Por: Sergio H. Lantígua
Pensylvania, USA. Visiblemente consternado por la informática recepta, correlativa a los desafueros perpetrados por bandas organizadas, dedicadas al asalto de desarmados turistas y ciudadanos comunes en las principales vías de tránsito que se encarrillan hacia las terminales de nuestros aeropuertos, y que por su reitero, selectividad e impunidad, aparentan usufructuar una hipotética componenda con las autoridades comisionadas de manipular los mismos.

Por ser ésta una situación anómala que nos concierne a todos, no pudimos atinar la coartada idónea o conturbar la instigación vehemente de aunar nuestro clamor a la vertiginosa resolución del pecaminoso percance; porque ya la hablilla cizañera en ésta margen del Atlántico, se ha propagado como reguero de pólvora entre la comunidad hispana y anglosajona. Esta tan engorrosa circunstancia, la que pudiese en un futuro no muy apartado, menoscabar o evaporar la industria turística, tan vital a nuestro presupuesto económico, y que podríamos designarle, como la espina dorsal que mantiene la prosperada verticalidad en el subdesarrollo de nuestra nación que todavía posee membrecía como apéndice del tercer mundo.

Tenemos que ser realistas y discernir que se debe aprender de los fracasos propios e impropios y una ajustada alusión sería: hacer una revisión ecuánime y sin reticencias de la problemática vigente en el hermano país de Méjico, en donde por razones pariguales, el turismo ha decaído en un porcentaje alarmante, debido a que estos delincuentes homófonos en sus acciones, han llegado a tener la osadía de perpetrar sus fechorías, dentro de los recintos hoteleros donde estos se hospedan sin que las autoridades hayan hecho un comino por controlar o abolir esta constante pesadilla, que ha adquirido proporciones incontrolables de notoriedad entre los países que debe uno pensarlo dos veces antes de irse a tomar unas vacaciones.
Nunca olvidemos que el turismo, no es un conglomerado asegurado, sino una feligresía voluble y bascular, que afluye de una manera masiva a esos ambientes en donde se les brinde trato acomodaticio, complacencia y sobre todo una superlativa protección contra la delincuencia territorial donde su tráfago vacacional, esté certificado.
Según las estadísticas aunadas, las victimas de estas acciones delictivas corresponden fundamentalmente, a familias que salen del territorio patrio o en tránsito a éstas terminales aeroportuarias, situadas al Este de la ciudad Capital, Santiago, y Puerto Plata.
Estas ocurrencias han venido siendo denunciadas en una forma frustrante e impotente por los victimados o sus familiares presentando una escala de incremento alarmante e inexcusable.
Los escandalosos y recurrentes episodios protagonizados por esta horda de delincuentes, fuertemente armados, con ropas y equipos policíacos-militares, centellas, radios y armas largas, requieren la conformación de una o varias bandas muy bien estructuradas y con vínculos internos-externos en dichos puertos de embarque y desembarque ; porque todo parece indicar por su modus operandis, el horario desacostumbrado y el seguimiento empeñoso y ladino de que son organizaciones bien estructuradas y adiestradas competentemente para cometer estos hechos delictivos. Quién pone en duda, que en las mismas, participen elementos paramilitares activos o segregados de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional?
Es una vergüenza deplorable que estas denuncias, no hayan recibido la requerida y pronta atención de nuestras autoridades desde el preciso instante en que salieron a la luz pública por todos los medios de comunicación del país y que tuviésemos que esperar a que la embajada norteamericana, se pronunciara al respecto y mostrara su desasosiego, haciéndole un llamado de alerta a sus conciudadanos al momento de arribo o traslado desde sus recintos vacacionales a las diferentes terminales para que el gobierno dominicano, a través de sus voceros tradicionales, se hiciese eco de dichas revelaciones -que dicho sea de paso -se han convertido en un drama cotidiano, tanto para los desplazados a nuestro país como los ciudadanos residentes que transitan por esas arterias de circulación heterogénea.
Solo después de que decenas de familias dominicanas y extranjeras fuesen víctimas de éstos sorpresivos atracos, vejaciones, cometidos con impunidad y desfachatez, despojados de sus pertenencias y documentaciones personales; se pudo establecer la conexión de que éstas habían sido escoltadas de una manera insospechable desde o hacia los aeropuertos internacionales.
Este pecaminoso malestar concierne erradicarlo en su totalidad a las autoridades judiciales pertinentes, porque los mismos atentan contra la economía, seguridad interna, y la paz de nuestras familias, como también de los extranjeros que nos elijen como destino para disfrutar sus momentos de asueto.
De nuestro peculio personal, les obsequiamos estas preventivas gratuitas, a todo aquel paisano, que tenga en su agenda emprender viaje desde su comunidad hacia estos emplazamientos específicos y que pueden aplicarse parigualmente a los que viajan al territorio desde el exterior:
a) Nunca le comuniques a quién no sea de tu completa confianza la hora de tu partida o arribo
b) Abolir por todos los medios posibles, el viajar de noche
c) Llena tu declaración aduanal en el avión con la dirección de un familiar y si es posible diferente lugar de destino
d) No emborracharse en el trayecto aéreo
e) A lo largo del viaje por carretera, estar a la expectativa de cualesquier vehículo que se mantenga por un tiempo inusual a tu retaguardia
f) Nunca aceptes la ayuda, ni los servicios ofrecidos en los aeropuertos por buenos samaritanos o choferes de carro público desconocidos o no identificados
g) Siempre ten presente que las medidas de precaución que puedas poner en práctica o adoptar, nunca serán suficientes hasta que no arribes sano y salvo al seno de tu familia.
El pánico, el albur, y la transgresión, son instrumentos psicológicos tan poderosos que si caen en manos de personas desaprensivas y éstas no son amputadas a tiempo, pueden destruir la buena reputación de nuestra nación. No podemos darnos el lujo de ignorar estas acciones negativas que detrimentan la hermosa imagen proyectada alrededor del mundo de nuestro generoso y hospitalario pueblo.
Rechacemos ese prototipo de mala fama internacional. Paremos de jugar con fuego. Porque el que lo hace – a la corta o a la larga – se quema. Rememoremos las destrucciones bíblicas por desobediencia, incredulidad y tendencia peligrosa de invalidar la factible posibilidad de que ocurrencias ajenas puedan duplicarse en nosotros. Mejor dicho: “No! Eso nunca habrá o podría sucederme a mí“.
Me comprometo solemnemente a que para la semana entrante habremos de reembolsarnos a nuestros quehaceres de poetastro lechuguino.
Nos despedimos con el monofásico aprecio de siempre.

Desde Pensylvania, USA.
Sergio H. Lantigua (Hijo de Sergio Lantígua-El Relojero)
arlsergio@yahoo.com
FRASE FILOSOFICA: NO ES TAN SABIO EL QUE HACE MUCHAS COSAS – SINO EL QUE HACE MUCHAS COSAS CON LO POCO QUE SABE

2 Comentarios

  1. Mi estimado sr. José Luís García: Agradézcole el tácito recado y en reciprocidad le incerto este cogitativo filosófico del gran libertador de Cuba José Martí: “Triste cosa es no tener amigos – pero más triste es no tener enemigos – porque quien enemigos no tenga – es señal de que no tiene ni talento que haga sombra – ni bienes que se le codicien – ni carácter que impresione – ni valor temido – ni honra de la que se murmure – ni ninguna cosa buena que se le envidie”

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