Foto: Soylatino.net

Por: Lissette Montolío.

Nueva York. El Desfile Nacional Dominicano de Nueva York, con todo y lluvia, se realizó en la 6ta. Avenida, aunque NO con el total esplendor que hubiera tenido de no haber sido por la copiosa lluvia que desde la madrugada anterior cayó sobre la ciudad que nunca duerme y pausara por dos horas cuando el desfile llegó a su término.

Para muchos, ésta fue un Signo Divino de inconformidad con los directivos de la demostración cultural más grande y poderosa que tenemos los dominicanos que vivimos en esta parte del planeta tierra, y aunque para otros fue solo coincidencia, sí empañó su vistosa presentación llena de diablos cojuelos, roba la gallina y las marchantas.

Desde hace algún tiempo se habla del malestar que siente la pujante y laboriosa comunidad dominicana de Nueva York con los desaciertos de algunos de su directivos vitalicios, razón por la cual muchos otros líderes se han alejado y no continúan apoyando esta actividad, la cual aparentemente, no ha rendido cuenta al Tío Sam y no ha re-invertido las ganancias como sería debido, creando desunión, en vez de unión, para que podamos soportar golpes más fuertes que se avecinan.

De todas maneras, la edición número 30 del desfile que celebró, el pasado domingo, el 148 aniversario de la Restauración Dominicana, salió por la Avenida de las Américas que se estremeció con el paso de las 57 carrozas, cada una con un grupo musical interpretando nuestro cadencioso merengue y otros ritmos autóctonos de nuestra Quisqueya, aunque faltó mucho público, que por ser dominicanos, no salió a mojarse, obedeciendo al dicho de que “los dominicanos somos de azúcar y nos derretimos si nos mojamos”; por lo tanto, la mejor salida para los que no fuimos, fue ver las transmisiones televisivas a través de las cuales nos hicimos testigo del regocijo de los que asistieron, ondeando con entusiasmo sus banderas y cantando todas las canciones de sus ídolos artistas.

Televisión Dominicana transmitió “en vivo” desde la una hasta las tres de la tarde, donde vimos a Frederick Martínez, Rey de la parada por quinta vez consecutiva, mojarse, corriendo de un lado a otro o subiéndose en las carrozas para animar a la gente. No se puede negar que el comunicador hace hasta lo imposible para cumplir con su cometido, pero qué pena que no se diera cuenta de que en el minuto 97 de la transmisión en vivo -que aunque borren del master esas imágenes, no podrán hacerlo de las mentes de los que fuimos testigos de tal exabrupto- una fanática le gritó algo, con palabras insultantes, en frente de todo el mundo (escuchamos clarito lo que dijo la chica), y él, sin pensarlo le tiró lo que tenía en la mano enfurecido por el bochorno, dejándonos a todos estupefactos, olvidando que la paciencia y la tolerancia son las armas más efectivas para tratar con el público, que, al fin de cuentas, es quien nos sube y nos baja.

Esto contrastó con la delicadeza, suavidad y sutileza de Rosarina Bretón, quien empezara la transmisión con una banda de “Invitada especial” y terminara, por fin, con la banda que le correspondía como Madrina de Honor, otro desacierto de los organizadores, con fue el caso del Padrino de Honor, el dinámico comunicador Andy Salas, quien recibió su banda la noche anterior y otros dignatarios las recibieron al comenzar el desfile ya que no hubo banquete este año. Debo comentar que la entrevista de Rosarina con Milly Quezada le quedó maravillosa. Puso tanta pasión que nos emocionamos profundamente cuando hablada con Milly de su nuevo CD que celebra sus también 30 años de carrera artística. Rosarina dio la talla como presentadora de esta parada.

A las tres de la tarde empezó la transmisión de Telemicro, con Laura Castellano y Brenda Sánchez en la conducción, a las cuales les hubiera puesta algo de ámbar y Larimar, a manera de presentárselos al público televidente extranjero y hacer de ese comentario una cápsula cultural del país. A Brenda le hubiera recomendado usar un cinturón blanco (en vez del negro que tenía) para haber imitado así la bandera dominicana.

Para el año que viene, los encargados de entregar las bandas deben estar seguros de que tengan dos (2) alfileres o chambras, para que agarren las bandas en los dos extremos, superior e inferior y que estas no bailen o se les caigan a las personas mientras conducen o saludan a la multitud.

De todas maneras, la transmisión de Telemicro, gracias al Sr. Juan Ramón Gómez Díaz, fue mucho mejor que la de Televisión Dominicana, en cuanto a contenido, imágenes y sonidos, aunque ellos realizaron reportajes con imágenes de desfiles de años anteriores, imaginativa que les faltó a los encargados de la transmisión de Televisión Dominicana, quienes sólo transmitieron “en vivo”, lo que estaba pasando.

A propósito del desfile, créanme, que fue injusto, el que no hayan comenzado a tiempo por el factor clima, y que cuando empezaron a desfilar las carrozas y los contingentes a pies, los hicieran caminar “como caña pal’ ingenio”, los pobres, pasaban por la toma de TV como si fueran empujadas, casi corriendo. Las carrozas iban o pegaditas unas de otras o súper separadas con distancias enormes, cuyo tiempo hubieran sido ideal para mencionar a las compañías que desfilaban, las delegaciones que participaron, dar alguna noticia como la de que la Estatua de la Libertad estará cerrada a partir de este mes, por un año, para reparar la corona y la antorcha, o para presentar algunas cápsulas de los líderes dominicanos, quiénes son, dónde y en qué trabajan y por qué se destacan en sus funciones aquí en la urbe neoyorquina, así como también hubiese sido maravilloso ver imágenes de “Quisqueya la bella” para invitar a los televidentes a que nos visiten en nuestro paraíso soñado.

Claro, que con lo tarde que anuncian quienes son los escogidos no hay tiempo de hacer ninguna cápsula ni de nuestra gente ni de sus trabajos, recordándoles a los productores que lo ideal es que esa transmisión, tan costosa, sirva de presentación y exposición de nuestro país, sus líderes, nuestra música, nuestra cultura y de nuestra comunidad, que con sus remesas sostienen y educan a una gran parte de nuestra población.

En conclusióm, el desfile salió porque el pueblo así lo quiso. Gente bella como Michael Miguel, Celinés Toribio, Isa Pereira, Mayuri Reina, Nuria Piera, Emilio Ángeles, Minerva Saint Hilaire, el Honorable Cónsul el Sr. Evans, Felipe Polanco, Jochi Santos y otros grandes dominicanos desfilaron orgullosos nuestra dominicanidad.

Espero que las cosas mejoren y otros líderes quieran hacer algo diferente con el DND, y que las autoridades neoyorquinas nos permitan seguir presentando nuestra muestra cultural en la Avenida de Las América en años venideros.

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