Por: Domingo Estévez

El titulo escogido para este comentario es un enunciado que jamás quisiéramos utilizar porque no somos pesimista, pero mucho menos tremendista.

 

Es cierto que el mundo de hoy registra avances significativos en el orden material, tecnológico y científico; se podría afirmar, que insospechados.

 

No obstante, parecemos condenados a una vida inversamente proporcional entre logros y degradaciones de comportamiento.

 

Los valores humanos registran una pérdida tan acelerada que un vistazo comparativo con un pasado que no esta muy lejos nos crea la sensación de que todo se derrumbo. La moral y cívica al parecer salieron de vacaciones  y en el tiempo olvidaron el camino de retorno. Esperamos y necesitamos su regreso, hacen mucha falta.

 

Se afirma y lo compartimos, que la educación comienza mucho antes de la escuela; sin embargo, para un número ampliamente significativo de padres de familia, esa tarea es solo del maestro; que lastima.

 

Toda obra para que sus resultados sean positivos debe necesariamente contar con una buena zapata y si desde el principio de la crianza no se inculca disciplina, es poco lo que podemos esperar.

 

Es preferible que  la gente le tema a algo siempre porque de lo contrario se incrementa la mentira, no se cumple con la palabra empeñada, abusamos de lo ajeno, la ingratitud pasa a normar nuestros actos, la duda y la desconfianza crecen, nos hacemos impuntuales y no se respeta la amistad, en fin, se pierde la esencia.

 

La tarea de cambiar para ser mejores es de todos… pero la dirección del Estado, vale decir, las autoridades, tienen la ineludible obligación de implementar políticas publicas que aseguren el desarrollo integral de los ciudadanos.

 

La vigilancia, la implementación de programas educativos y la aplicación de correctivos tienen que ser labor sistemática y permanente de quienes nos gobiernan a todos los niveles.

 

Recientemente el ciudadano presidente de la republica aseguro que en el país hay mas de 19,000 puntos de drogas y esta información debe ser de extrema preocupación para todos los dominicanos, no solo porque lo afirma el primer mandatario de la nación, sino, porque cabe preguntar entonces; todos esos puntos de compra y venta de estupefacientes nacieron el mismo día o fueron apareciendo unos tras otros bajo la indiferencia de las autoridades?

A confesión de parte, relevo de pruebas.

 

La verdad es que, el balance de degradación por el que atravesamos parece irreversible sin que se observe al final del tunel quien detendrá este peligroso derrotero.

 

Se pierde la esperanza porque hay muchos políticos corruptos, aunque no todos; hay muchos artistas vulgares, muchos empresarios insaciables e indelicados, muchos  programas de televisión y radio que lejos de orientar sanamente extravían a nuestra juventud.

 

Cuanta falta hace doña Saida Ginebra!.

 

Guardamos esperanzas aun…!.

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