Por: Sergio H. Lantigua
Después de un intervalo circunstancial, el que sabichosamente manipulásemos, recargando el inversor de nuestra infrugífera musa imaginativa; regresamos con ustedes, resumiendo nuestra perseverante y deliberada encomienda en procura de deleitarles con nuestros versos pusilánimes e introvertidos.

Como es nuestra usanza, trataremos de elaborar en el fundamentalismo usufructuado, al conceptuar la médula pragmática fusionada en la concepción del poema remitido, cuyo argumento requiere de una gran dosis de sensibilidad y comedimiento para obviar el trasponer la frontera de lo pedestre y no atorarse en la traba de lo prosaico.

Existen dos interrogantes que considerámos indescifrables, atañederos al comportamiento incomprensible del ser humano y que habrán de mantener su vigencia hasta que no sea descubierta la fórmula metafísica que altere o solvente la genérica e incógnita que les ha caracterizado: la longevidad de la vida y el amor.
Estas elusivas inquisitivas, han mantenido en ascuas a eruditos por centurias, si no milenios por su albedrío individualista; pués en la primera, cada prójimo, tiene la prerrogativa de alargar o abreviar su existencia como consecuencia de sus actos. En la segunda, es característico, que cuando usufructuamos el amor fidedigno a nuestra diestra, no sepamos evaluarlo, pero sí, al malograrse la reciprocidad, lo que por consecuencia, confraterniza el abandono. Entonces, nos queremos suicidar, nos ponemos en dieta rigurosa, caminamos las calles como zombies y nos convertimos en suplicantes desmemoriados.
En ésta moraleja, vemos como el figurante, persiste en remembrar a la mujer inapreciada, imginándola a su costado, mientras envuelto en el embeleso fantasioso de su alucinante fantasmagoría, va creando un romance hipotético hasta entrada el alba.

EXTASIS DE UN AMANECER CUALQUIERA
De nubarrones claroscuros se encapota mi mente al contemplarte dormida
tu níveo cuerpo abandonado, amalgamado con la tersa sábana almidonada
se tornan ardiondas mis quimeras al ver tu apariencia lerdamente capitulada
Pechos anhelantes sedientos de caricias deseando amamantar mi apetencia
Desvelada mezquindad, antepuesta al deseo contenido de hacerte toda mía
Manos espasmódicas, palpando compulsivas tu vientre y muslos prodigados
Péndulos suspendidos en el tiempo, resguardo de concupiscentes apetencias
Mi corazón palpita con pulsaciones encabritadas pero no quiere perturbarte
Se asoma a mis labios una sonrisa con bosquejos lascivos pero me desentiendo
Aunque quiera forjarte entre mis manos y sentir que en esta mañana te poseo
Eres la impudicia hecha flor, consumar tu amor sería como prolongar el tiempo
Germinan las iracundas palabras sin un sentido figurado, pero las interrumpo
Mi pecho henchido de amor insatisfecho quiere reventar ante tu contemplo
Renacen las caricias postergadas, se requiebran los muros del discernimiento
Se filtran pletóricos los rayos del amanecer anunciando el arribo de la alborada
Dos cuerpos levitados, envoltorio de atiesados músculos finalmente relajados
Se desamarran las mariposas enlazadas a la soledad de mis días y mis noches
Reflexiones de mi amor solitario aferrándose más y más a tu adorada imagen
así habré de recordarte entre sábanas almidonadas preservadas en el tiempo
Decidiendo patentizarte en mi mente para no olvidarte ni después de muerto

8 Comentarios

  1. Excelente; como anillo al dedo cae este opúsculo hecho poesía. En el día de hoy, decenas, cientos de mujeres se manifiestan en contra, de una -por su escalada- de las más recientes plagas de esta postrada y casi abatida sociedad: LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y EL “FEMINICIDIO”. Todas las metáforas que Ud. magistralmente ha vertido en el papel a través del lápiz, es lo que el sexo opuesto desearía obtener siempre de su yunta, para la consumación de una relación que al igual que el mensaje principal de este poema, se base en el respeto, mutuo consentimiento, unanimidad de criterios y deseos, muy a pesar de la apetencia, ambición, anhelo y todas las ganas y ansias que se desprendan de lo más recóndito de nuestro ser.

  2. Mil felicidades si ndesperdicio señor Lantigua, si creo k hay tener un diccionario, pero le felicito, muy buena y apropiada para este dia en dominicana….

    Carlos Ramon Baez

  3. Distinguido sr. Leclerc: Conjeturo que está emparentado a mi mirífico cofrade en ésta faena, el sr. Nito Leclerc, lo que reviste de eminencia su magnánimo comento, haciéndole más significativo y valorado. Como muy acertadamente lo exboza; al garabatear nuestros versos, implícitamente, les inoculamos con la deferencia que usufructuamos hacia la mujer, a la que jamás hemos, ni habremos de agraviar ni con el pensamiento.
    Mis respetos

  4. Estimado sr. Báez: Agradézcole su inestimable y concisa acotación y la vez ofrézcole mis excusas por el uso del diccionario, lo que también es un hábito tedioso para nosotros; pero es que intrínsicamente, nos hemos propuesto a través de nuestros escritos y poemas, preservar y propulsar el idioma de Cervantes, el que viene siendo socavado y suplantado por una novicia modalidad comunicante. Aun a sabiendas de que con ello, amenguaríamos nuestro auditorio.
    Mi respeto

  5. Amigo Por Conocer, ya habíamos extrañado su opulenta musa en nuestro acostumbrado espacio denominado Sabanetasr.com.
    La poesía, como trémulo suspiro, enaltece al alma, dándole un inusitado dejo de aliento matinal.
    Que Dios le siga bendiciendo su pluma, su léxico y su forma de exponer su sano sentir.
    Gracias por escribir.
    Saludos
    Ricardo, un amigo por conocer

  6. Estimado Don Sergio; Debo expresarle que José Leclerc y Nito Leclerc es la misma persona. Fallas técnicas de este inconmensurable mundo virtual han motivado el cambio de nuestro nombre para poder acceder a este valioso medio digital, que se ha convertido en el principal punto de encuentro de todos los sabaneteros y, a través de él, conferenciarnos unos a otros sin importar linderos de su lar en el Globo Terráqueo. Henchido de una muy grata complacencia por la inmerecida opinión que Ud, avezado de sus sienes, el lápiz y el papel se ha forjado de este humilde servidor. En espera de la lírica de su próxima crónica, asiduo, su lector ; José Leclerc(Nito).

  7. Mi entrañable amigo por conocer Ricardo: En el prolegómeno para embutir este articulo justificamos nuestra interina ausencia como un “intervalo circunstancial”. Esto, porque conceptuamos que sois vosotros, quienes tienen la potestad de finiquitar con su desagrado mi apocada labranza como postulante a poetastro. Mientras tanto hermano, continuaremos propagando la semilla de nuestro modesto intelecto, no para mi nombradía personal, sino para gloria de nuestro querido Sabaneta.
    Un abrazo fraternal

  8. Mi estimado Don Nito: Acepte de antemano mis excusas por el indispensado yerro. y queremos aseverarle, nuestra deferente admiración, valga la redundancia, a su ubérrima pluma con la certidumbre de que uno de estos días podamos paladear recíprocamente, el fruto de su intelectualismo.
    Un abrazo fraterno

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