Ocho asociaciones industriales consideraron como un "atentado" el que el Consejo de Desarrollo Fronterizo diera el vísto bueno para que varias fábricas se instalen en esos deprimidos pueblos.
Pero, acaso, ¿no era un atentado de siglos el que todos los medios de producción del países tuvieran concentrados en la capital dominicana?
Acaso, ¿no es una tentado tratar de comprar votos en el Consejo de Desarrollo Fronterizo para que se rechazaran todas las solicitudes?
Esperamos que ese legislador de la provincia de Montecristi que votó en contra de su propia comunidad pague en la urnas su traición.
Imagínense querer comprar al senador por Santiago Rodríguez, Antonio Cruz, cuando el señor Cruz tiene todo el dinero del mundo más veinte pesos.
En la clase empresarial dominicana se dió ayer el grito de guerra.
En su opinión, hay un grupo de legisladores y gobernadores fronterizos peligrosos y poderosamente armados con un "drone" llamado Ley 28-01.
Acaban de descubrír que el llamado Consejo de Desarrollo Fronterizo no es más que una célula subversiva que viene a tratar de eliminar sus empresas.
No los acusan de comunistas porque eso ya pasó de moda.
Esos legisladores y gobernadores linieros se han propuesto llevar trabajos a sus comunidades que ha sido un clamor de años. El progreso al fin asoma su cara para miles y miles de familias.
A esas asociaciones de industriales de Santo Domingo parece que no le gusta la competencia. Parece que en el capitalismo primitivo que han practicado, sustituyeran esa palabra por aquella despiadada que es monopolio.
O sea, le gusta el libre mercado pero no el mercado libre.
Es necesario que los habitantes de los pueblos fronterizos muestren su apoyo a esos valientes legisladores y gobernadores que cumplieron con su deber.
También hay que dar gracias a las "alturas", porque sin ese empuje "divino" no hubieran sido aprobadas esas fábricas tan rápida y tan diligentemente.
Parecería como si el "señor" que de seguro llega el 16 de agosto, comenzara a enviar señales de humo.
Además, tienen que recordarles que la Ley 28-01 tiene que seguirse aplicando hasta que se siembre toda la zona de trabajos y oportunidades para esa gente joven que constantemente tenía que emigrar.
Es tiempo de celebrar. Es tiempo de progreso. Es tiempo de trabajar.
Es tiempo de repartir la masa.
Nos cansamos de los huesos.


Comentarios
Saludos. Tu hermano Sabanetero,
Bienvenido Vargas
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