Dr. Milton Jiménez.

Por: Dr. Milton Jiménez.
Desde los tiempos más rudimentarios la intención de la humanidad ha sido acomodar y prolongar la vida. Pero no solo basta con la prolongación de la vida, sino que además deben crearse las bases o infraestructuras económicas que sirvan para lograr las mejores condiciones de bienestar, de manera que los hombres que son elegidos para distribuir esas riquezas, con normas justas y solidarias, distribuyen mediante inversión social, los bienes acumulados de las sociedades de manera equitativa.

Esta sistematización de cosas no se cumple en la provincia de Santiago Rodríguez, quien con el paso del tiempo se ha quedado rezagada por la falta de inversión pública, lo que trae como consecuencia un avance negativo en uno de los objetivos fundamentales para la erradicación de la pobreza, que es lograr un desarrollo sostenible y perdurable.

A partir del 2002, luego de la creación y promulgación de la ley 28-01, y por los beneficios que esta genera a los empresarios nacionales y extranjeros, se atrajo la inversión de multinacionales y empresarios locales, lo que generó un aumento de más del 900% de la inversión privada que concluyó, de acuerdo al censo nacional y a los datos proporcionado por la oficina nacional estadísticas (ONE), en un avance significativo de la construcción de un modelo económico muy diferente y favorable con relación al que se había implementado en nuestra humilde provincia desde su fundación en el año 1949. Con las cifras indicadas casi igualamos con relación a este tipo de inversión a las provincias de Dajabón y Montecristi juntas y superamos en ese año a la provincia Valverde. Esto indica que a partir de la fecha las recaudaciones y/o el aporte al Producto Interno Bruto (PIB) del país por nuestra localidad, han aumentado en las mismas proporciones, pero sin recobrar en inversión pública los beneficios necesarios para dar una mejor calidad de vida a la población.

Un ejemplo de esto es el hospital provincial general Santiago Rodríguez, que cuenta con una infraestructura deteriorada, con más de medio siglo de construida, y tiene que darle el servicio a una población que ha sobrepasado en crecimiento más de 20 veces la población de aquel entonces.

En este momento el hospital cuenta con no más de 55 camas distribuidas en sus diferentes aéreas (sala de hombres, mujeres, pediatría y obstetricia), para brindarle soporte de salud a una población de 59,629 personas que habitan la provincia, según los datos del censo poblacional del 2002. Considerando además que de las provincias que nos circundan (Valverde, Montecristi, Dajabón, Elías Piña, San Juan de la Maguana y Santiago de los Caballeros), solo de San Juan de la Maguana no se reciben paciente, porque aunque lo dudemos, pacientes de zonas intramontañosas de Santiago, cuyo acceso vial más fácil es por Monción, son atendidos en nuestro hospital, además de los nacionales haitianos, que como un derecho fundamental humano, también se le presta el servicio. Fíjese usted que en la edificación actual no existe una sala para los pacientes de cirugías y otra para los pacientes de medicina interna, sino sala de hombres y de mujeres, lo que quiere decir que todos los pacientes están en las mismas salas sin importar la causa de su internamiento.

Un hospital que se encuentra a más de una hora y media del centro más cercano de referencia nacional, con la disponibilidad de una sola ambulancia para todos los casos de emergencia, que aunque se cuente con la colaboración de otras instituciones que ayudan a apalear esta necesidad, como la oficina senatorial y los bomberos, analizando bien el deseo de vivir que tenemos los seres humanos y lo que preocupa la salud a todos, quizás por la costumbre que ha generado el criarnos en un ambiente cuasi inhóspito en tal sentido, no podemos notar la gravedad del asunto. Señores no hay que pasar por la situación dolorosa y lamentable, de que se le muera un familiar cercano o un amigo, para percatarnos de lo que estoy planteando. Con sinceridad y con el corazón les digo, nos merecemos un hospital en mejores condiciones y si aparecen recursos para obras de la que no nos beneficiamos, deben aparecer también para la inversión en un bien que nos favorecerá a todos.

El material humano es increíblemente bueno y capaz, las buenas intenciones de la gerencia existen, pero eso no es suficiente, debemos tomar el sartén por el mango y encarar esta penosa realidad.

Espero en Dios, en las autoridades, en la sociedad civil y en el pueblo, que podamos unir las voces y nos dediquemos a buscarle una solución a este mal heredado del liderazgo irresponsable que nos ha tocado soportar tanto tiempo.
Los quiero mucho… Dios bendiga.

Nota: Quiero hacer de conocimiento público que no es posible dar a conocer toda la información obtenida sobre el tema, debido a la gran cantidad de enfoque que se le puede dar al tema, en lo adelante seguiremos emitiendo más.

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