir todos los martes a chequearse en el Hospital General Santiago Rodríguez y la que no asistía eran buscadas personalmente por el señor HIDALGO y llevada al centro de salud a examinarse.

Lo mismo ocurría cuando una de esas mujeres trabajadoras sociales llegada a la zona, antes de sostener relaciones íntima con parroquianos tenía que ir al hospital al chequeo reglamentario.

A los amigos lectores de SABANETASR.com queremos hacerle saber que habrás notado la diferencia de la reacción de los responsables de cada función que realizamos durante nuestra vida útil.

Aunque hay que reconocer definitivamente que en la tierra las ideas no se matan, sino que se chorean.

Exhortamos a Don Fello Hidalgo que desde éstas humildes páginas, lo exhortamos a seguir soñando en paz.

La verdad del trabajo que realizó a favor del pueblo ha sido de mucha ayuda y de bien para la generación actual.

Se merece todo nuestro respeto y duerma en paz hasta agotar su existencia.

De lo que estamos seguros, es que cuando Dios lo llame a su santo seno, sus restos y su alma descanzarán en el lugar que usted se ganó en la tierra.

La sociedad lo recordará por sus hechos.

Sus hijos e hijas y sus descendientes deben estar orgullosos de su rol a favor del pueblo.

Es usted un hombre, un orgullo y un estandarte sabanetero.

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