Por: Dr. Milton Jiménez.
Iniciemos de una vez, “la fiebre no está en la sabana, la fiebre está en el cuerpo“. Es increíble cómo se nos está yendo de las manos nuestro país, solo por esperar la reacción de quienes han aspirado a administrar los recursos de todos y el pueblo confiado le ha concedido el favor.

Quiero expresar claramente y ante que todo, que este artículos no nace del convencimiento partidario político particular que pueda tener, sino de la realidad y el convencimiento que ha provocado el abuso, la ignorancia, la incapacidad, la corrupción y el desorden desmedido que veo, leo y escucho a diario. Tengo vergüenza de todo lo que pasa, jamás pensé que esta sociedad fuera tan desigual, tan vaga de ideas y de principio. Los líderes solo se alimentan de su ego, de su prepotencia, arrogancia y de su riqueza vaga, a costa claro, de los que menos pueden.

Este país maneja recursos cuantiosos para resolver los problemas fundamentales de la gente, pero la corrupción es culpable de todas las causas de muertes injustificadas del estado, alimentadas por los buenos índices, en el mal sentido de la palabra, de insalubridad, mala alimentación, falta de educación y a la pobreza integral que nos enfrentamos.

Todos son culpables y merecedores del peor castigo divino, ya que las leyes de la tierra no sirven para castigarlos. Absolutamente desde que tengo conocimiento todos han reconocido que son culpables de los males que nos agobian y que nos tienen saciada la paciencia. Ha de esperarse un estallido social que tome el control de la mejor manera del rumbo de las cosas.

Como puede ser posible que el presidente exprese que los problemas de tráfico de droga no se resuelven por la impunidad que existe en los cuerpos estatales que tienen por función combatir este mal, paro además como puede ser posible que Otoniel Bonilla encargado del organismo que aplica las medidas de prevención y persecución de la corrupción exprese que la justicia solo se le aplica a los que menos pueden, sin ocurrir lo mismo con los poderosos. Me parece una burla del sistema con carcajadas y cinismo, a aquellos que han cargado con la cruz más pesada de este mal. Esas declaraciones no le lucen a ninguno de los dos, creo que nos estamos volviendo locos. Definitivamente están tratando de victimizar su culpa, con algo que pone en evidencia el concepto que tienen de mí sociedad, por que los dicen ser los únicos capaces de conceptualizar pueden expresar semejante aberración en cualquier momento, sin recibir la desaprobación de la mayoría.

¡Pueblo despierta!, que la noche está muy oscura pero existe una esperanza, “el sol de nuestras ideas puede hacerla esclarecer”. Vamos a analizar bien, hagamos un cambio cívico y no seamos parte de un libro lleno de firmas, en el que alguien puede con toda autoridad exclamar lleno de orgullo mal sano: ¡yo soy el garante de que esas firmas puedan convertirse en voto de un partido tal! Porque somos como un ganado manso, lleno de ternura y humildad.

No seamos rebeldes, pero no nos dejemos engañar. Porque la fiebre no está en la sabana, es en el cuerpo. Porque la culpa no es de los oportunistas, la culpa es de nosotros.

Hasta pronto amigos y que Dios todopoderoso los bendiga y los proteja siempre.

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