Jean Price Mars
Por Federico Henríquez Gratereaux
Hay problemas colectivos de muy difícil solución; en primer lugar, porque son “invulnerables al razonamiento” y a “las conveniencias inmediatas”; también porque tocan resortes profundos de la idiosincrasia y de los intereses permanentes de ambos pueblos.

El problema del incremento de la migración haitiana hacia la RD es uno de ellos. Pienso que existen muchos problemas sociales y políticos que podrían resolverse, con trabajos y esfuerzos, a corto o mediano plazo; pero no está entre ellos el problema dominico-haitiano.

El doctor Price-Mars, celebrado historiador haitiano, afirma que se trata de un problema “histórico, geográfico y etnológico”. Ese es el título de su obra fundamental sobre Haití y la RD.

Esta isla fue bautizada por los descubridores con el nombre de La Española; los dominicanos hablan la lengua española; a lo largo de su historia han manifestado reiteradamente su conexión cultural con España: la reincorporación de 1808 fue un rechazo de los “franceses blancos”; la anexión vituperable de 1861 fue, en gran medida, motivada por el miedo a los “franceses negros”, esto es, a los haitianos que nos invadieron en 1801, 1805 y 1822; con quienes guerreamos desde 1844, hasta la última campaña del emperador Soulouque en 1856. Incluso nuestro merengue es hijo musical del “chenche matriculado”, cuya denominación procede de la época del cónsul español Antonio María Segovia.

Este cónsul abrió un procedimiento legal, en 1856, para que los dominicanos y sus hijos pudieran recuperar la nacionalidad española con sólo “matricularse” en el consulado. Esto ocurrió el mismo año en que Soulouque intentó, por cuarta vez, invadir el territorio dominicano. Soulouque había dirigido en Haití una matanza de mulatos en 1848. La RD, país poblado mayormente por mulatos, nunca ha tenido una guerra racial.

Las diferencias de cultura, lengua, costumbres, entre Haití y RD, son tan marcadas como indiscutibles.
Los haitianos, obviamente, quieren “residir” en la nación que los discrimina; desean obtener la ciudadanía de un “país racista antinegro”.

Detrás de todo esto subyace un problema territorial y una necesidad económica. Pretenden “colonizar” el lugar donde son “esclavizados”. Por eso la cuestión “más batallona” será siempre el conflicto dominico-haitiano. Nos independizamos de Haití antes de hacerlo de los españoles.

Un asunto político, territorial y cultural.
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