Por: Lissette Montolío.
Independientemente del mensaje de los creadores de este trabajo de presentación en “Power Point”, este correo me fascinó porque me llenó de recuerdos. Es sobre la historia del famoso show “La Tremenda Corte”, su creador y figuras estelares del programa “más escuchado del mundo”.

Recordar La Tremenda Corte es regresar en el tiempo a mis años mozos, ya que son parte de la cultura latina en general, que salió de Cuba, hacia el mundo hispanoablante. En mi país, RD, era un verdadero “toque de queda” a la 1:00 pm, para todos. Memorias vienen a mi mente, en mi pueblo natal Higuey, cuando tenía unos 13 o 14 años; que a esa hora, todo el mundo escuchaba este programa y hasta lo amplificaban los comercios también en altoparlantes (los que no cerraban a esa hora, por supuesto), de manera que tooooodos lo escuchábamos.

Luego, el destino me guardó una hermosa sorpresa, cuando en 1976, en plena efervecencia de mi carrera como modelo y directora de mi centro La Femme Elegante (1974), en una gira actoral de Tres Patines, Don Leopordo Fernández, a mi país, cuando estaba presentando la obra “En París lo hacen así…”, me tocó la gran fortuna de trabajar con él para iniciarme como actriz, en el papel protagónico de la niña que “quería salir en cinta (cinematográfica)” y él “me quería poner encinta (embarazo)”.

Imagínense la comedia que se armaba, hasta fuera del libreto, con los enrredos de palabras e interpretaciones, y las situaciones jocosas que de cada expresión suya se desarrollaba en la obra. Recuerdo que su felicidad era ver que la gente se riera. Leopoldo, el hijo mayor de su primer matrimonio, me hacía de apuntador, junto a su esposa, a quien sustituí en la obra de teatro porque se enfermó en RD. Hasta ellos se perdían y me “soplaban: síguele la corriente”.

Ahí conocí personalmente a la madre del actor Tony Chirolde, Vilma Carbia, la gran actriz puertorriqueña, con quien Tres Patines se había casado en el 1975, habiendo fijado residencia en Miami para ese entonces, y desarrollamos una hermosa amistad.

También me tocó luego vivir una experiencia maravillosa con el hijo de Vilma, el actor Tony Chirolde, en la obra “El apagón”, junto a Jorge B. Merced, en una de las Gira de Verano del Teatro Rodante Puertorriqueño, que yo coordinaba, y que presentáramos, en ese entonces, junto al Teatro Pregones ese verano, cuando nos acompañara la primerísima actriz Vilma Carbia. Pasamos un verano maravilloso de gira en la ciudad de Nueva York. Me alegra saber, que a pesar de que la enfermedad del olvido la empezaba a perturbar, ella nunca olvidó esa gira del PRTT & Pregones.

Ahora recibo este correo con esta historia tan hermosa de uno de nuestros valores internacionales más grandes, con quien trabajé y con quien tuve el honor de haber sido amiga suya y de su familia.

Gracias a MMercado por el envío. Me trajo gratísimos recuerdos…y a ustedes, que lo disfruten. Compartánlo con la nueva generación de latinos en el mundo que no conoce la expresión “Cosa ma’ grande chico”.

Descargar versión con sonido (bueno).

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