Has sido el estandarte para seguir tu luz sobre el horizonte, tu norte inequívoco, tus huellas donde nace la honradez, el amor al prójimo y el respeto por tu pueblo natal, sus gentes y sus generaciones.
Has sido el camino recorrido con esmero, con altruismo, sin temor, siempre con la frente en alto y los ojos hacia Dios. Y es que en tus blancas manos cabe por completo la palabra PADRE. En tus ojos café se refleja la luz que ilumina los rostros de los Padres sanos, buenos, amables y taciturnos como tú.
Has sabido llevarnos hasta las entrañas de la verdad, donde hasta "el viento se calma al llegar", donde luz de la dignidad aun no se ha subido en la parca. Juntos, hemos llorado nuestras penas y celebrado nuestros éxitos, siempre dándole gracias a Dios.
Y es que junto a mi santa Madre, hoy dormida esperando la señal de la resurrección, supieron darnos la herencia más grande y sagrada que se le puede dar a un hijo, EDUCACION, RESPETO Y AMOR AL PROJIMO.
Gracias del alma Papá.
Ah! A mis hijos le estoy traspasando intacta, la herencia que usted y Mamá me dieron.
Hasta pronto y nos vemos pronto en Sabaneta, Dios querrá.
Ricardo González Quiñones
Sabanetero.


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